Putin avisa de que continuará la guerra si los «cerditos» de Europa no quieren paz

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Soldados ucranianos de una unidad mecanizada en el frente de Donetsk comparten cigarrillos.
Soldados ucranianos de una unidad mecanizada en el frente de Donetsk comparten cigarrillos. Press service of the 93rd Separate Mechanized Brigade HANDOUT | EFE

El jefe del Kremlin incorporará al Ejército ruso un nuevo tipo de misil balístico capaz de albergar ojivas nucleares

18 dic 2025 . Actualizado a las 08:22 h.

El reloj avanza para Washington y Kiev. Los presidentes Donald Trump y Volodímir Zelenski quieren presentar el acuerdo de paz a Vladimir Putin esta misma semana, pero el vocabulario que se usa estos días en el Kremlin invita a no ser optimistas respecto a la posibilidad de que los cielos de Ucrania se despejen de drones y los fusiles del frente se silencien. El mandatario ruso expresó ayer a la cúpula del Ejército y del Ministerio de Defensa que si Occidente «no quiere una conversación sustancial» sobre la paz y sus intereses, entonces «liberará» sus «territorios históricos en el campo de batalla».

Putin se remangó y declaró a los oficiales de mayor rango y los altos cargos políticos de Defensa: «Todos pensaron que destruirían Rusia en poco tiempo, los cochinillos europeos se unieron a la anterior Administración estadounidense [la de Joe Biden, a la que acusa de provocar la invasión de Ucrania] con la esperanza de lucrarse con el colapso de nuestro país». Lo hizo en un tono más agresivo y fuera del estilo historicista de sus discursos para contentar a las voces radicales de Moscú.

Es la segunda vez que en el Kremlin resuenan advertencias tan severas. El último en proferirlas fue el expresidente Dmitri Medvédev. Abrió una brecha con Washington en agosto y provocó que EE.UU. desplegara submarinos nucleares frente a aguas rusas como advertencia. Esta vez, las palabras de Putin avisan de que la paz será difícil, y más con la negativa de Zelenski a ceder el Dombás o parte de él. «Nosotros preferiríamos hacerlo y eliminar las causas originales del conflicto con la ayuda de la diplomacia», aseguró Putin.

Pero en caso de que la palabra no funcione, el líder ruso alertó de que, para «mantener el equilibrio de poder internacional» en cuanto a armamento nuclear, entrará en servicio próximamente el nuevo misil balístico hipersónico ruso Oreshnik, capaz de cargar ojivas nucleares. Sin embargo, el Kremlin tendría que echar cuentas para mantener otra campaña. El titular de Defensa, Andréi Belousov, aseguró que «llevar a cabo operaciones bélicas provoca un incremento del gasto militar que requieren una optimización estricta y una priorización del presupuesto», ya que, según las cifras que reveló ayer, la llamada «operación especial» en Ucrania ha costado entre el 5 y el 7 % del PIB ruso.

La soledad de Europa

En este contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, avisó de que «la paz de ayer se ha esfumado. No hay tiempo para la nostalgia. [Vivimos en] un mundo que se ha vuelto peligroso y transaccional. Un mundo de guerras. Un mundo de depredadores». Y en ese mundo en el que los Veintisiete se ven como la presa, la punta de lanza la puso de nuevo Zelenski, que solicitó a Washington una respuesta clara para las amenazas de Putin de continuar la guerra. «Es importante que nuestros socios lo vean. Y es importante que no solo lo vean, sino que reaccionen; en particular nuestros socios en EE.UU., que a menudo dicen que Rusia quiere supuestamente poner fin a la guerra», dijo el mandatario ucraniano en su discurso diario a la nación.

Su ministro de Defensa, Denis Shmyhal, declaró: «Vivimos en una transición de un poder a otro». Y sin especificar en cuáles, avisó de que «después de décadas de sueño, la vacilación es un lujo que Europa no puede permitirse».