La Marcha Verde, una herida de 50 años

Ricard G. Samaranch

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Marroquíes portando libros del Corán durante la Marcha Verde sobre el Sáhara el 6 de noviembre de 1975.
Marroquíes portando libros del Corán durante la Marcha Verde sobre el Sáhara el 6 de noviembre de 1975.

Marruecos ve culminado su deseo de imponer la autonomía al Sáhara con apoyo de la ONU

04 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Este jueves se cumple el 50 aniversario de la Marcha Verde, detonante del conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario, el representante legítimo del pueblo saharaui a ojos de la comunidad internacional. Desde entonces, el conflicto sobre la soberanía del Sáhara Occidental se ha convertido en la una agria manzana de la discordia que tensa todo el norte de África, y muy especialmente las relaciones entre Rabat y Argel.

¿Qué objetivo tuvo la Marcha Verde?

Fue una operación del rey de Marruecos Hasán II para ocupar el territorio del Sáhara Occidental, hasta entonces, una colonia española. En 1975, el proceso de descolonización ya había abarcado prácticamente toda África, por lo que el Sáhara parecía un vestigio de otra época. Con el dictador Franco en el lecho de muerte, España se hallaba en un estado de inestabilidad. Ante la presión de la que ejercía la guerrilla del Frente Polisario, el Gobierno prometió a la población saharaui que efectuaría un referendo en el que podría decidir si se constituía en un Estado independiente, el deseo del movimiento nacionalista saharaui. No obstante, Madrid negoció a escondidas la entrega del territorio a Marruecos, que se plasmó en la Marcha Verde, la toma del territorio por decenas de miles de civiles marroquíes acompañados del ejército marroquí.

¿Cuál es el interés de Argelia en el Sáhara?

Argel es el principal sostén tanto político como militar del Frente Polisario, pues considera que la posesión del territorio del Sáhara Occidental es clave para determinar cuál será la potencia hegemónica del Magreb. Con la independencia del Sáhara, siendo el Polisario un estrecho aliado, Argelia ganaría salida al Océano Atlántico. Por su parte, ante tal escenario, Rabat teme quedar cercado por Argelia y perder su conexión terrestre con el África subsahariana.

¿Cuántas guerras ha provocado este conflicto?

Tras la retirada de España, estalló una guerra entre el Frente Polisario y Marruecos, así como también Mauritania. Sin embargo, en 1979, este último país renunció a sus aspiraciones a hacerse con una franja del Sáhara Occidental. La guerra entre el Polisario y Marruecos se alargó hasta durante quince años, y en algunos momentos, pareció que Argelia se podría involucrar. En 1976, y durante algunas horas, tropas marroquíes y argelinas llegaron a enfrentarse en el campo de batalla. En 1991, se firmó un alto el fuego y el inició de un proceso de paz auspiciado por la ONU que debía desembocar en un referendo de autodeterminación. Pero desde el inicio, Rabat puso palos a las ruedas a la celebración de la votación bloqueando la elaboración del censo de electores, y se pasó a una fase de congelación del conflicto que terminó en el 2020, cuando el Polisario declaró de nuevo la guerra a Marruecos ante la decisión de Estados Unidos de reconocer la soberanía marroquí del territorio. Acto que también ha tenido su reverberación política en otros países del entorno.

¿Cuáles son las posibles salidas?

El Frente Polisario defiende el referendo, en línea con lo que establece el derecho internacional. Sin embargo, desde el 2007, Rabat ha presentado formalmente otra opción, la única que se aviene a discutir: una autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. El Polisario no quiere ni oír hablar de esta posibilidad, y argumenta que, en un país que no es democrático, cualquier propuesta de autonomía no tiene ninguna credibilidad. Una tercera vía que ha flotado en diferentes momentos es la de una partición del territorio, pero ambas partes están enrocadas en sus posiciones y nunca se ha abordado seriamente. Los saharauis han manifestado en las amplias manifestaciones de la semana pasada en Tinduf que nunca abrazarán una identidad marroquí.

¿Hacía dónde se encamina el proceso?

El tiempo juega a favor de Marruecos por varias razones. En primer lugar, controla el 80 % del Sáhara Occidental, incluidas sus principales ciudades y toda su costa, lo que le permite ir asentando la colonización y explotar la mayoría de sus recursos. En cambio, el pueblo saharaui vive bajo la ocupación marroquí o en los campamentos de refugiados de Tinduf, al sur de Argelia. Además, en los últimos años, Marruecos se ha ido granjeando el apoyo a sus tesis de varias potencias, la principal de Estados Unidos, pero también Francia o el Reino Unido, además de algunos países africanos. En el ámbito militar, Rabat es ahora mucho más poderoso que en 1991, cuando se firmó el armisticio. De hecho, el Frente Polisario no ha sido capaz de golpear con dureza las defensas marroquíes desde la ruptura de la tregua en el 2020. Y posiblemente no lo logrará, ya que ese mismo año Rabat firmó los Acuerdos de Abraham con Israel, que trajo consigo grandes pactos de venta armamentística y defensa entre ambos.

¿Cambia algo la reciente resolución de la ONU?

A corto plazo, no cambia nada, pero es una nueva muestra de que el equilibrio de poder entre los contendientes cada vez favorece más a Marruecos. En su resolución del pasado viernes, el Consejo de Seguridad definió la solución de la autonomía como la más realista, aunque no cerró la puerta a la celebración de un proceso consultivo de autodeterminación, e insistió en que la solución debe ser aceptada por ambas partes. En una versión anterior del texto, presentada por Washington, el apoyo a las tesis marroquíes era mucho más decidido, y ni tan siquiera se mencionaba la posibilidad de celebrar el referendo.