Los chivatazos de controles de tráfico también alertan a narcos y a terroristas

José Manuel Pan
José Manuel Pan REDACCIÓN / LA VOZ

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Imagen de un control de seguridad ciudadana con registro de vehículos en la autovía A-6.
Imagen de un control de seguridad ciudadana con registro de vehículos en la autovía A-6. OSCAR CELA

Estar en un grupo de mensajes proporciona datos claves a todo tipo de delincuentes, advierten desde la Guardia Civil

18 feb 2024 . Actualizado a las 10:05 h.

No solo los responsables de la seguridad vial están preocupados por los chivatazos con wasaps que avisan de la ubicación de los controles de alcohol. El resto de los cuerpos policiales también sufren las consecuencias de estos avisos entre conductores ya que sus labores de vigilancia también son comunicadas mediante mensajes de móvil, con aplicaciones específicas o en las propias redes sociales. «Esto no es ningún juego. La sorpresa es clave para enfrentarse a los delincuentes. Si alertas de la ubicación de los controles policiales estás poniendo en peligro la seguridad de los que más quieres». Este es un mensaje lanzado por la Guardia Civil en su perfil de X (Twitter). Se publica en las redes sociales porque es en ese ámbito donde se mueven a diario los que forman parte de esos grupos de WhatsApp que informan sobre la ubicación de los controles.

Aunque el radio de influencia de esos avisos es muy amplio porque se extiende también a personas que no manejan las redes sociales, lo cierto es que hay una franja de edad que es la que está más metida en ese tipo de grupos. Los más jóvenes, entre 18 y 30 años, son los más activos en la mensajería anticontroles. «Pero no podemos quedarnos solo en eso porque sabemos que muchos conductores de 40 y 50 también están metidos en esos grupos para saber dónde están los controles de alcohol», explica uno de los agentes que investigan la influencia que tienen ese tipo de mensajes en los accidentes de tráfico. Esa amplitud en el perfil de usuarios es lo que hace que los mensajes se extiendan tanto y con gran agilidad entre un perfil de usuario muy variado.

Y eso preocupa mucho porque ahí entra todo tipo de personas, no solo los que buscan evitar soplar en la prueba de alcoholemia, sino también los que tienen cosas que esconder. «Antes los narcos tenían que pagar para tener información sobre los controles policiales. Hoy solo tienen que estar metidos en uno de esos grupos de WhatsApp», advierte el teniente coronel Antonio Hidalgo, jefe de la Guardia Civil de Tráfico de Galicia. Es así de claro. El aviso de la ubicación de un control de carretera, aunque sea de alcohol, sirve para poner en alerta a narcos, a terroristas y a otros peligrosos delincuentes, como ha advertido ya la Fiscalía. No hay que olvidar que en este momento España mantiene el nivel 4 sobre 5 de alerta antiterrorista, por lo que es frecuente la existencia de controles ante la mínima sospecha de actividad terrorista.

Niños en el maletero

«Con su actitud irresponsable, un conductor puede llegar a alertar a un secuestrador». Este es el mensaje que utilizaron las autoridades francesas en una campaña contra los avisos de la ubicación de los controles policiales. Un vídeo de los gendarmes muestra cómo un hombre que lleva a una niña en el maletero de su coche da la vuelta en la carretera al recibir un aviso con ráfagas de luz. Un conductor supuestamente «solidario» con el que se cruzó le alerta de esa forma de la existencia de un control en la misma carretera. En el vídeo se recuerda que muchos de esos dispositivos son de seguridad ciudadana y pide a los conductores que no avisen de la presencia de los agentes. La advertencia final es terrible: «Este es un mensaje de todos los niños de los maleteros de coches que nunca más volverán a ver a sus padres». «No lo olvides. Si difundes nuestra posición estarás ayudando a alguien que oculta algo», advierte la Policía Nacional, que cada día realiza decenas de controles y vigilancias para atrapar a ladrones, secuestradores, atracadores o violadores. «¿Estás seguro de lo que vas a hacer?», se pregunta la Gendarmería.

«No seas cómplice»

En Galicia se ha desarrollado un proyecto similar dirigido por Alberto Outeiriño y que contó con la colaboración de la Guardia Civil. Se rodaron tres cortos con tres situaciones en las que se demuestra la influencia negativa de los avisos de controles. ¿Sabes a quien ayudas?, ¿Quién lo avisó? y No seas cómplice son los títulos de los cortos. «No nos damos cuenta, pero a veces avisando de un control en carretera estamos siendo cómplices de algo grave», decía Outeiriño al presentar los tres trabajos.

La Fiscalía ya advirtió en el 2019 del riesgo de estos avisos

No hay por ahora una regulación legal específica sobre los avisos que indican la ubicación de los controles policiales en la carretera, pero sí se han planteado distintas iniciativas que buscan su erradicación. Ya en el 2019 la Fiscalía General del Estado advirtió, en un oficio del departamento de Seguridad Vial, que la trascendencia de los controles de tráfico «es incompatible con las conductas que se vienen observando en los últimos tiempos». Se refería a los avisos a través de aplicaciones de móvil y de otras herramientas tecnológicas «con los lugares en los que se están realizando controles de alcohol o de drogas».

En el oficio, dirigido a las policías encargadas del tráfico, la Fiscalía destacaba que esos avisos «suponen una obstaculización grave» en la labor de vigilancia y que «frustran en gran medida sus finalidades preventivas y se ocasiona una perturbación relevante en las estrategias para atajar la siniestralidad». El oficio de la Fiscalía pone como ejemplo que cuando se avisa de la ubicación de un control policial y el mensaje lo recibe una persona que conduce bajo la influencia del alcohol y elude la vigilancia «se produce una situación de elevado riesgo».

«Actividades terroristas»

Pero además, la Fiscalía recuerda que esos avisos pueden anular intervenciones de los agentes «que están dirigidas a la investigación o persecución de otras formas delictivas de mayor gravedad, como el tráfico de drogas o las actividades terroristas». Por ese motivo, el oficio ordenaba a las policías locales de las ciudades informasen sobre las aplicaciones y herramientas tecnológicas que se usan para esas conductas en sus territorios y cuáles son las perturbaciones que causan a los controles.

También la Dirección General de Tráfico quiso atajar esos avisos y solicitó un informe a la Abogacía del Estado para analizar cómo se pueden ilegalizar estos avisos. Sin embargo, hasta el momento no ha trascendido el resultado de esa petición.