La trama Koldo gestionaba un contrato en Lugo un día antes del arresto del exasesor de Ábalos

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO VIGO / LA VOZ

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Las obras de mejora en las proximidades del kilómetro 381, en la vía férrea entre Monforte de Lemos y Lugo.
Las obras de mejora en las proximidades del kilómetro 381, en la vía férrea entre Monforte de Lemos y Lugo. ALBERTO LÓPEZ

El exasesor ministerial no rechazó la petición del empresario que pedía la adjudicación de 1,5 millones, pero sí reprochó lo explicitó de sus mensajes

18 jun 2025 . Actualizado a las 13:15 h.

16 de febrero del 2024, Koldo García recibe una mensaje en su teléfono móvil. Lo envía Daniel Fernández Menéndez, alto directivo de la empresa Obras Públicas y Regadíos (OPR), adjudicataria de 64 contratos de obra pública estatal en diferentes gobiernos. Fernández informa a Koldo de la caída de un talud en un túnel del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) en la provincia de Lugo. La infraestructura había sido adjudicada tres años antes, el 16 de agosto del 2021, a una unión temporal de empresas (UTE) formada al 50 % por las firmas a OPR y ASCH Infraestructuras y Servicios. José Ábalos, colíder de la trama investigada junto a Koldo y el exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán, fue ministro de Transportes hasta un mes antes de aprobarse ese contrato millonario de Adif en Lugo. La adjudicación se gestionó con Ábalos y la presunta trama sentados en el Consejo de Ministros y decidiendo el devenir de las contrataciones ministeriales.

Fernández Menéndez fue claro en el mensaje enviado al presunto brazo ejecutor de la trama ideada desde la esfera del poder orgánico y ejecutivo por Cerdán y Ábalos, respectivamente. Fernández anunció a Koldo que se iba a licitar un expediente de emergencia, y, sin tapujos, solicitó la adjudicación para su empresa, OPR: «En nuestra obra se ha caído un talud y van a sacar una licitación de emergencia. La obra es para la UTE con ASCH, pero las emergencias se adjudican a una sola empresa y prefiero que sea a OPR que a ellos, aunque luego la haga la UTE Te cuento con detalle. Es en Monforte».

Tres días más tarde, Daniel Fernández volvió a contactar con Koldo García para el mismo contrato público. Le advirtió que —recoge la UCO de la Guardia Civil— «debían tener cuidado para que no se la adjudicasen a ninguna de las sociedades que formaban la UTE de mantenimiento». Asimismo, Fernández dijo que «Ángel» —en presumible referencia a Ángel Contreras, presidente de Adif en esa fecha— sabía que les había detraído 600.000 euros del expediente original, por lo que debía ayudarles. «Hay un deslizamiento y se va a declarar una emergencia bastante importe, más de 1,5 millones. Lo razonable es que la haga el adjudicatario, pero al ser una UTE tiene que firmar el contrato una de las empresas y preferimos que sea OPR. Hay que tener cuidado, pues podía colarse los del mantenimiento, que son Copasa. Ángel sabe que nos ha quitado 600.000 euros en esa obra y debe ayudamos, pero ya sabes. Ya hablaremos de los detalles...».

Sentirse investigado

El mensaje explícito enfadó a Koldo García. Solo 10 minutos de recibir la comunicación, levantó el teléfono para comunicarse de viva voz con su interlocutor. Lo que no imaginaba Koldo, ni Fernández, es que esa llamada estaba intervenida en el marco de otro proceso, también por corrupción en adjudicaciones, instruido en el Juzgado Central número 2 de la Audiencia Nacional. «El investigado [Koldo García, expone la UCO] le solicitó a Daniel Fernández que le escribiese un mensaje para pedirle disculpas, ya que el mensaje [incriminatorio anterior] no sería para él y que se había equivocado». Inmediatamente después, recoge la investigación, Fernández le envió el mensaje a Koldo: «Perdona. No era para ti, era para mi delegado».

La llamada intervenida en ese momento a KOLDO, —expone la UCO— «se realizó desde lo que él consideraba su terminal de seguridad. Por esa razón, ante el previsible temor a que sus conversaciones por WhatsApp pudieran ser intervenidas también, pidió a su interlocutor a través de su línea segura que le mandara un nuevo mensaje para simular una comunicación errónea». Las formas de delincuente profesional atribuidas a Koldo por la UCO fueron a más aquel mismo día. Koldo, todavía molesto por el mensaje incriminatorio que recibió del director general de OPR, llamó a su hermano, Antonio Fernández, para reprocharle el comportamiento de Daniel.

Koldo lo hizo nuevamente desde un teléfono que él consideraba seguro: «Oye mira, me ha mandado un mensaje tu hermano donde viene especificado todo, y cuando digo todo, es todo, referente a una cosa de emergencia y tal. Por el WhatsApp yo no quiero nada con mi número. Hablamos tú y yo y lo hacemos como lo sabemos hacer ¿Vale? Te doy un número y me lo mandas ahí. Ya sé que son estupideces mías ¿vale? Pero prefiero seguir en mi mundo de Yupi».

En el punto de mira

El recelo del que fue aizkolari y portero de un club de alterne en Pamplona estaba justificado. Sus pasos y conversaciones los seguían de cerca desde hacía meses la UCO, y él algo sabía; aunque se desconoce si a través de sus jefes en el PSOE o el Ministerio de Transportes. Lo único seguro, encajando las fechas de los hechos investigados en febrero del 2024, es que Koldo García fue detenido al día siguiente de mantener aquellas dos comunicaciones con los hermanos Fernández Menéndez para amañar un contrato de 1,5 millones de euros en la provincia de Lugo. O lo que es lo mismo: Koldo, hace un año y cuatro meses, todavía tenía presuntamente influencia para amañar contratos públicos; o al menos eso pensaban en la constructora OPR, tan ligada al sector de las adjudicaciones.

Otro hecho, que la UCO relaciona en sus atestados judicializados con la detención de Koldo García, es que la obra de Adif en Lugo finalmente no fue para OPR, y sí para la empresa que Daniel Fernández solicitó dejar fuera, ASCH Infraestructuras y Servicios, pese a formar UTE con OPR en el 2021. Otra lectura es que la empresa de mantenimiento de la infraestructura, Copasa, tal y como solicitó Fernández, también se quedó fuera.