El Ejército venezolano respalda a la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, como presidenta interina, la primera mujer en asumir este cargo
05 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Presionar al régimen dictatorial hasta que este se suicide y permita el paso pacífico a la democracia. La fragilidad de esta fórmula de transición política que planea Estados Unidos en Venezuela está en manos de un triunvirato chavista con el que la Administración Trump negocia ahora un Gobierno mixto que acabaría desembocando en unas elecciones libres. La número dos de Nicolás Maduro —preso en una cárcel de Nueva York, tras de ser detenido en Caracas el sábado de madrugada por el Ejército norteamericano— y presidenta interina, Delcy Rodríguez; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; y el de Defensa, Vladimir Padrino, son los tres pesos pesados del Ejecutivo cuya colaboración es imprescindible para evitar una escalada de violencia.
«Estamos trabajando ya en un proceso de transición con momentos clave en las próximas dos o tres semanas, dos o tres meses. Ahora hay otras personas a cargo del aparato militar y policial. Tendrán que decidir qué rumbo tomar. Y esperamos que elijan un rumbo diferente al que eligió Nicolás Maduro [...]. Su número dos es alguien con quien se puede trabajar», anunció ayer en la televisión NBC el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien copresidirá esa especie de Junta de Gobierno con Pete Hegseth, secretario de Guerra. Más claro fue Donald Trump, quien llegó a amenazar a Rodríguez. «Si no hace lo que es correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro», avisó en una entrevista en The Atlantic.
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«Lo que estamos gestionando es la dirección que tomará esto en el futuro. Y para ello, tenemos influencia», aclaró más tarde Rubio en ABC News, en alusión al bloqueo al crudo y a la incautación de buques petroleros. «Nuestras refinerías en la Costa del Golfo de EE.UU. son las mejores para refinar este crudo pesado», advirtió, antes de señalar que le ha pedido a los secretarios de Interior y Energía que contacten con los directivos de empresas petrolíferas norteamericanas para que se atrevan a invertir en el país caribeño.
Rubio descarta a Machado
Tras defender que Washington «no está en guerra» con Caracas, sino con el narcoterrorismo —uno de los delitos que le imputan a Maduro—, ni mantiene tropas en el territorio, Rubio lamentó que «desafortunada y tristemente» la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. «María Corina Machado es fantástica, y es alguien a quien conozco desde hace mucho tiempo, al igual que todo el movimiento [opositor], pero estamos lidiando con la realidad inmediata [...]. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato», reconoció. Aunque el jefe de la diplomacia estadounidense cuestionó la legitimidad del Gobierno elegido tras los polémicos comicios presidenciales del 28 de julio del 2024, no puso fecha a una futura convocatoria electoral, que según los expertos citados por medios internacionales podrían demorarse entre seis meses y dos años.
Este domingo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana respaldó a Rodríguez como presidenta interina —la primera mujer al frente de este cargo—, después de que el Tribunal Supremo la convocara el sábado a asumir esta responsabilidad tras el «secuestro» de Maduro. Su ministro de Defensa leyó un comunicado en el que aseguró que garantizará la gobernabilidad y que apoyará «plenamente» la declaración del estado de conmoción exterior, un tipo de estado de excepción que otorga «facultades especiales» como movilizar tropas y tomar militarmente infraestructuras, industrias y empresas para garantizar «su pleno funcionamiento».
Maduro y su mujer, ante el juez
Se prevé que este lunes, al mediodía, Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, comparezcan ante un tribunal federal de Manhattan, donde les leerán los delitos que les imputan y les designarán letrados. Es probable que ambos permanezcan en prisión preventiva sin fianza mientras avanza el proceso, informa The New York Times. El Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, la cárcel de alta seguridad en la que ingresaron el sábado, es descrito como «un infierno en la Tierra» por sus 1.200 internos, que viven en celdas minúsculas sin electricidad ni calefacción, y sufren homicidios y apuñalamientos dentro de sus instalaciones. Unas condiciones «inhumanas, crueles y degradantes» por las que ha sido objeto de denuncias y protestas.
La imagen del líder chavista esposado, vestido con ropa deportiva y calzado con chanclas y calcetines, dio la vuelta al mundo. El matrimonio presidencial fue sacado a rastras de su dormitorio a las dos de la madrugada del sábado por soldados estadounidenses, que no le dieron tiempo a guarecerse en un espacio blindado con acero en su residencia, aunque iban armados con sopletes para atravesar el metal, según la CNN. Maduro y la primera dama fueron subidos a un helicóptero militar, que los trasladó a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima. Sin embargo, y según medios locales puertorriqueños, una aeronave que transportaba al presidente venezolano hizo una parada de emergencia en una base militar de Puerto Rico debido a una supuesta emergencia médica del arrestado, que se solucionó con brevedad para que el avión siguiera su recorrido. Este Boeing 757 procedente de Guantánamo (Cuba) aterrizó en la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, en el estado de Nueva York, donde los termómetros marcaban dos grados bajo cero. Allí, otro helicóptero los llevó hasta un helipuerto situado cerca de la calle 31, en Manhattan, donde fueron recibidos por un amplio dispositivo de custodia, que los escoltó posteriormente hasta una instalación federal vinculada a la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en ingles) y finalmente los derivó a la prisión. «Goodnight. Happy New Year» fueron las primeras palabras que pronunció el líder chavista ya entre rejas, según se recoge en un vídeo publicado en redes sociales por la Casa Blanca.