El alto cargo que medió con Irán para evitar el ataque de esta semana asegura que le exigirán medidas de desarme además del cese de ejecuciones
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El jefe del Mossad viaja a Miami para diseñar un acuerdo que aleje definitivamente la amenaza de una intervención militar
16 ene 2026 . Actualizado a las 22:38 h.La Administración Trump no solo exige a Irán que cese las ejecuciones y el hostigamiento contra la población opositora al régimen, sino que también prepara una lista de condiciones para evitar una intervención militar, que implican el desarme de la república islámica. En este contexto, el director del Mossad, David Barnea, aterrizó este viernes en Miami para reunirse con altos cargos de la Administración y hasta puede que con el propio presidente Trump, que pasará el fin de semana en su casa de Mar-a-Lago.
El jefe de la inteligencia israelí confirmó a The Times of Israel que su visita a Estados Unidos tiene como objetivo abordar la represión interna en Irán y la posibilidad de una respuesta militar estadounidense. Además, el medio digital Axios detalló que su primera reunión de trabajo será con Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca y mediador entre Washington y el Gobierno de Teherán. Witkoff participó este jueves en un acto del Consejo Israelí-Americano en Florida, donde respondió a preguntas sobre las condiciones que exige EE.UU. para resolver el conflicto. «Espero que haya una solución diplomática. De verdad», afirmó respecto a la escalada de tensión de esta semana.
Witkoff reveló que un acuerdo diplomático impondría al menos cuatro restricciones: sobre el enriquecimiento de uranio; la reducción del arsenal de misiles iraníes; el tipo de material nuclear permitido y el desmantelamiento de la red de milicias aliadas de Teherán.
La agencia Jewish News Syndicate recogió este encuentro público en el que Witkoff admitió haber contactado con los iraníes el miércoles para verificar el cese de las ejecuciones. Fue esta información la que convenció a Trump de cancelar un ataque en el último momento. «Una de nuestras preocupaciones eran los rumores de ahorcamientos masivos inminentes. Eso se ha interrumpido», declaró. Además, reconoció el sufrimiento de la población por la inflación, y la falta de agua y luz. Y reiteró el apoyo de EE.UU. a los opositores iraníes, a quienes calificó de «personas increíblemente valientes».
Aún así, la tensión en la zona es palpable: la Agencia Europea de Seguridad Aérea recomendó ayer a las aerolíneas europeas no operar dentro del espacio aéreo de Irán y extremar la cautela sobre los países vecinos. En las calles del país persa, ya no hay protestas, pero el régimen continúa cerrando internet, incluso los satélites de Starlink, mediante inhibidores militares rusos.