La UE recoge intentos de injerencia rusa en las elecciones del 23J para alertar de riesgos ante las europeas

La Voz REDACCIÓN

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Parlamento Europeo, en su sede en Estrasburgo.
Parlamento Europeo, en su sede en Estrasburgo. JULIEN WARNAND | EFE

Bruselas avisa de que un hacker ruso dijo tener filtraciones de autoridades españolas, algo que para la UE sugiere la creación de documentos «para intimidar a opositores y degradar la imagen de España y Europa»

23 ene 2024 . Actualizado a las 18:05 h.

El Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea ha publicado este martes su segundo informe sobre interferencia y manipulación extranjera en el que recopila numerosos casos identificados por sus servicios y en el que avisa de posibles amenazas de cara a las elecciones europeas del 6 al 9 de junio, tras recoger distintos incidentes registrados en los comicios generales del 23 de julio en España, según Europa Press.

En términos generales, la UE detectó 750 casos de manipulación e interferencia extranjera durante el 2023, esto es casi el doble de casos que el año anterior también en parte por la puesta en marcha de un marco común para estudiar y recoger pruebas de estos incidentes.

Por países, Ucrania sufrió 160 casos registrados de interferencias extranjeras, mientras que Estados Unidos le sigue con 58. Polonia, 33, Alemania, 31, y Francia, 25, fueron los Estados miembros de la UE más afectados, con España registrando menos de 15. Respecto a casos contra instituciones, la UE fue la diana del 19 % de las interferencias contra organizaciones, seguida de la OTAN (15 %) y las Fuerzas Armadas ucranianas (14 %), si bien también medios de comunicación y agencias de noticias sufrieron ataques.

La diplomacia europea señala distintos tipos de amenazas relativas a la manipulación en un contexto electoral. Para empezar, los actores malignos pueden querer controlar la información y fijar la agenda durante el período electoral, a través de tácticas para desprestigiar a medios de comunicación, subraya el informe, que pone el acento en los intentos de limitar la participación a través de promover la abstención o impulsar el voto nulo con información engañosa.

Otro incidente identificado por la UE es el intento de polarizar a la sociedad mediante el apoyo de algunas opciones o el ataque a posiciones políticas. Esto suele tener lugar a través de narrativas centradas en ataques personales o acusaciones falsas, así como teorías conspirativas. Entre estas tendencias también está la de atacar a la democracia como sistema político, insistiendo en la falta de garantías en el recuento o dando alas a presuntas irregularidades, en un intento de generar malestar o protestas.

Interferencia en España

Así las cosas, la UE señala distintas maniobras de manipulación de actores estatales rusos identificadas en el contexto de las pasadas elecciones generales en España. Según explica el informe, el Gobierno ruso a través de Telegram sugirió a sus audiencias una serie de canales, vinculados a casos de desinformación rusa, para estar al tanto de los comicios del 23 de julio.

El bloque europeo avisa de que un hacker ruso dijo tener filtraciones de autoridades españolas, algo que para la UE sugiere la creación de documentos «para intimidar a opositores y degradar la imagen de España y Europa» y recalca que pese a que «no afectaron al proceso electoral», «podrían utilizarse para alimentar las dudas sobre la integridad del sistema». Asimismo, la UE detectó que actores y canales recomendados por Rusia estuvieron implicados en una acción grupal en diferentes plataformas para difundir papeletas electorales españolas falsas con nombres de políticos rusos.

Otro incidente registrado es la clonación de la página web de la Comunidad de Madrid en el que un mensaje alertaba de un posible ataque en colegios electorales con motivo de las elecciones por parte de la banda terrorista ETA, también atribuido a actores rusos.

Mientras que varios días después de las elecciones, una cuenta que replica videos de RT en español reproducía un vídeo que señalaba que independientemente del resultado, España seguiría «los deseos de los líderes de la UE y la OTAN», siguiendo la línea de «Washington, Londres y Bruselas».