Estados Unidos propone a Europa restaurar la alianza bajo el ideario de Trump

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

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Marco Rubio, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Marco Rubio, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Thilo Schmuelgen | REUTERS

Un conciliador Rubio defiende en la Conferencia de Seguridad de Múnich la relación trasatlántica, pero con las mismas directrices del vicepresidente Vance el pasado año

15 feb 2026 . Actualizado a las 09:49 h.

Nada que ver con la polémica y beligerante intervención del 2015 en el mismo estrado del vicepresidente estadounidense, JD Vance, que dio inicio a una era de fractura trasatlántica. Durante su discurso de este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado, Marco Rubio, optó por un tono más amable y conciliador con Europa, pero a la vez reafirmó el mismo mensaje estadounidense de hace un año: no ofrece a sus aliados una asociación entre iguales, sino una alianza bajo los parámetros de Donald Trump. En definitiva, tiende la mano al Viejo Continente con el compromiso de restablecer la relación trasatlántica y liderar el orden mundial, pero con las reglas de Washington. Ante ese futuro impuesto, Ursula von der Leyen lo dejó claro: «Europa no tiene más elección que aumentar su independencia».

Pese a las imposiciones, Rubio inició su intervención ensalzando los lazos con Europa y afirmando que EE.UU. no busca romper, sino revitalizar una vieja amistad y «renovar la mayor civilización de la humanidad». Un mensaje que la sala respondió con aplausos y poniéndose en pie, quizá más como alivio al ver que no se repetían las amenazas del año anterior.

«No queremos tener aliados débiles, porque nos haría aún más débiles»

Pero el jefe de la diplomacia no cambió en lo fundamental el enfoque que de forma abrupta desgajó el pasado año Vance. No quiere «tener aliados débiles». Y, en su opinión, eso pasa por replicar los preceptos del trumpismo para que funcione una nueva alianza trasatlántica. Así, propuso a sus aliados que dejen a un lado «errores» del pasado y se adscriban a la civilización occidental nacionalista y cristiana que enarbola Trump. Para ello, Europa debe olvidarse del estado de bienestar, la migración masiva, el cambio climático o el libre comercio. En definitiva, de la «peligrosa ilusión» de que «toda nación sería ahora una democracia liberal» y que «viviríamos en un mundo sin fronteras donde todos serían ciudadanos del mundo». Estados Unidos espera «seriedad» de Europa porque la tiene «muy cerca del corazón», pero también advirtió que EE.UU. «está dispuesto, si es necesario, a recorrer el camino solo».

«Europa ya no tiene más elección que aumentar su independencia»

La respuesta europea al discurso de Rubio fueron mensajes para reforzar su independencia en todos los ámbitos. Ante la nueva relación que le propone EE.UU. Von der Leyen señaló en su intervención que Europa «ya no tiene más elección» que fomentar la autosuficiencia en seguridad, defensa, comercio y tecnología digital. La presidenta del Ejecutivo comunitario destacó los éxitos logrados en el gasto militar, pero el primer ministro británico, Keir Starmer, pidió dejar a un lado la complacencia y avanzar hacia una OTAN más europea ante la amenaza rusa, antes de considerar que «Europa es un gigante dormido». Dejando a un lado sus problemas domésticos, Starmer anunció el despliegue en el Ártico del portaviones Príncipe de Gales como garantía de seguridad de Groenlandia, y declaró que ha llegado la hora de que el Reino Unido se distancie del brexit y apueste por un acercamiento a todos los niveles con la UE.

Réplica de China

En el nuevo orden mundial y comercial, China juega un papel evidente, por lo que la audiencia de Múnich escuchó con atención al ministro de Exteriores del gigante asiático. Wang Yi lanzó un mensaje opuesto al de Rubio; así, llamó a reactivar la ONU y promover el multilateralismo, antes de advertir a EE.UU. de no cruzar líneas rojas como Taiwán.

«Nadie tiene derecho a destruir o a derribar el sistema de la ONU»

Pese a culpar a la Administración Trump del deterioro de las relaciones bilaterales, tendió la mano para reconducirlas. El mensaje a Europa fue: «No somos rivales ni competidores. Somos socios».

En cuanto a la intervención en Múnich, el presidente Volodímir Zelenski reafirmó que está dispuesto a convocar elecciones en su país como le pide Trump, si hay al menos dos meses de alto el fuego y se le garantiza la seguridad. También dejó claro que dividir Ucrania para contentar a Rusia no traerá una paz real, antes de reivindicar el papel de Europa en las negociaciones al recordar que es el principal apoyo militar y económico.

Pedro Sánchez, junto al presidente finlandés y la primera ministra danesa.
Pedro Sánchez, junto al presidente finlandés y la primera ministra danesa. RONALD WITTEK | EFE

Sánchez abre una grieta en la unidad de la defensa europea al desmarcarse de la disuasión nuclear

 

Rosalía Sánchez Berlín / Colpisa

En un momento extremadamente delicado para la seguridad europea y mientras el resto de los socios comunitarios apartan diferencias y se esfuerzan por mantener una posición de fuerza y unidad para rehacer la relación trasatlántica, Pedro Sánchez abrió este sábado, en apenas una hora, varias brechas de credibilidad y cohesión en el seno de la UE. Arrancó dedicando sus cinco minutos de intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich a desmarcarse de la estrategia nuclear, por tratarse de un medio «demasiado costoso y arriesgado».

La noche anterior, en la trastienda de la conferencia y precisamente como signo de fuerza de cara a los aliados estadounidenses, el canciller alemán, Friedrich Merz, había acordado con el presidente francés, Emmanuel Macron, el inicio de conversaciones para un marco de disuasión nuclear europeo. Por eso la frase del presidente de Gobierno español «por favor, paren el rearme nuclear» resultó particularmente inoportuna en este escenario. En cuanto Sánchez pasó a sentarse en el panel de debate posterior fue inmediatamente contestado por sus interlocutores, que le señalaron la incoherencia de representar a una de las economías europeas con mejores datos y estar a la cola en el gasto en defensa. «Lo importante no es el gasto, sino cuanto gastamos juntos y en qué», se defendió el socialista, que dio más importancia al «refuerzo del pilar europeo dentro de la OTAN» y defendió la necesidad de reforzar la capacidad disuasoria del continente para contener a Vladimir Putin. No obstante, insistió en que ese esfuerzo debe realizarse de forma coordinada y controlada desde Bruselas y apostó por avanzar «ya hacia la creación de un Ejército europeo». 

«Parar a Putin cuesta dinero»

La primera ministra de Dinamarca, la también socialdemócrata Mette Frederiksen, le recordó que «solo el artículo 5 de la OTAN nos preserva de nuestros enemigos. Putin seguirá atacando, si no en Ucrania será en otra parte, y tenemos que pararlo. Y lo siento, Pedro, pero eso costará mucho dinero». Sánchez logró más comprensión cuando aludió a que «también es una realidad el flanco sur y es importante para todos» y que «el concepto estratégico de seguridad de Madrid es de 360 grados». Acto seguido, afeó a los aliados occidentales falta de unidad y respuesta al sur global en otros conflictos, como el de Gaza, y afirmó que «quizá los europeos le damos la razón a Putin» cuando «no nos comprometemos igual en todos los debates globales».