Argentina elige entre la radicalidad de Milei y la receta agotada de Massa

Cecilia Valdez
CECILIA VALDEZ BUENOS AIRES / E. LA VOZ

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Partidarios de Milei en la clausura de su campaña.
Partidarios de Milei en la clausura de su campaña. MATIAS BAGLIETTO | REUTERS

Las encuestas reflejan máxima igualdad entre los candidatos a la presidencia

19 nov 2023 . Actualizado a las 12:31 h.

Este domingo se decide quién será el próximo presidente de Argentina en unas elecciones cargadas de incertidumbre y sorpresas. En un escenario completamente cerrado, si bien algunas encuestas dan al candidato ultraliberal, Javier Milei (La Libertad avanza, LLA) por encima del oficialista, Sergio Massa (Unión por la Patria, UxP), lo que se percibe es un empate técnico.

Casi nadie parece confiar en sondeos que no vieron venir ni los resultados de las elecciones PASO (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) de agosto, en las que se definieron los candidatos con posibilidades de competir en las generales, ni los de la primera vuelta de octubre. En las PASO, la sorpresa fue la victoria de Milei, que quedó en primer lugar con un 30% de los votos, frente a Patricia Bullrich de Juntos por el Cambio (28%) y Sergio Massa (27%). Y en la primera vuelta, la sorpresa la dio Massa que, aun siendo el ministro de Economía de una gestión fracasada (140 % de inflación interanual y 40 % de pobreza), logró posicionarse en primer lugar con un 36,7 % de los votos frente a un Milei que se mantuvo en el 30 %.

Para esta segunda vuelta, donde se disputan los votos de las fuerzas que quedaron en el camino, sobre todo los 6,2 millones de votos de Bullrich (Juntos por el Cambio, JxC), los candidatos intentan convencer a los indecisos. Aunque una parte de los votantes de JxC se inclinarán por Milei, otro tanto ya han manifestado que votarán en blanco. Muchos de los partidarios de esta fuerza, sobre todo el ala radical (UCR), más cercanos al ideario de una democracia liberal, se muestran reticentes a Milei.

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Sin embargo, en la disputa de votos de JxC el que más tiene que perder es Massa, ya que si hay algo que caracteriza al votante de ese espacio es un fuerte sentimiento antiperonista/antikirchnerista y, aunque Massa no es un kirchnerista puro, no puede evitar quedar pegado a esa identidad. Pero como se trata de una de las contiendas más atípicas de la historia argentina reciente, Massa cuenta a su favor que enfrente tiene una ultraderecha, cuya cabeza más visible, Milei, atemoriza a propios y extraños.

En este sentido, la amenaza de un gobierno de ultraderecha ha hecho que se posicionen en contra de Milei, y a favor de Massa, una infinidad de personalidades públicas (y no tan públicas), de las que hasta hace algunas semanas era impensable un posicionamiento en ese sentido. Y que una buena parte de la sociedad civil haya puesto sobre sus espaldas una campaña más anti-Milei que a favor de Massa. Sin duda, una de las últimas y más sorprendentes reacciones fue la de los clubes de fútbol de todo el país al emitir comunicados en los que se manifestaron contrarios a su privatización y al deseo de Milei de constituirlos como Sociedades Anónimas, y ratificaron querer sostener «el modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro». Así se manifestaron, incluso, los poderosos Boca Juniors y River Plate.

Los que también se manifestaron a favor de uno y otro candidato fueron distintos mandatarios y líderes políticos de la región. Massa recibió el apoyo de Pedro Sánchez, presidente español, de Lula da Silva (Brasil), de Manuel López Obrador (México), de Gustavo Petro (Colombia), y del expresidente de Uruguay, José (Pepe) Mujica. Mientras que, por su parte, Milei recibió el apoyo de los expresidentes Mariano Rajoy (España), Iban Duque y Andrés Pastrana (Colombia), Jorge Quiroga (Bolivia), Sebastián Piñera (Chile), Felipe Calderón y Vicente Fox (México); y el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa.

Los últimos sondeos indican una fuerte presencia de indecisos y dan a Milei unos puntos de ventaja sobre Massa, pero, como hasta ahora la mayoría de las encuestadoras han fallado en todos sus cálculos, nadie se confía demasiado. La única certeza es que se trata de unas de las elecciones más trascendentes de la historia argentina posdictadura y que habrá que esperar hasta el último momento para conocer los resultados de un proceso electoral que empezó en el mes de agosto con las PASO y finalizará tres meses más tarde.