El «premier» responde al nuevo fracaso con más promesas de recortar impuestos
16 feb 2024 . Actualizado a las 21:11 h.Los votantes británicos han vuelto a darle la espalda a los conservadores de Rishi Sunak. En plena cuenta atrás para las elecciones generales que deben celebrarse a finales de este año, los tories han sufrido una dolorosa derrota a manos del opositor Partido Laborista, que les ha arrebatado los escaños de las circunscripciones inglesas de Wellingborough y Kingswood en el Parlamento, en las elecciones anticipadas parciales celebradas este jueves.
«Estos son resultados fantásticos, muestran que la gente quiere un cambio y que está dispuesta a confiar en un renovado Partido Laborista para lograrlo», declaró el líder opositor y aspirante a primer ministro, Keir Starmer, al conocer los cómputos a primera hora de la mañana de ayer.
Las elecciones en Wellingborough y Kingswood se celebraron por la destitución del legislador tory Peter Bone, quien fue acusado de acoso por parte de su personal; y por la renuncia del exsecretario de Estado de Ambiente Chris Skidmore, en rechazo por el cambio de Sunak en sus compromisos medioambientales.
En el caso de Wellingborough la decisión de los conservadores de presentar como candidata a Harriet Harrison, la actual pareja de Bone, lejos de beneficiarlos parece haberlos perjudicado. La laborista Glen Kitchen se ha impuesto por 13.844 votos, mientras que su contrincante apenas consiguió 7.408. Menos arrolladora fue la victoria del laborista Damien Egan sobre el tory Sam Bromiley en Kingswood, quien obtuvo 11.176 votos frente a 8.675.
Esta es la tercera victoria en cadena que los laboristas cosechan en unas elecciones parciales desde octubre del 2023.
Una misión casi imposible
Los resultados son dolorosos para los conservadores, porque ambos escaños eran considerados bastiones seguros. Wellingborough no había tenido un representante laborista desde 1997, mientras que en el caso de Kingswood esto no ocurría desde el 2010, de acuerdo con la biblioteca de la Cámara de los Comunes. Y, por ello, no debe extrañar que el viernes mismo algunos tories comenzaran a pedirle a Sunak un «cambio de rumbo».
«Los resultados son inequívocos: los laboristas están ganando porque muchas de las personas que nos respaldaron en el 2019 se quedaron en casa o votaron por el Partido de la Reforma (ex partido del brexit). Los votantes no están aclamando en masa al Partido Laborista, solo quieren una alternativa», escribieron los diputados Miriam Cates y Danny Kruger.
«El Gobierno ha tomado algunas medidas positivas para recuperar a nuestros votantes perdidos. Pero todo esto claramente no es suficiente. En el 2019, el pueblo británico votó a favor del cambio y aún no lo ha visto, hasta ahora no hemos cumplido las promesas que hicimos en las últimas elecciones. Todavía hay tiempo, pero nuestro partido debe cambiar de rumbo», remataron.
Sunak, por su parte, ha dicho que este tipo de elecciones son difíciles para el partido que gobierna y pidió calma a los suyos. Sin embargo, acto seguido volvió dejar caer la posibilidad de un nuevo recorte de impuestos, porque «nuestro plan para reducir la inflación a la mitad ha tenido éxito y porque las condiciones económicas han mejorado».
No obstante, apenas 24 horas antes se conocieron los últimos datos económicos, los cuales revelan que la economía británica está técnicamente en recesión, porque en el último trimestre del 2023 el Producto Interior Bruto (PIB) cayó un 0,3 %.
Un recorte de impuestos, por más generoso que sea, parece insuficiente para sacar a los tories del foso donde los colocan las encuestas, de acuerdo con el experto electoral John Curtice, quien, en un artículo de la BBC, aseveró que la cadena de derrotas revela que los conservadores «tienen una montaña que escalar».