Rueda rechaza sumarse a la carta de Illa y Pradales a la UE sobre el catalán, el gallego y el euskera
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Entiende que esa iniciativa tiene un impacto limitado en la normalización
17 jul 2025 . Actualizado a las 21:34 h.El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha rechazado participar en la carta que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el lendakari, Imanol Pradales, han enviado a los ministros de Exteriores de los 27 países de la Unión Europea (UE) y en la que piden que se apruebe que el catalán, el gallego y el euskera se conviertan en leguas oficiales de la Unión. Así se lo hizo saber el jefe del Ejecutivo gallego a su homólogo vasco en una reciente conversación telefónica. «A posición de Galicia sobre esta cuestión é ben coñecida e hai dous meses aprobouse por unanimidade no Parlamento de Galicia: A Xunta ten claro que hai decisións moito máis importantes para o futuro do galego que incrementar o seu uso administrativo na Unión Europea», apuntan desde el Gobierno gallego.
Rueda entiende que el crédito menguante del Ejecutivo central en Europa debería utilizarse para negociar mas fondos de cohesión y para el sector primario —ámbitos en los que, para la Xunta, los riesgos son evidentes— y no en decisiones con un impacto limitado en la normalización lingüística.
«A Xunta está plenamente comprometida co presente e o futuro da nosa lingua, co seu prestixio e co seu valor. Por iso non vai acceder a que o galego se utilice como moeda de cambio para as negociacións entre o Goberno e o independentismo», sositenen desde el Ejecutivo gallego. La misiva firmada por Pradales e Illa, escrita en inglés y con referencias a autores e intelectuales que escribieron en catalán, gallego o euskera, sostiene que tras 40 años desde la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (la actual UE) ha llegado el momento «de completar el proceso de reconocimiento de sus lenguas como plenamente oficiales en las instituciones europeas».
Lo justifican por la singularidad de la realidad española en esta cuestión, por el hecho que es una solicitud iniciada hace años y por las garantías ofrecidas al resto de Estados miembros por parte de España: «Deberían ser suficientes para resolver lo que, en el fondo, es una anomalía fácilmente abordable».
Recuerdan que ya en 1985 se abordó esta cuestión en las negociaciones para la adhesión, que el debate se pospuso, pero que «la reivindicación de la igualdad de derechos lingüísticos nunca desapareció». Y ponen como ejemplo los acuerdos del 2005 para su uso en las instituciones comunitarias.
Pradales e Illa sostienen que estas tres lenguas son habladas a diario por millones de personas, y que tienen niveles de producción cultural y comunicativa «plenamente comparables a los de otras lenguas ya reconocidas como oficiales».
Una anomalía
Los dos dirigentes expresan en la misiva que «Europa vive un momento en el que es vital estrechar el compromiso de sus ciudadanos y su identificación con el proyecto común». En este sentido, plantean que sería «difícil de explicar» que se rechazara la oficialidad de estas tres lenguas: «¿Cómo podríamos justificar ante nuestros ciudadanos que una Unión Europea fundada en los principios de unirse en la diversidad impone un modelo de “un estado, un idioma” a una ciudadanía que democráticamente se identifica como miembro de un estado multilingüe?», sostienen.
Sobre el reconocimiento del multilingüismo, ambos presidentes recuerdan que las tres lenguas pasaron en España por momentos de «negación e incluso de represión», algo que cambió con la restauración de la democracia en 1978. E indican en la carta enviada a los países de la UE que están reconocidas en la Constitución española y que son «pilares fundamentales de la cohesión y estructura social».