El notorio cambio físico en la cara de Pedro Sánchez: «Son los estragos del estrés»
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El presidente del Gobierno ha sorprendido en sus últimas apariciones públicas, como en Galicia en los incendios o en la entrevista con Pepa Bueno, por su aspecto: «Son unos efectos podríamos llamar pro envejecimiento»
06 sep 2025 . Actualizado a las 10:41 h.El poder pasa factura. La toma de decisiones que afectan a millones de personas, la inestabilidad política, la confrontación constante, las catástrofes y las preocupaciones acerca de su entorno personal generan un estrés que ha tenido un visible efecto en el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Un cambio en su aspecto físico, especialmente en su rostro, que ha sido especialmente comentado tras varios actos recientes, como su visita a Galicia por los incendios o su entrevista a Pepa Bueno en RTVE.
El estrés es, para el biólogo molecular Antonio Ayala, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal), el principal factor que explica el notorio cambio en el presidente. «Me inclinaría por eso», deduce, «dudo que sea la alimentación, aunque también puede influir, o la falta de ejercicio».
Las facciones del presidente, mucho más envejecidas, duras y angulosas, con los pómulos marcados y arrugas más visibles, se pueden justificar, según esta explicación, por una notable pérdida de peso y del colágeno facial, consecuencia de un elevado y constante nivel de agobio. Una menor definición en su rostro que, en opinión de algunos expertos en medicina estética, han provocado que se evidencie la utilización de hilos tensores en los pómulos, posiblemente para contrarrestar sus marcas de acné.
Este radical cambio físico es habitual en una profesión tan expuesta y últimamente embarrada como la política, y especialmente con un cargo de la altura de un presidente del Gobierno. «Son trabajos que llevan implícito el estrés», explica Ayala, «son unos efectos que se ven en personas que tienen mucha responsabilidad pública y que son muy visibles». Unas consecuencias físicas visibles que también se perciben en otras personas famosas en momentos delicados. «Como aquellos que, de repente, pasan al foco público por problemas con la justicia», pone como ejemplo.
Los últimos meses de Pedro Sánchez coinciden con un período crítico en lo personal y lo profesional que respaldarían su deterioro físico en tan poco tiempo. Los problemas de la justicia de varias personas de su entorno personal —como su mujer o su hermano— o los escándalos de corrupción de cargos esenciales en el PSOE, que lo han puesto en la diana; la presión política y mediática por sus negociaciones políticas en un inestable equilibrio parlamentario con algunos socios no deseados, o la crisis medioambiental de los macroincendios que han asolado gran parte del oeste peninsular han sido focos continuos de estrés.
«Están desbordados por las circunstancias, sin recursos para responder», incide Ayala, «son los estragos del estrés». El experto explica, además, cómo este estado de agitación constante afecta en el estado físico y estético de las personas de forma tan notable. Y apunta a un causante principal: el conocido cortisol. Una hormona que es tan necesaria para el día a día como negativa en exceso.
«Todos la producimos por las mañanas, y es lo que nos permite levantarnos de cama y tener esa energía. Sin ella, nos costaría mucho trabajo arrancar», cuenta el biólogo molecular. Eso es lo normal. Que los niveles suban por la mañana y vayan disminuyendo a lo largo del día, hasta que por la noche se reducen para permitirnos dormir.
La hormona, además por las mañanas, se libera también en momentos de nerviosismo, cuando, por ejemplo, aparece un peligro. Lo que hace es inhibir otras funciones básicas de modo que se pueda sacar la energía necesaria de cualquier parte de nuestro cuerpo para superar el problema. De ese modo, afecta a muchos procesos, «como los digestivos o las síntesis de proteínas, básico para reponer tejidos». En ese instante de estrés, esos procedimientos básicos para nuestro organismo pasan a ser secundarios. Incluido el sueño, básico porque es durante un buen descanso cuando «se produce toda la reparación del desgaste del día a día, cuando llega la parte regenerativa».
El problema llega cuando eso no sucede en un momento puntual de estrés, sino que el nivel de cortisol permanece constante durante todo el día o durante tiempo prolongado. Y es algo que sucede, sobre todo, cuando se da una situación de tensión constante, como la que viven los altos cargos políticos, muy expuestos a la opinión pública.
«El cortisol saca toda la energía de donde sea durante todo ese tiempo», indica Ayala. Y eso quiere decir que la extrae de todas partes, en detrimento de otras funciones corporales básicas. «Hace que se degraden las proteínas musculares, lleva glucosa a la sangre, se movilizan las grasas en la zona abdominal, inhibe la producción de colágeno, debilita la barrera de la piel y provoca la descomposición de tejidos estructurales, músculos o huesos», enumera el experto.
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«Son unos efectos podríamos llamar pro envejecimiento». Es eso lo que, en su opinión, se está viendo de forma tan evidente en Pedro Sánchez.
En efecto, ese «envejecimiento acelerado» se ha hecho mucho más visible en las últimas apariciones tras unos meses aciagos, aunque una comparación entre las entrevistas hechas en los últimos años hace evidente que la evolución, aunque haya parecido súbita, ha sucedido de forma más progresiva. Aunque hay que recordar que el envejecimiento no es, ni mucho menos, lineal, sino que se da más en ciertos cambios repentinos en varias fases.
En la entrevista con Carlos Franganillo en RTVE en el 2022, hace solo tres años, el rostro del presidente estaba mucho más redondeado, con más grasa facial y más colágeno, algo que se toda persona va perdiendo a medida que envejece. Sus entrevistas en años consecutivos muestran ese declive progresivo, que también se explica por los numerosos períodos de estrés que ha vivido en la legislatura.
Sánchez ha tenido que hacer frente desde que accedió a su cargo como presidente del Ejecutivo tras la moción de censura a Mariano Rajoy situaciones anómalas para un presidente en democracia. Tres elecciones generales —dos de ellas con apenas siete meses de diferencia—, una pandemia global que llevó a un confinamiento sin precedentes, los efectos de la guerra de Ucrania, un volcán, una devastadora dana, las imputaciones de su entorno familiar, los casos de corrupción en su partido y, ya por último, una oleada histórica de incendios. Largas épocas de estrés que, sin duda, le han pasado factura.
«Sería interesante poder medir sus niveles de cortisol», reflexiona Antonio Ayala, que asegura que los efectos de esta hormona de forma prolongada, aunque son reversibles a nivel molecular —lo que permite recuperar los niveles normales en cuanto a lípidos, proteínas, etc.— son mucho más complicados de recuperar a nivel estético.
Además, pueden tener efectos devastadores a largo plazo. «Se relaciona con enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales, alzhéimer o cáncer», indica.