El dueño de Tesla se muestra contrario a todos los pactos internacionales que comprometan las políticas estadounidenses
03 mar 2025 . Actualizado a las 20:11 h.Elon Musk, que se ha convertido en el gran aliado de Donald Trump desde su regreso a la presidencia de los Estados Unidos, está a favor de que el país abandone tanto la OTAN como la ONU. «Estoy de acuerdo», ha respondido el dueño de Tesla a través de su cuenta de X como respuesta a esa sugerencia por parte de un usuario de la red social.
Lo hizo como reacción a —o al menos coincidiendo con— la cumbre con la que el primer ministro británico, Keir Starmer, reunió a todos los líderes europeos, y a la que sumaron también Canadá y Turquía, para establecer una estrategia conjunta para Ucrania. El apoyo explícito de la mayoría de los miembros de la OTAN a Volodímir Zelenski, también presente, llegaba apenas un día después de la bronca reunión entre el presidente ucraniano y los máximos representantes estadounidenses, Donald Trump y JD Vance.
En ese marco llegaba la sugerencia de un usuario. «Es el momento de abandonar la OTAN y la ONU». Y Elon Musk manifestaba su adhesión a esta idea.
No es, en realidad, nada nuevo. Ya el pasado octubre, en su primer mitin en solitario para apoyar la candidatura de Donald Trump, Elon Musk se manifestaba completamente en contra de las Naciones Unidas. «No debería tener demasiado poder», reflexionaba entonces, apostando por que Estados Unidos se desprendiese de todas las organizaciones tanto a nivel federal como a nivel internacional que, en su opinión, comprometían los intereses de los estadounidenses. «Todas ellas deberían tener cero poder sobre vosotros», defendía entonces.
«Poder máximo para el individuo», destacaba, pidiendo romper todos los acuerdos internacionales «que restringen la libertad de los estadounidenses». «¿Quién los ha votado?», preguntaba retóricamente.
También defendía entonces minimizar en la mayor medida posible el nivel de interferencia del Gobierno federal sobre los estados. Y es algo que ya está llevando a cabo a través de la agencia DOGE, que en las últimas semanas, bajo el pretexto de conseguir una mayor eficiencia del estado y de reducir al máximo el despilfarro de la administración, ha decretado miles de bajas voluntarias y otros tantos despidos de funcionarios.
Su cruzada contra la burocracia gubernamental ya le ha valido unas cuantas polémicas con despidos indiscriminados que, en algunos casos, han tenido que revertirse horas después ante el cese de algunos empleos de vital importancia para cuestiones tan sensibles como la seguridad nuclear o la epidemia de gripe aviar.
El dueño de Tesla ha vuelto hace unos días a avivar las llamas de los funcionarios al manifestar en su cuenta oficial que los empleados de DOGE —la agencia dedicada a los recortes— estaban «trabajando 120 horas a la semana». Y lo contrastaba con los «opositores burócratas», que «siendo optimistas, trabajan 40 horas semanales», apuntaba.