El mapa más preciso de las galaxias confirma a la energía oscura como el motor de la expansión acelerada del universo

redacción LA VOZ

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magen de DECam de un campo en la constelación austral de Lepus que muestra estrellas de la Vía Láctea (pequeños puntos de colores) y un grupo de galaxias (los objetos difusos de mayor tamaño) situado a unos 300 millones de años luz.
magen de DECam de un campo en la constelación austral de Lepus que muestra estrellas de la Vía Láctea (pequeños puntos de colores) y un grupo de galaxias (los objetos difusos de mayor tamaño) situado a unos 300 millones de años luz. Erin Sheldon | DES

La colaboración internacional DES, con una destacada participación española, analizó 669 millones de galaxias que reconstruyen 6.000 millones de años de historia cósmica

23 ene 2026 . Actualizado a las 20:10 h.

¿Por qué se expande el universo? O, para ser más precisos, ¿por qué este fenómeno sigue acelerándose y las galaxias se separan a una velocidad cada vez mayor? La respuesta está en la energía oscura, que constituye alrededor del 70 % de la densidad de masa-energía del cosmos,  pero de la que aún se sabe muy poco. Ahora, la colaboración internacional Dark Energy Survey (DES) ha presentado los resultados más completos y precisos de su historia para estudiar este enigmático componente que probablemente impulsa la expansión acelerada del universo. El análisis recoge los datos de seis años de trabajo en los que se registró información de 669 millones de galaxias situadas a miles de millones de años luz de la Tierra, que cubren una octava parte del cielo.El estudio confirma, con mucha más precisión de lo que se conocía hasta ahora, que el universo no solo se expande, sino que lo hace cada vez más rápido, y que la energía oscura es la mejor explicación que tenemos para explicar este proceso. Todo esto encaja en el modelo estándar (?CDM), que dice que esta fuente es constante en el tiempo. Sin embargo, hay pequeñas señales que indican que algo no encaja del todo. El misterio, por tanto, sigue abierto a la espera que en los próximos años nuevos datos contribuyan a resolverlo.

 Pero la investigación que ahora se ha presentado es muy sólida. Por primera vez, el proyecto combina los seis años completos de datos de lentes gravitacionales débiles y agrupamiento de galaxias, e integra además las cuatro grandes sondas cosmológicas previstas desde el diseño inicial del experimento hace más de 25 años. El trabajo, que resume 18 artículos científicos y ha sido enviado a la revista científica Physical Review D, marca un hito en la cosmología moderna y consolida al DES como uno de los proyectos más influyentes de las últimas décadas, con España desempeñando un papel clave desde su fundación.

Cúmulos de Galaxias
Cúmulos de Galaxias DES

«DES realmente demuestra cómo podemos usar múltiples mediciones diferentes a partir de las mismas imágenes del cielo. Creo que es algo muy potente», afirma Martin Crocce, investigador del ICE-CSIC en Barcelona y coordinador del análisis. «Es la única vez que se ha logrado algo así en la generación actual de experimentos de energía oscura». En el análisis también han participado investigadores del Ciemat, del Instituto de Física de Altas Energías (IFAE) y del Instituto de Física Teórica (UAM-CSIC).

Uno de los grandes logros de Dark Energy Survey (DES) ha sido demostrar que es posible combinar distintas sondas cosmológicas —lentes débiles, agrupamiento de galaxias, oscilaciones acústicas bariónicas, supernovas de tipo Ia y cúmulos de galaxias— utilizando las mismas observaciones del cielo.Gracias a esta estrategia, el nuevo estudio proporciona restricciones cosmológicas más del doble de precisas que las obtenidas en investigaciones anteriores, manteniéndose coherente con los resultados previos.

«Reunir distintas sondas cosmológicas es extremadamente emocionante», señala Chihway Chang, profesora de la Universidad de Chicago y copresidenta del comité científico del DES.  Entre 2013 y 2019, el DES llevó a cabo un cartografiado profundo de una octava parte del cielo utilizando la Cámara de Energía Oscura (DECam), un instrumento de 570 megapíxeles construido en Fermilab e instalado en el telescopio Víctor M. Blanco, en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo, en Chile.

Durante 758 noches de observación, la colaboración recopiló datos de 669 millones de galaxias, lo que permitió reconstruir la distribución de la materia —visible y oscura— a lo largo de 6.000 millones de años de historia cósmica. En este esfuerzo, los equipos españoles han tenido un papel destacado en el desarrollo de nuevas metodologías, la calibración de distancias y la validación de la robustez de los resultados.

El análisis comparó los datos del DES con el modelo cosmológico estándar, en el que la energía oscura es constante, y con un modelo extendido, wCDM, en el que esta evoluciona con el tiempo. Los resultados concuerdan en gran medida con el modelo estándar, aunque persiste una discrepancia en la forma en que la materia se agrupa en el universo, ya observada en estudios anteriores y ahora ligeramente acentuada.

«Lo que estamos viendo es que tanto el modelo estándar como el de energía oscura en evolución describen bien el universo temprano y tardío, pero no de forma perfecta», explica Judit Prat, codirectora del grupo de lentes débiles del DES. «Esta tensión aún no es concluyente, pero es científicamente muy interesante», añade.

El siguiente paso será la combinación de los resultados de este trabajo con las medidas más recientes procedentes de otros experimentos de energía oscura para investigar modelos alternativos de gravedad y energía oscura. Este análisis también es importante porque allana el camino para que el nuevo Observatorio Vera C. Rubin, financiado por la Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos y la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de Estados Unidos, realice estudios similares.

«Las mediciones serán cada vez más precisas en tan solo unos pocos años», afirmó Anna Porredon, colíder del grupo de trabajo de Estructura a Gran Escala de DES y científica sénior del Ciemat en Madrid. «Hemos dado un paso significativo en precisión, pero todas estas mediciones mejorarán mucho más con nuevas observaciones del Observatorio Rubin y otros telescopios. Es emocionante pensar que probablemente tendremos algunas respuestas definitivas sobre la energía oscura en los próximos 10 años», subraya.

El 70 % del universo es desconocido

La historia de la energía oscura comienza hace aproximadamente un siglo, cuando los astrónomos descubrieron que el universo se está expandiendo. Décadas después, en 1998, observaciones de supernovas lejanas revelaron algo aún más sorprendente: la expansión se está acelerando. Para explicar este fenómeno, los cosmólogos propusieron la existencia de la energía oscura, que hoy se cree que constituye alrededor del 70 % del contenido total del universo, aunque su naturaleza sigue siendo desconocida.

El Dark Energy Survey fue concebido precisamente para estudiar este enigma. Entre el 2013 y el 2019, la colaboración llevó a cabo un cartografiado profundo de una octava parte del cielo, utilizando la Cámara de Energía Oscura (DECam), un instrumento de 570 megapíxeles construido en Fermilab e instalado en el telescopio Víctor M. Blanco de cuatro metros, en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo, en Chile. Durante 758 noches de observación, DES recopiló información de 669 millones de galaxias, algunas situadas a miles de millones de años luz de la Tierra. 

Una de las herramientas clave del DES es el estudio de las lentes gravitacionales débiles, pequeñas distorsiones en la forma de las galaxias causadas por la gravedad de la materia —visible y oscura— que hay entre ellas y la Tierra. Combinando estas distorsiones con la manera en que las galaxias se agrupan, los científicos lograron reconstruir la distribución de la materia en el universo a lo largo de 6.000 millones de años de historia cósmica. «Uno de los aspectos más emocionantes del análisis final es el enorme avance en la calibración de los datos», destaca Alexandra Amon, codirectora del grupo de trabajo de lentes débiles del DES y profesora en la Universidad de Princeton. «Las metodologías que desarrolló nuestro equipo constituyen la base de los estudios de próxima generación», dice.

España ha sido una pieza clave desde la fundación del proyecto en el 005. Instituciones como el ICE-CSIC, el IFAE (Barcelona), el Ciemat e investigadores del IFT (Madrid) no solo ayudaron a fabricar la cámara DECam, sino que ahora lideran la explotación científica de los datos.

Como señala Santiago Ávila (Ciemat), «hay toda una generación que ha crecido científicamente en DES y estamos preparados para liderar la siguiente generación de experimentos». Este trabajo allana el camino para el próximo gran salto: el Observatorio Vera C. Rubin, que en los próximos 10 años podría ofrecer respuestas definitivas sobre qué es exactamente lo que está separando las galaxias a una velocidad cada vez mayor.