Un holograma para ayudar a resolver el caso de Betty Szabo, una trabajadora sexual asesinada en Ámsterdam en el 2009
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La joven húngara de 19 años fue apuñalada hasta la muerte en el Barrio Rojo la noche del 20 de febrero del 2009. Quince años después, la policía pide ayuda para encontrar nuevas pistas
11 nov 2024 . Actualizado a las 17:17 h.El cuerpo de Bernadett Szabó, conocida como Betty, fue localizado el 20 de febrero del 2009 en la habitación del Barrio Rojo de Ámsterdam donde ejercía como trabajadora sexual. Fueron dos compañeras quienes se dieron cuenta de que aquella noche no habían visto a la joven en su ventana, y tampoco habían escuchado la música que solía poner cuando trabajaba. Cuando se quedaron sin clientes, acudieron a su habitación, donde la encontraron muerta tras haber sido apuñalada decenas de veces. Betty tenía 19 años.
Bernardett había llegado a Países Bajos desde Hungría solo unos meses antes de su asesinato. Siguió trabajando tras quedarse embarazada y dio a luz a un hijo que fue entregado a una familia de acogida. Aunque en el momento de su muerte la policía abrió una investigación con entrevistas a testigos y análisis de las grabaciones de las cámaras de seguridad que había en la zona, el caso no pudo resolverse. Incluso se produjo una detención, la de un sospechoso de 46 años que fue puesto en libertad por falta de pistas para poder retenerlo más tiempo.
Quince años después de su muerte, es la propia Betty la que pide ayuda para tratar de encontrar nuevas pistas que lleven a la policía hasta su asesino o asesinos. Lo hace a través de un holograma con su imagen que los investigadores del caso ha instalado en uno de los escaparates utilizados por las trabajadoras sexuales en el Barrio Rojo donde fue asesinada. Las autoridades ofrecen además 30.000 euros como recompensa.
Aunque el holograma no es idéntico a la imagen real de Bernadett, sí muestra una versión simbólica de la joven. La imagen tridimensional que representa a Betty es la de una mujer rubia y con un gran dragón tatuado en el vientre y en el pecho, que ella también tenía. Aparece de pie y está vestida con un pantalón corto y un sujetador estampado. Sobre un fondo rojo, el holograma se acerca al cristal y lo golpea con un puño, para llamar la atención de los transeúntes. Se agacha, empaña el cristal con su aliento y escribe la palabra help (ayuda en inglés).
Además, en la misma calle donde fue asesinada Bernadett, hay dos puertas donde se explica su vida y las circunstancias de su muerte. La campaña incluye también pegatinas en las ventanas del barrio que explican lo sucedido y el reparto de folletos con la trágica historia de Betty, «una joven de 19 años recién cumplidos, a quien le robaron la vida de una manera horrible. Y que no tuvo una vida fácil antes de morir».
Los detectives esperan que el holograma y la recompensa ayuden a encontrar nuevos testigos que puedan ayudar en la investigación. «Esperamos que los testigos que antes pudieron haber tenido miedo o haber guardado silencio por otras razones ahora tengan el coraje de presentarse», aseguran desde el equipo de casos sin resolver de la policía holandesa. «En este tipo de casos, siempre tratamos de ponerle un rostro a la víctima, para que los testigos e informantes sepan para quién lo están haciendo. El holograma es una forma de llevar esto un paso más allá». El hecho de que un crimen tan violento ocurriera en uno de los lugares más concurridos de Ámsterdam sin testigos continúa desconcertando a los investigadores quince años después de la muerte de Betty.