La tecnología de ARNm logra rejuvenecer el sistema inmunitario en ratones envejecidos

redacción LA VOZ

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La tecnología desarrollada también permitirá mejorar la eficacia de las vacunas
La tecnología desarrollada también permitirá mejorar la eficacia de las vacunas M.MORALEJO

El tratamiento, basado en ARNm encapsulado en nanopartículas lipídicas, convierte el hígado en una fábrica de señales que favorecen la producción y diversidad de linfocitos T, mejoran la respuesta de las defensas y refuerzan la eficacia de terapias contra el cáncer.

17 dic 2025 . Actualizado a las 18:57 h.

¿Es posible revertir el deterioro del sistema inmunitario asociado al envejecimiento? Un equipo internacional de investigadores ha demostrado que sí. Científicos del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), el MIT, el instituto HI-STEM y el Instituto Broad han desarrollado una innovadora estrategia basada en tecnología de ARNm -la misma que se aplicó para crear las primeras vacunas frente al covid- que permite restaurar la función inmunitaria en ratones de edad avanzada.

El estudio, publicado en la revista Nature, muestra que es posible convertir temporalmente el hígado en una fuente de señales clave para el sistema inmunitario, compensando así los factores que se pierden de forma natural con la edad. Como resultado, los animales recuperaron la capacidad de generar nuevas células inmunitarias, mejoraron su respuesta a las vacunas y lograron combatir tumores de manera más eficaz.

«Si podemos restaurar algo tan esencial como el sistema inmunitario, es de esperar que podamos ayudar a las personas a mantenerse libres de enfermedades durante más tiempo», señala Feng Zhang, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos.

Con el envejecimiento, el sistema inmunitario pierde progresivamente eficacia: aumentan las infecciones, se reduce la respuesta a las vacunas y las células tumorales proliferan con mayor facilidad. Uno de los principales responsables es la involución del timo, un pequeño órgano situado sobre el corazón donde maduran los linfocitos T en edades tempranas. A medida que el timo se deteriora, disminuye la producción de estas células esenciales para la defensa del organismo.

Aunque numerosos intentos han buscado frenar o revertir el envejecimiento del timo, los resultados han sido hasta ahora limitados. Ante esta dificultad, el equipo liderado por Mirco Friedrich optó por un enfoque distinto: sustituir de forma artificial las señales de maduración que el sistema inmunitario envejecido ya no produce.

Los experimentos se realizaron en ratones de 18 meses de edad, una etapa comparable a la mediana edad en humanos. Para mantener la producción de señales inmunitarias, los animales recibieron varias dosis del tratamiento durante cuatro semanas, lo que se tradujo en un aumento significativo del número y la funcionalidad de los linfocitos T.

El refuerzo del sistema inmunitario mejoró la respuesta a la vacunación. En los ratones tratados previamente, la población de linfocitos T citotóxicos específicos se duplicó tras recibir una vacuna experimental basada en un antígeno modelo, en comparación con animales no tratados de la misma edad.

Además, el tratamiento potenció la respuesta a la inmunoterapia contra el cáncer. En ratones con tumores tratados con un inhibidor de puntos de control inmunitarios, la combinación con esta estrategia se asoció a una mayor supervivencia que el tratamiento oncológico por sí solo.

De cara a una posible aplicación clínica, Friedrich apunta que el refuerzo de la respuesta a las vacunas es el escenario más inmediato. «Las vacunas se administran en ventanas de tiempo bien definidas, y una mejora transitoria del sistema inmunitario encaja bien con ese uso, por ejemplo, para potenciar vacunas estacionales o de recuerdo en personas mayores», señaló a la agencia de noticias científicas SINC. El equipo prevé iniciar un primer ensayo en humanos en Alemania con pacientes con cáncer hematológico y personas sometidas a trasplantes o terapias celulares, colectivos especialmente vulnerables a las infecciones.

La estimulación del sistema inmunitario suele plantear dudas sobre posibles efectos adversos, como inflamación excesiva o autoinmunidad. Según Friedrich, en los modelos animales utilizados no se observaron signos de inflamación sistémica, toxicidad hepática ni ruptura de la tolerancia inmunológica.