La recaptura de un opositor excarcelado pone a prueba al régimen venezolano

maría Rodríguez CARACAS / E. LA VOZ

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El hijo de Juan Pablo Guanipa, Ramón, compareció este lunes en Caracas
El hijo de Juan Pablo Guanipa, Ramón, compareció este lunes en Caracas Leonardo Fernandez Viloria | REUTERS

Guanipa, colaborador de Machado, fue detenido tras diez horas de libertad

10 feb 2026 . Actualizado a las 08:20 h.

La libertad condicional de Juan Pablo Guanipa duró diez horas y media, pero fueron suficientes para poner de cabeza el régimen provisional de Delcy Rodríguez en Venezuela. En el lapso en el que el dirigente más cercano a la líder opositora María Corina Machado estuvo en las calles tras diez meses de clandestinidad y nueve de prisión, las caravanas de motoristas hacia los centros de reclusión sacudieron al país, hasta el punto de provocar su nueva detención, según denunció su hijo, Ramón Guanipa.

«Hasta ahora no tenemos información oficial de su paradero», dijo el joven, quien afirmó que aproximadamente a las 11 de la noche del domingo, diez hombres con armas largas y sin identificación interceptaron el coche en el que se desplazaba su padre en Caracas y se lo llevaron, para lo cual tuvieron que someter al grupo que lo acompañaba.

El lunes de madrugada, el Ministerio Público, controlado por el chavismo, cometió un error tras otro en sucesivos comunicados: en el primero anunció que había sido encarcelado nuevamente (equivocando incluso su nombre); horas después, corrigió y afirmó que se le habían suspendido los beneficios de su libertad cautelar y se le había impuesto arresto domiciliario en lugar de prisión, pero su ubicación seguía siendo desconocida.

Orlando Moreno, abogado de Vente Venezuela, el partido de Machado, afirmó que tienen información de que Guanipa fue llevado a un comando policial en el norte de la ciudad, pero oficialmente no ha habido confirmación.

Derrota por autogol

La detención de Guanipa convirtió en una nueva derrota para el régimen venezolano lo que pudo haber sido su día más victorioso desde el 3 de enero, cuando Nicolás Maduro fue desalojado del poder por el Ejército de Estados Unidos. Este domingo, el régimen excarceló a 35 personas, según la oenegé Foro Penal, entre ellas, varios de los dirigentes opositores venezolanos más connotados que han sido detenidos en los últimos dos años. Fue una jornada emocionante que el país siguió a través de las redes sociales y que incluso las muy censuradas televisiones del país incluyeron en sus noticieros.

Entre los liberados están Perkins Rocha, abogado de Machado; María Oropeza, una joven dirigente de Vente Venezuela; y Freddy Superlano, quien fue impedido de ocupar la gobernación de Barinas, el estado natal de Hugo Chávez, en el 2023, pese a haber ganado la elección.

Oropeza y Guanipa, junto con otros de los liberados, como la exdiputada Dignora Hernández, salieron directos de El Helicoide, el presidio político más conocido de Venezuela, a hacer activismo a las puertas de las cárceles, en actos espontáneos que agruparon a centenares de personas.

Esto parece haber disgustado, asustado o ambas cosas a alguna facción del régimen, que podría ser la de Diosdado Cabello, ministro de Interior, quien acusó a Guanipa, sin mencionarlo, de «violar su libertad condicional», y «creer que puede hacer lo que le da la gana», al convocar a una manifestación para ayer en Maracaibo, su ciudad natal.

En el Gobierno de EE.UU., que tutela al régimen de Rodríguez, no hay una sola reacción. Sí en el Congreso, donde los senadores republicanos más cercanos a la realidad venezolana han calificado en sus redes como «terrorismo de Estado» o «acto cobarde» la detención del dirigente.

En las pocas horas que permaneció libre, el propio Guanipa indicó que su cédula de excarcelación solo le exigía dos cosas: permanecer en el país y presentarse ante el tribunal que lleva su causa una vez al mes. No decía nada de su participación en reuniones o declarar en público, como se le ha impuesto a otros excarcelados.

«La Fiscalía confunde ‘incumplimiento' con ‘no me gusta lo que dijo'. Declarar, opinar o acompañar a otros no viola ninguna medida cautelar», señaló el abogado Joel García.

Por su parte, Oscar Murillo, director de la oenegé de derechos humanos Provea, muy crítica del régimen chavista, señaló que «lo ocurrido en el caso Guanipa no tiene otro nombre que persecución judicial. Se repite el uso del sistema de justicia para inhibir derechos políticos».