Tino Fernández: «En cien años a los hombres nos ha crecido la cabeza tres tallas de sombrero»
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Algunos negocios están a punto de cumplir dos siglos, pero siguen fieles a una clientela que busca la especialización en un tiempo en que las plataformas de venta «online» lo devoran todo. Sus dueños cuentan cómo resisten
08 feb 2026 . Actualizado a las 17:43 h.Nos ha crecido la cabeza. Hace ochenta o cien años no era tan extraño que un hombre llevase una talla 53 de sombrero, y la 55 o 56 eran frecuentes. «Hoy la más habitual es la 58 y hasta aparecen clientes con la 63». Estas son cosas que solo te las pueden contar en una sombrerería profesional de histórica trayectoria como Iglesias, en la compostelana Rúa do Vilar. La mantienen viva los hermanos Andrés y Tino Fernández Iglesias, la tercera generación familiar, pero ambos albergan serias dudas de que llegue la cuarta: «No creo que la veamos, esto no te hace millonario», confiesa el primero, que dedica a la tienda el tiempo que le deja su trabajo como enfermero. Asumieron el reto de mantener vivo el negocio de su abuelo, el fundador, Celestino Iglesias, que hacía sombreros a mano de muchísima calidad, los reparaba hasta dejarlos como nuevos y tuvo el honor de cubrir cráneos privilegiados como los de Valle-Inclán, Castelao o Laxeiro. Ahora tienen una clientela recurrente de distintos puntos de Galicia, con cierto repunte entre los hombres de entre 30 y 50 años; y anónimos pero fieles turistas que repiten cada verano. «Seguimos vendiendo mucho panamá, con precios entre los 95 y los 185 euros», comenta con algo de pena Andrés, cuyos amplios conocimientos se quedan muchas veces constreñidos a los deseos del cliente. Pero advierte: «Por aquí pasa mucha gente buscando el sombrero que lleva un cantante o un artista famoso, pero luego hay que probarlos. No a todo el mundo le que da bien el ala plana, hay que verse con él puesto», pone como ejemplo de una de las últimas tendencias que inspiran en Instagram pero que acaban desvirtuándose ante la realidad del espejo.
Un pedido a París
Aunque se trata de un complemento conservador y que revisa permanentemente el pasado, las tendencias, los colores y los diseños algo más atrevidos fluyen también por el escaparate de Iglesias, especialmente en verano, pero dentro mandan desde hace más de tres décadas las cajas de un llamativo rojo que también es materia de redes sociales. Esas cajas tienen su propia historia, porque el tío de los actuales propietarios las encontró en una feria en París —algunas son de la casa Christy's, de Londres— pero tuvieron que comprarlas con su contenido, que no era exactamente lo que buscaban. Pero les dio igual, asumieron la adquisición y fue un acierto, porque ahora es el complemento de color que destaca en el interior del local entre el mármol y las maderas nobles.
Sombreros seguirán existiendo mientras llueva o haga sol, pero los expertos en cubrir cabezas están en extinción, así que todavía es posible dejarse aconsejar, incluso para aquellos que se quieren estrenar: «Que empiecen por uno clásico y que se vayan sintiendo cómodos», recomienda Andrés.