Paco Pascual, el mejor maestro de Primaria de España: «Un niño conflictivo fue mi ángel de la guarda. Me hizo ver cómo debía ser un profesor»

ACTUALIDAD

«Un profesor tiene que velar por los niños que más dificultades tienen. Y mirar por los alumnos como si fueran sus hijos. Ser maestro de los de sobresalientes es muy fácil», dice este profesional de la enseñanza de Alcoy

14 may 2024 . Actualizado a las 16:47 h.

Ir al cole y tener de profesor a Paco Pascual es una auténtica aventura. Sus clases son tan revolucionarias que las familias de su colegio lo propusieron al premio El mejor maestro de Educación Primaria de España, de Abanca. El primer año, en el 2022, quedó segundo, y el año pasado lo ganó, con 147 puntos de 150. Pero más allá de este galardón, hay detrás un maestro que vive con gran pasión su profesión. Ahora se encuentra de excedencia llevando a cabo un proyecto en Senegal con la metodología que practicaba en el colegio San Roque, de Alcoy (Alicante) y que, precisamente, le ha permitido obtener este reconocimiento profesional.

«Mi trabajo principal siempre ha sido el diseño y la confección de trajes de moros y cristianos. De hecho, estudié para maestro para poder combinarlo. Yo quería ser preparador físico, porque siempre he jugado al fútbol, pero una mala nota en selectividad hizo que me bajara la media y tuve que estudiar maestro de Educación Física. Así podía conciliar los dos trabajos, el principal, que son los trajes de moros y cristianos, y el de maestro. Y así ha sido durante 23 años», cuenta este profesor de 44 años, al que un día un alumno le cambió la vida.

«Cuando entré en el colegio, en el año 2000, había un niño muy conflictivo que para mí fue mi ángel de la guarda. Es un niño que, literalmente, apuñaló con un lápiz a la directora en la pierna. Venía de una familia desestructurada, pero yo me llevaba muy bien con él. En verano, cogía la moto e iba a la casa de acogida en la que estaba. Entonces, me nombraron su tutor. Y ese niño que nadie quería me permitió ver cómo tenía que ser un profesor», cuenta, mientras da más detalles: «Un profesor tiene que velar por los niños que más dificultades tienen. Y tiene que mirar por los alumnos como si fueran sus propios hijos. Hay niños que tienen detrás unas películas que no te puedes imaginar, por eso ser maestro de los de sobresaliente es muy fácil. Para mí, ese niño que nadie quería, me despertó algo que tenía durmiendo dentro».

La ilusión 

Y comenzó a dar las clases con una ilusión inusitada. «Yo hacía animaciones lectoras, todo tipo de actividades en el aula para que los alumnos acabaran leyendo libros. Era una época que yo recuerdo muy feliz. Me lo pasaba muy bien. Aparecían duendes, brujas..., cosas que les rompen los esquemas a los niños y los mueven a leer. Después de eso, comenzamos con los proyectos. Quitamos los libros de texto, y por accidente o por sentido común, me adentré en el mundo del aprendizaje-servicio, que es la metodología que bajo mi punto de vista me ha llevado a ganar este premio. Eso no significa que sea el mejor profesor, sino que simplemente he ganado un premio», asegura.

Pero, ¿en qué consiste esa manera de lograr que los alumnos aprendan? «Es una metodología muy sencilla, que permite transformar la ley de Educación, que nos obliga a trabajar en el aula, en un servicio social. La ley me obliga a enseñar los ríos de España dentro del aula, pero luego, me voy con los niños de excursión y limpiamos un río de Alcoy. Hemos transformado la ley en un servicio a la sociedad. Eso es el aprendizaje-servicio (ApS). Otro día, estudiamos las montañas y luego nos vamos a la Serra de Mariola y la limpiamos. Mis alumnos hicieron más de 122 kilómetros en cinco excursiones para limpiar este parque natural», comenta. Y continúa: «Otro aprendizaje es que los alumnos, por ejemplo, tienen que aprender la Canción del pirata, de Espronceda. Pues nos vamos a una residencia de ancianos a hacerles un recital de poesía. Hemos transformado una obligación de aula en un servicio comunitario, y eso es brutal. La motivación se multiplica por mil, porque los alumnos ven que lo que están haciendo tiene un sentido directo para la sociedad. Y pones a la persona en el centro del aprendizaje, le da el máximo protagonismo al alumno. Es el actor principal, los profesores solo somos guías».

Le ha ido tan bien con este método, que antes de obtener el premio al mejor maestro, logró ganar varios reconocimientos nacionales enseñando a sus alumnos a hacer un servicio a la sociedad, mientras aprendían la materia de Ciencias, que es la que impartía Paco hasta este año. Fue así como realizaron tertulias literarias con internos de la cárcel. «Hicimos ocho sesiones. Los internos vinieron al colegio y todos participaron en este proyecto prestando un servicio a los ancianos con alzhéimer. Es decir, que la cosa no se quedó solo ahí. Primero, los niños fomentaron la lectura entre los internos, porque el nivel de lectura en la cárcel está bajando. Y luego todos hicimos una fiesta con los ancianos enfermos de alzhéimer [con juegos y demás]. Fuimos mucho más allá de la ley, porque trabajamos de una manera muy potente y real las segundas oportunidades. Y los niños vieron que una reyerta en una discoteca, que traficar con drogas, que equivocarte en esta vida y elegir un mal camino te puede llevar a la cárcel», aclara. Paco recuerda la experiencia como ilusionante. «Fue muy emocionante, porque los niños pensaban que iba a subir un asesino en serie o algo así. Y subieron personas normales, que han tenido equivocaciones en esta vida y que se emocionaban y lloraban igual que el resto, porque en la tertulia trabajamos el alzhéimer. Eran cuentos sencillos sobre esta enfermedad, y los niños alucinaron».

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Cáncer infantil

Otro de esos grandes proyectos fue el del cáncer infantil. «Lo que hicimos fue ir, también ocho veces, a la planta de oncología del hospital de Alicante para acompañar a aquellos niños. Nos rapamos el pelo al cero casi toda la promoción. Y las chicas donaron 20 centímetros de su cabello para pelucas». También explica que es importante saber presentar este tipo de proyectos a las familias, y que siempre es voluntario. «La verdad es que yo también vendo con pasión el proyecto. Y ya llevo muchos años en el cole, entonces las familias saben que algo raro va a pasar, porque soy un profesor que quiero hacer cosas nuevas. Entonces, les propongo el tema del pelo. y el 85 % de la promoción se lo corta. También hicimos actos culturales y logramos recaudar 60.282 euros para el cáncer infantil. Fue una locura», dice.

Ahora reconoce estar también entusiasmado con el proyecto que está llevando a cabo con la Universidad de La Laguna, en Senegal. Ya ha viajado varias veces para formar a profesores de allí con la metodología aprendizaje-servicio. Pero ahora, que está de excedencia, es obligado preguntarle si volverá a las aulas: «No lo sé. Lo que tenía claro era que si continuaba igual, con mi manera de trabajar en el cole y luego en la empresa, me hubiera dado algo. Necesitaba parar. Y todavía no sé si volveré. Tengo cinco años para pensármelo», afirma. Lo que es seguro es que todo lo que haga Paco lo hará con pasión y que siempre estará cerca de la enseñanza y de los alumnos.