«Cuando un coche tiene una marca roja es porque dentro había una persona muerta»
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Dana en Valencia | Los vehículos que sacan del barranco se acumulan en el polígono de Ribarroja del Turia, al igual que los restos que quitan de las naves forman grandes montañas de basura
09 nov 2024 . Actualizado a las 10:49 h.Pacas de basura salpican las parcelas que dan entrada al polígono de Oliveral, en el municipio de Ribarroja. En una de ellas trabajan dos soldados de la UME bombeando agua desde un camión, mientras un todoterreno de la Guardia Civil patrulla por las calles. En las medianas, los restos acumulados tras limpiar el interior de las naves forman montañas de piñas, paquetes de toallitas de bebé, sábanas, productos de higiene... Las excavadoras continúan achicando agua mezclada con basura del interior de las naves. Es un polígono industrial, con almacenes de productos agroalimentarios, empresas de logística... Pero ahora parece un vertedero. Huele a agua estancada. Un banquete para las ratas.
Junto a una de esas grandes montañas de basura, Camila busca su coche. Mira aquí y allá. Hace fotos... «Trabajo en la fábrica de chicles. Lo aparqué por ahí, pero ahora no sé donde está y los de la grúa me dicen que tengo que encontrarlo porque hay que quitarlos de aquí». Miguel lo ha encontrado. Se había quedado clavado junto a un camión. Como él. Que el martes 29 aguantó subido al suyo «desde las seis de la tarde, cuando llegó el agua. Allí estuve hasta las tres de la madrugada que pude irme a casa». Y se fue andando hasta su casa, en Aldaya. Ahora Miguel y su hermano miran qué pueden aprovechar de ese coche, «que tenía nuevo», pese a su edad: «Tiene 15 años, pero estaba perfecto. Poco más de 100.000 kilómetros. No me darán nada por él», cuenta Miguel.
En la otra ladera de esa montaña de basura que crece en el aparcamiento, un hombre rebusca entre restos. Como él, en las colinas que se extienden entre los árboles de la medianera, hay más gente que rebusca y aparta cosas que, tal vez, se podrían salvar.
Coches sacados del barranco
Aunque tras días de limpieza, el barro y la basura continúan inundando muchas partes del vecino polígono de Ribarroja de Turia, ahí no se ven esas montañas de basura. Hay todavía ramas, coches volcados... Y, junto al tanatorio A3, se ha ido formando un nuevo cementerio con los coches que los agentes medioambientales de la Xunta y los soldados de la UME han ido sacando del barranco.
Buena parte de las empresas de estos polígonos han tenido que parar su actividad, pero José Ramón, Roa, acelera junto a un compañero la reparación del cuadro eléctrico del tanatorio: «Hay que apurar para poder ponerlo en servicio cuanto antes», dice. Aunque nació en San Sebastián, a los seis años se mudó a A Coruña y desde hace unos cuantos está en Valencia. Él se ve gallego. De la fase dos de Elviña.
Ha visto como los coches que iban saliendo de las entrañas del barranco del Poyo se van acumulando junto al tanatorio: «En los que están marcados en verde no encontraron ningún cuerpo. Pero cuando los marcan de rojo es porque dentro había una persona muerta. Pero yo no he visto ninguno», dice.
Ver ahí todos esos coches, convertidos en un amasijo de hierros, abruma: «Nunca vi nada como esto. Fue como un tsunami», suelta mientras trata de poner en marcha la electricidad.
Y advierte de que hay zonas en las que el barro todavía no se ha secado y que antes de subir al coche es mejor quitarse las botas para no manchar: «Nunca sabes la porquería que puede llevar el agua porque puede haber ratas, de todo...». Son las consecuencias de las catástrofes que, como esta dana, han dejado litros de agua estancada que es complicado achicar.
Un riesgo de contraer, por ejemplo, leptospirosis, la enfermedad bacteriana de la que al parecer se han contagiado dos voluntarios, según informó la dirección general de Salud Pública de la Generalitat. Ayer, de momento, eran solo casos probables. Pero toda precaución es poca. Lo dicen también los de la empresa de seguridad que patrulla el polígono. Porque las puertas de muchas naves en muchos polígonos no se cierran y han reforzado la seguridad. Para que la gente no entre a robar.