La derecha crece en Aragón hasta el 56 % y suma quince puntos más que la izquierda
ACTUALIDAD
Los de Abascal lograron 32.000 votos más que en el 2023 y el PSOE cedió 38.000
10 feb 2026 . Actualizado a las 11:37 h.A la espera de los análisis poselectorales más exhaustivos, la batalla de Aragón deja varios datos que servirán de análisis en los cuarteles generales de los principales partidos políticos españoles de cara al carrusel electoral que se avecina, con la primera parada el 15 de marzo en Castilla y León y la siguiente en Andalucía, probablemente a finales de mayo. Pero la cita aragonesa ha dejado muchos puntos en común con la de Extremadura del pasado 21 de diciembre, como por ejemplo el fortalecimiento del bloque de la derecha, la caída del de la izquierda y la incapacidad de las encuestas para predecir las subidas de Vox.
EL DESGASTE DE SÁNCHEZ
La clave nacional. Tras la campaña de María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón dijo que el firmaría el 43 % de votos de su compañera. Con razón, porque se quedó muy lejos de ese parámetro, apenas el 34,2 %, con un ligero retroceso en votos a pesar del aumento de la participación. En las primeras reflexiones en el cuartel general de los populares aragoneses, se entonó el discurso contrario al de Guardiola. Si a la extremeña se la señalaba por una campaña localista, sin líderes nacionales y pegada a los debates de la comunidad, al aragonés se le ha imputado lo contario: un exceso de presencia de las polémicas de ámbito estatal que han disparado los postulados más extremistas de Vox: desde los privilegios del cupo catalán a la regularización de migrantes. «¿Cuántos tortazos más se tiene que llevar Sánchez para darse cuenta de que la gente no lo quiere?», reflexionó ayer Alberto Núñez Feijoo ante sus barones. El desgaste del líder socialista es evidente. Tras el repunte de septiembre con la crisis de Gaza en su momento más álgido, todas las encuestas coinciden en señalar el desplome del PSOE. Si en Extremadura registró su peor resultado histórico, un 25 %, en Aragón aún bajó más, un punto. En Castilla y León, donde Vox había obtenido su mejor resultado hasta este ciclo, la tendencia no mejora.
En números totales, el PSOE, pese al aumento de participación, perdió el voto de más de 38.000 aragoneses, mientras que Vox sumó 32.000. El PP apenas retrocedió 13.000 sufragios.

LA DERECHA, EN MÁXIMOS
Alvise perjudicó al bloque. En el análisis por bloques, la derecha ha sido la clara vencedora, aunque las exigencias de Vox hacen que se adivine una compleja negociación para formar gobierno. Los datos recogen que el mejor dato del bloque había sido un 51 % con Luisa Fernanda Rudi como candidata y antes de que existieran Vox y otras fuerzas, en un espacio apenas compartido con el Partido Aragonés Regionalista. La derecha superó el 56 % este domingo, 34,2 el PP, 17,9 Vox, 2,74 Se Acabó la Fiesta y un 1,24 el PAR. Pero el principal obstáculo fue el de Alvise Pérez, que se quedó a unos pocos cientos de votos del 3 % mínimo y cuyas papeletas, 18.000, podrían haber reforzado el número de escaños de los dos principales partidos del bloque. En la izquierda, el desplome del PSOE (24, 2 %) llegó acompañado del de Podemos, que se dejó más de 20.000 votos y perdió su único asiento. Solo resistió la Chunta Aragonesista, que duplicó sus apoyos y rozó el 10 %. Entre todos ellos e IU-Sumar, apenas reunieron el 41 %, quince puntos menos que el bloque de la derecha.
presencia desigual
El PP ganó en los grandes municipios. Pese a la victoria, Jorge Azcón tiene muchos motivos para estudiar la campaña. El PP ganó en todos los municipios de más de diez mil habitantes, excepto en Ejea de los Caballeros, el pueblo de Javier Lambán, el único de los grandes donde se impuso el PSOE, que también recuperó Caspe. Pero en muchos de ellos perdió decenas de votos clave para el escrutinio
el «sorpasso de vox»
Segundos en Teruel. Si en Extremadura Vox se apunta la segunda plaza en Badajoz, capital de provincia, en Aragón la sorpresa llegó en Teruel, donde el PSOE cayó a la tercera posición, que pudo ser la cuarta de no ser por el varapalo recibido por Existe en el que era su principal feudo. En Calatayud, la cuarta ciudad de Aragón, los de Abascal se quedaron a menos de cien votos de adelantar a los socialistas.
Para Vox, las buenas noticias llegaron de 39 municipios en los que fue el más votado, pero, sobre todo, del área metropolitana de Zaragoza, una zona tradicionalmente hostil y con muchos electores que, en el caso de Utebo y Cuarte de Huerva eligió la papeleta de los de Abascal como segunda fuerza.
LA CHUNTA MEJORA
La única izquierda que sube. Junto a la explosión de Vox, la otra sorpresa de la noche llegó desde el otro extremo del tablero político. La Chunta Aragonesista, aliada con Sumar en Madrid, fue el otro partido que creció de forma exponencial, casi cinco puntos y 30.000 sufragios, que le permitieron convertirse en la cuarta fuerza y duplicar sus escaños, hasta seis. La Chunta cuyo líder, Jorge Pueyo, fue uno de los más aplaudidos, recogió buena parte del descalabro de Podemos, que mantuvo apenas 6.000 de los 26.000 del 2023. Y, quizá, de la parte más regionalista del PAR, otro de los grandes derrotados de la noche al perder su único diputado autonómico y más de 5.000 votos.