Feijoo deja en Soutomaior su investidura en el aire: «Ahora o después habrá Gobierno del PP»

Manuel Varela Fariña
Manuel Varela SOUTOMAIOR / LA VOZ

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Óscar Vázquez

Iniciará reuniones con grupos políticos y presidentes autonómicos «que quieran aportar»

28 ago 2023 . Actualizado a las 08:54 h.

Había mucho de simbólico ayer en el Castelo de Soutomaior. Los populares regresaban a un lugar fetiche ocho años después de que la socialista Carmela Silva, al frente de la Diputación de Pontevedra, entidad que rehabilitó y gestiona el espacio desde los años ochenta, prohibiese al PP abrir allí su curso político como hizo hasta el 2015. El sol volvió a brillar allí este domingo para los populares en Soutomaior, con la Diputación recuperada y también el castillo, con un presidente en la Xunta como anfitrión exultante ante la mayoría absoluta que atisba al horizonte, y con un líder del PP nacional, también gallego, que en un mes se somete a la confianza del Congreso para mudarse a la Moncloa.

«Todo empezó aquí», inició Alberto Núñez Feijoo mirando a Mariano Rajoy, presidente del ente provincial cuando se reconstruyó el castillo para su uso público, sentado en primera fila junto a la plana mayor de su partido y demás líderes autonómicos, salvo la acusada ausencia de la madrileña Isabel Díaz Ayuso y del valenciano Carlos Mazón, que alegaron motivos personales para no acudir a la cita.

El presidente del PP intervino ayer por primera vez desde que Felipe VI lo propuso como candidato. Dijo asumir este encargo con «lealtad a la Constitución y a la Monarquía parlamentaria», y también con la «responsabilidad de desbloquear la gobernabilidad de este país frente a los que han intentado ganar perdiendo». Pasó a mencionar, y elogiar, a sus predecesores al frente del partido, desde Manuel Fraga hasta el propio Rajoy pasando por José María Aznar. Le sirvió para mostrarse como un aspirante a la Moncloa en el centro del tablero y con sentido de Estado, apelando por momentos al espíritu de la Transición y a los pactos entre los grandes partidos que la hicieron posible.

Sin aceptar «chantajes»

Tendió así la mano a hablar con los grupos parlamentarios que estén dispuestos a hacerlo con él para ayudarle a sumar los cuatro diputados que necesita para ser investido presidente el próximo 26 de septiembre en la Cámara Baja. Y también con los presidentes autonómicos, sin mencionar su color político, que «quieran aportar». Lo que no hará, zanjó ya desde la tribuna de Soutomaior, es plegarse a «subastas ni chantajes» que impliquen «someterse al interés de las minorías» para llegar a la Moncloa. «Hablar sí, dialogar también, pero chantajes no», reiteró Feijoo, que defendió su legitimidad para optar a la investidura.

Lo contrapuso a la estrategia del socialista Pedro Sánchez. Si a él le faltan cuatro diputados para ser presidente, al secretario general del PSOE le quedan cuatro cesiones por conceder, expuso, para seguir en la Moncloa: amnistía, referendo de independencia, liderar el Gobierno «más débil conformado por 24 partidos», y quebrar el principio de igualdad de todos los españoles. Este modelo, continuó Feijoo, aboca a España «al abismo».

«Nunca seré presidente del Gobierno a cualquier precio», reivindicó el líder del PP nacional, consciente de que el alto coste que imponen PNV o Junts, a quienes tratan de persuadir los populares, le acercan a una investidura fallida el mes que viene. Y ante este horizonte, Feijoo se resignó con un mensaje optimista para el futuro: «Ahora o después, el próximo Gobierno de España será un Gobierno del PP. Un Gobierno para toda España».

Es la primera vez que el candidato popular asume las escasas opciones que dispone para ser investido presidente en septiembre. Sitúa el debate del día 26 de septiembre como la «primera piedra» que pondrá para que los populares lleguen al Gobierno, abriendo así la puerta a hacerlo en una repetición electoral, que se daría el 14 de enero si Sánchez no es investido en los dos meses posteriores a la sesión de investidura, o al finalizar una legislatura que Feijoo prevé corta por la dependencia del actual Gobierno de coalición de sus socios. «Es mejor perder una investidura y que no pierda España ni la dignidad de sus instituciones», le recetó al socialista.

Plan de Gobierno

Feijoo aseguró, al finalizar su discurso, que todo lo que había dicho «son las líneas maestras» de lo que presentará a la Cámara Baja dentro de un mes. Destacó que el suyo es un proyecto que tendrá vigor «durante los siguientes años», con un Gobierno en solitario que pasaría de 22 a 14 ministros y en el que tendrá «libertad» para designar y cesar a quien considere. Subrayó que España «necesita un cambio» para recuperar la «centralidad» y volver a ser una de las «grandes economías del mundo».

En su plan de «regeneración institucional» defendió que su gestión permitirá volver a mejorar la renta per cápita, crear empleos de calidad, sanear cuentas públicas y bajar impuestos. Habló de la necesidad de contar con un nuevo sistema de financiación autonómica, de un pacto por el agua, de avanzar en la viabilidad de las pensiones o garantizar la sostenibilidad del sistema nacional de salud. «No queremos gobernar para estar en el Gobierno, sino para tomar decisiones», proclamó Feijoo, que terminó quince minutos antes de lo previsto, aseguró, para dar margen a la boda que se celebraba a continuación allí.