La mancha de la trama de hidrocarburos de Aldama salpica a Ribera y Maroto
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El juez reactiva la investigación sobre el trato de favor por la mediación de Koldo
03 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Hay indicios bastantes que apuntan a una posible penetración de la organización criminal en los niveles directivos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco)». La conclusión de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en el informe que entregó a principios del pasado diciembre al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sobre la trama de hidrocarburos que salpica al Gobierno no podía ser más rotunda tras todo un año de investigaciones. Y es que el anterior atestado tenía fecha del 18 de diciembre del 2024. En él, los agentes del teniente coronel Antonio Balas plasmaron por primera vez sus sospechas de que la trama de José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama había conseguido un trato de favor para la empresa Villafuel —investigada por un fraude que las últimas estimaciones de la UCO elevan a más de 231 millones de euros en el IVA— por parte de los ministerios que entonces dirigían Teresa Ribera y Reyes Maroto.
Y en estos doce meses —según explican mandos de la investigación y confirma el último informe de la UCO— las sospechas se han afianzado, hasta el punto de que la Guardia Civil apunta que esa empresa «apadrinada» por Koldo y Aldama consiguió el 15 de septiembre del 2022 el visto bueno de Transición Ecológica para convertirse en operadora en el mercado mayorista de hidrocarburos gracias al empujón de la trama corrupta y a pesar de no cumplir los requisitos.
Los agentes aseguran que la trama del fuel se gastó en dádivas para Ábalos y su entorno un millón de euros a fin de «obtener para Villafuel la autorización como operador mayorista de hidrocarburos, eludiendo la obligación de justificar, mediante la declaración responsable, la capitalización de la empresa con los tres millones de euros de fondos propios exigidos normativamente».
El pasado 13 de diciembre, solo horas después de conocerse este informe de la UCO, el Miteco, presidido por Sara Aagesen, dictó una ‘sentencia autoabsolutoria' sobre Teresa Ribera y su equipo, negando cualquier «trato de favor». Según Aagesen, el expediente de Villafuel «tardó en resolverse casi tres veces más que la media»; se demoró 600 días frente a los 230 días de media que tardan en gestionarse estos expedientes.
Pero ni Pedraz ni Anticorrupción lo ven tan claro, ni mucho menos, como el Gobierno de Pedro Sánchez. El juez, a finales de este enero, va a dar un empujón importante a esta causa con la citación, en principio como testigos, de Marc Pons (quien fuera jefe de gabinete de Teresa Ribera) y de Juan Ignacio Díaz Bidart (su homólogo en el departamento que dirigía Reyes Maroto). En esa misma tanda, entre otros, comparecerán el propio Aldama y Claudio Rivas, dueño de Villafuel.
Según el escrito de Anticorrupción, Rivas, como «máximo dirigente de la organización criminal», contrató a Aldama para que este, usando sus contactos con Ábalos y Koldo, «incidiera en los órganos ministeriales correspondientes» para agilizar la concesión de la autorización, soslayando así el «incumplimiento de los requisitos legalmente establecidos para ello» a cambio de una «contraprestación económica».
«Las influencias ante distintas instancias ministeriales se materializaron en las reuniones con Juan Ignacio Díaz Bidart, primero de forma informal el 21 de diciembre del 2020 y, después, en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el 28 de diciembre del 2020 y el 13 de enero del 2021, así como en los contactos que Koldo García Izaguirre mantuvo con Marc Isaac Pons Pons, jefe de gabinete del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los días 8 de abril y 8 de julio del 2021», abunda el último escrito de la Fiscalía.
«Peticiones de información»
Pero esas cinco reuniones —arguye el Ejecutivo, que no desmiente que tuvieran lugar esos encuentros— no habrían tenido efecto alguno. «El Miteco realizó sucesivas peticiones de información y aclaraciones para verificar el cumplimiento de los requisitos, en dos procedimientos», aclaró en su momento la Vicepresidencia Tercera. En el primero de estos procedimientos, la Administración inadmitió la solicitud de Villafuel el 9 de diciembre del 2021. La empresa presentó recurso de reposición, que fue rechazado, y el expediente se cerró.
Villafuel —siempre según el Ejecutivo— inició un segundo procedimiento en julio del 2022, volviendo a presentar su solicitud, y esta vez sí acreditó los requisitos técnicos y financieros exigidos por la normativa, de modo que empezó a operar el 15 de septiembre del 2022.
«La duración total del expediente, las sucesivas solicitudes de información, el hecho de que la denegación inicial fuera recurrida sin éxito y el aseguramiento del cumplimiento de las obligaciones sectoriales son pruebas de que no solo no hubo trato de favor hacia la sociedad, sino de que hubo una gestión rigurosa y de máxima diligencia por parte de los funcionarios públicos del Miteco», afirmó el Gobierno, en clara contradicción con las tesis de la UCO, Anticorrupción y el juez Pedraz.