Bruselas se compromete a proteger los productos agrícolas que importa en los acuerdos de Mercosur y México

Somos Agro REDACCIÓN

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OLIVIER HOSLET | EFE

La Comisión Europea presentó sus propuestas para la firma de estos convenios . Las organizaciones agrarias creen que las medidas de salvaguarda no son suficientes

08 sep 2025 . Actualizado a las 18:08 h.

La Comisión Europea ha presentado al Consejo sus propuestas para la firma y celebración del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y del Acuerdo Global Modernizado UE-México, unos acuerdos que el Ejecutivo comunitario califica como dos hitos fundamentales en la estrategia de diversificación comercial de la Unión y en el refuerzo de alianzas con socios afines. Ambos acuerdos abrirán mercados que en conjunto superan los 700 millones de consumidores y consolidarán a México como uno de los principales destinos de exportación europeos en América Latina, generando oportunidades de negocio por miles de millones de euros, apoyando el crecimiento económico, la competitividad y la creación de empleo en la UE, según la Unión Europea.

En el sector agroalimentario, se prevé que las exportaciones europeas hacia Mercosur crezcan cerca de un 50 %, gracias a la reducción de aranceles que alcanzan actualmente hasta un 35 % para vinos y espirituosos, un 20 % para el chocolate y un 10 % para el aceite de oliva, mientras que el acuerdo con México eliminará barreras que llegan al 100 % en productos como quesos, carne de porcino, pastas, confituras o vino. A ello se suma la protección reforzada de más de 900 alimentos y bebidas europeos tradicionales con denominación de origen, lo que defiende al sector frente a imitaciones y competencia desleal.

Al mismo tiempo, la Comisión insiste en que los intereses de los agricultores europeos están salvaguardados: las importaciones de productos sensibles estarán limitadas a volúmenes reducidos, se incorporan cláusulas de salvaguardia que permiten reaccionar frente a aumentos perjudiciales y se mantendrán sin cambios los estrictos estándares sanitarios y fitosanitarios que rigen tanto para la producción interna como para las importaciones. Además, la futura política agrícola común (PAC) reserva al menos 300 000 millones de euros en ayudas directas a la renta y refuerza la capacidad de respuesta a crisis de mercado con una red de seguridad de 6.300 millones.

No obstante, diversas organizaciones del sector agroganadero _entre ellas Copa-Cogeca_ han expresado reservas importantes frente a la propuesta de ratificación del acuerdo con Mercosur y al plan complementario de la Comisión para poner en marcha el mecanismo bilateral de salvaguardias. Aunque esta iniciativa aclara ciertos aspectos de su funcionamiento, persisten dudas críticas sobre cómo se votará, aplicará y aceptará jurídicamente este instrumento como compromiso vinculante también por parte de los países del Mercosur.

Más allá de este debate técnico, las preocupaciones de fondo siguen sin resolverse, según dicen las organizaciones agrarias: las diferencias en estándares de producción y los retos de sostenibilidad continúan siendo el núcleo del problema. Organizaciones del sector recuerdan que, pese a las afirmaciones de haber escuchado a los agricultores, la realidad demuestra que la agricultura europea se sigue utilizando como moneda de cambio en las negociaciones comerciales. La experiencia reciente con acuerdos como el alcanzado con Estados Unidos alimenta la inquietud de que se repita el mismo patrón en las negociaciones con terceros países, poniendo en riesgo a sectores agrícolas sensibles que ya soportan fuertes presiones y que podrían sufrir impactos acumulativos insostenibles.

Estas críticas se intensifican en un momento de gran incertidumbre para la política agrícola europea, con decisiones clave aún pendientes sobre el futuro de la PAC y el marco financiero plurianual. En este contexto, la promesa de un safety net vinculado al acuerdo UE-Mercosur es percibida por muchas voces como una garantía poco creíble, que añade confusión en lugar de certidumbre.

En cualquier caso, tanto el Acuerdo UE-Mercosur como el Acuerdo UE-México deberán ser ratificados por el Parlamento Europeo y los Estados miembros antes de su entrada en vigor. De forma transitoria, se prevé la aplicación de acuerdos comerciales provisionales que cubran las competencias exclusivas de la UE hasta completar la ratificación. Así, mientras la Comisión Europea defiende que estos acuerdos son esenciales para reforzar el papel de la Unión como bloque comercial líder en el mundo y para proteger sus intereses estratégicos, parte del sector agrícola europeo mantiene sus reservas y reclama que no se sacrifiquen sus intereses en la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales.