Puente elude las críticas y niega que la vía de Adamuz estuviera «abandonada ni olvidada»

María Salgado
María Salgado REDACCIÓN / LA VOZ

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El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la sesión en la que comparece para informar acerca de los últimos accidentes ferroviarios, este jueves en el Senado, en Madrid.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la sesión en la que comparece para informar acerca de los últimos accidentes ferroviarios, este jueves en el Senado, en Madrid. Victor Lerena | EFE

Feijoo anuncia una comisión de investigación en el Senado sobre la alta velocidad y los cercanías

30 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Nada más gráfico, para mostrar la crisis ferroviaria, que varios senadores catalanes perdiéndose el inicio del pleno en la Cámara Alta sobre los accidentes de Adamuz y Gelida debido al retraso con el que circulaban sus trenes Barcelona-Madrid. Pasadas las once de la mañana, el ministro de Transportes, Óscar Puente, hizo su entrada en el hemiciclo, donde fue recibido con gritos de «dimisión» por parte de los populares y con aplausos de sus compañeros de filas, antes de que el presidente del Senado, Pedro Rollán, pidiera guardar un minuto de silencio por las 46 víctimas mortales de los dos siniestros. «No hay palabras para describir el dolor que causan estas tragedias», admitió el socialista, que calificó de ejemplar el trabajo de los servicios de rescate, y defendió que tiene «la cabeza bien alta» porque estuvo «desde el primer momento» en el centro de mando y cumplió «honestamente» con sus obligaciones.

«El riesgo cero no existe»

Durante su comparecencia, detalló que en el tramo entre Guadalmez y Córdoba —donde descarrilaron un Iryo y un Alvia de Renfe el pasado 18 de enero— se hicieron más inspecciones de las habituales: 21 en el 2025 y una última a principios de este año; y que las cuatro incidencias comunicadas por los maquinistas fueron resueltas debidamente. «Aquí se sobrepasa con creces la media de pruebas que se realizan habitualmente en la red [...]. La línea de alta velocidad Madrid-Sevilla no es una infraestructura abandonada ni olvidada [...]. El riesgo cero no existe, pero estamos cercanos. Tenemos un sistema muy seguro», apuntó el ministro, quien, pese a las acusaciones de la oposición, negó haber mentido ni ocultado información.

Respecto a la hipótesis central con la que trabaja la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) —que apunta como causa del descarrilamiento a la rotura de una soldadura entre un carril de 1989 y otro del 2023—, Puente explicó que estas roturas se producen con cierta frecuencia en Europa, pero casi nunca con pérdidas humanas, e insistió en su afirmación de que la línea se había sometido a una renovación integral: «No significa levantarla entera y volver a construirla; es impensable. Significa actuar de manera progresiva, ordenada y compatible con la explotación ferroviaria, sustituyendo aquellos elementos que lo requieren». En la reforma, se invirtieron 780 millones de euros.

Sin embargo, los senadores del PP, Vox, UPN y Junts exigieron su dimisión inmediata como responsable político de ambos siniestros. «No hacen falta muertos para pedirla. Su gestión es pésima», dijo el popular Juan Bautista Millán, que lo llamó «mal ministro». «Debe dimitir hoy mismo por mentir, ocultar, desacreditar las advertencias y no estar a la altura del dolor de España», abundó su colega Antonio Silván. Más dura fue Paloma Gómez, de Vox, que lo tildó de «mentiroso, cobarde y miserable» por «querer comprar el silencio de las víctimas». Hasta tres veces solicitaron su cese los representantes de Junts. «Esto se ha acabado. Escoja el camino, pero dimita. O lo hace por las buenas o lo harán obligados por la presión popular», advirtió el posconvergente Eduard Pujol. También desde UPN, Mar Caballero lo hizo responsable de un «fracaso estrepitoso que ha costado la vida a 46 personas». Incluso la portavoz de ERC, Sara Bailac, le reprochó que no se haya desplazado a Cataluña para ponerse a «liderar esta crisis caótica».

El socialista consideró que estas peticiones de dimisión «no están justificadas», aunque reconoció que hay un déficit acumulado de inversión ferroviaria de 30.000 millones de euros, que achacó a ejecutivos anteriores. «El único gobierno que ha invertido de manera continuada y realista es este», coincidió el senador socialista Antonio Poveda. El ministro admitió también que, tras el siniestro en Adamuz, se revisaron los bogies de los trenes de Renfe que habían pasado antes por el lugar y se hallaron marcas y rozaduras, pero negó, en cambio, «vestigio alguno que pudiera haber servido de aviso a los técnicos del inminente peligro de descarrilamiento». Otros grupos parlamentarios como el PNV, Más Madrid y EH Bildu abogaron por esperar a las conclusiones finales de los investigadores para exigir responsabilidades.

«Negligencia continuada»

Quien no esperó para condenar al Ejecutivo fue el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, que lo acusó de «negligencia continuada», y anunció la creación de una comisión de investigación en el Senado sobre la alta velocidad y los cercanías. «El Gobierno está engañando a los españoles. El PP tiene derecho y obligación de decir cómo está el mantenimiento y la seguridad del ferrocarril», declaró en Antena 3. La iniciativa fue criticada por Puente, quien se preguntó «por qué extraña razón es necesaria una comisión de investigación con 45 víctimas y no lo era con 80 en el 2013», en alusión al accidente de Angrois, sobre el que indagó el Parlamento de Galicia con el voto en contra del PP.

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