«No puedes tener un camarero sirviendo hasta la medianoche y después pedirle que friegue»
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«Hay que regalar menos y cobrar más», dice el hostelero mariñano J. Carlos Fernández, que tiene a 140 empleados en plantilla en sus restaurantes
17 ene 2025 . Actualizado a las 19:44 h.El hostelero mariñano Juan Carlos Fernández no se muerde la lengua, aunque le cueste exponerse a virulentas reacciones en las redes sociales. Así, defendió hace algún tiempo que la hostelería barata tiene que desaparecer: «Solo trae miseria». Y sigue en sus trece, practicando con el ejemplo un modelo de éxito. Con su esposa, Esther Montero, están al frente de Llano Ponte, el grupo hostelero que más factura en la costa de Lugo, según el último informe Ardán. Con el local que en unos días abrirá en Gijón tendrán a unas 140 personas en plantilla. Sus restaurantes La Quinta y Mar de Rinlo en la provincia lucense incorporan para la temporada de verano a unas 32 personas. Ahora están con el proceso de selección y les faltan una decena de profesionales por contratar. «El problema siempre es el mismo. Mucha gente que viene a las entrevistas llega quemada, y lo que pide es organización. No es cuestión de dinero, porque pagar 100 o 200 euros más o menos no debería ser significativo en el resultado del verano de un negocio. Lo que no puede ser es que un camarero esté sirviendo hasta las doce de la noche y, después, le digas que tiene que fregar».
«Por lo que me cuentan en las entrevistas de trabajo, sigue habiendo hosteleros que pretenden contratar un camarero que les haga de todo: servir, limpiar... hasta hacer las camas. Y eso no puede ser», añade.
Para mejorar las condiciones del personal y ofrecer salarios más altos hay que ingresar más. En este punto, Juan Carlos Fernández se mantiene firme en su idea: «Hay que regalar menos y cobrar más, dando más calidad. Ya sé que decir esto no es popular, pero es lo que hay y hacia donde inevitablemente va a ir la hostelería. Hay que cambiar el chip, no basar la actividad en aprovecharse del turista. ¿Cómo vas a dar cuatro o cinco tapas a elegir gratis por una caña? ¿Cómo cuadras las cuentas? Tendrás que recortar por otro lado. Claro que también aún vemos como hay quien tiene el comedor abierto a las dos de la madrugada porque un par de clientes piden una ronda de gin-tonics. Por dos cubatas tienes a un camarero allí, pendiente de ellos. Eso no puede ser. Se cierra, que se levanten y se vayan a un pub, porque hay que valorar al personal».