Illa se reincorpora en el peor momento de su gestión, y rodeado de protestas y conflictos
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El presidente catalán se enfrenta al caos de los trenes y al bloqueo presupuestario
17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Salvador Illa retomó este lunes su trabajo al frente de la Generalitat todavía convaleciente, aunque sin muletas, tras casi un mes de baja por una osteomielitis púbica, una grave infección ósea que le llevó a la UCI del hospital Valle de Hebrón de Barcelona, y a suspender toda su agenda oficial. El retorno a la actividad coincide con la peor crisis del Ejecutivo socialista catalán, desde que fuera investido hace año y medio. El desastre en la movilidad pública provocado por el colapso de los trenes de Rodalies, sumado a las protestas de maquinistas, profesores, agricultores y médicos, el rebrote de la peste porcina africana y las críticas a la gestión de las emergencias por los episodios de viento y las lluvias torrenciales, ha llevado a la oposición, incluidos sus propios socios, a exigir responsabilidades políticas.
En una declaración institucional desde el Palacio de la Generalitat, el primer secretario del PSC cerró filas con sus consejeros, aunque admitió ser «plenamente consciente» de lo que ha vivido la comunidad durante el período en el que tuvo que delegar sus funciones en el titular de Presidencia, Albert Dalmau, superado por las dificultades: «Han sido días difíciles para el país y el conjunto de la ciudadanía». Visiblemente más delgado (ha perdido seis kilos), el presidente de la Generalitat aseguró que «ha llegado el momento de ofrecer soluciones, ofrecer respuestas y ofrecer la verdad porque vienen meses importantes».
Ante sí tiene el primer reto en la movilidad, con miles de usuarios afectados en su vida diaria por el caos en los trenes, sometidos a retrasos, cancelaciones y limitaciones de velocidad desde que el pasado 20 de enero cediera un muro de contención en Gelida (Barcelona), junto a la autopista AP-7, provocando la muerte de un maquinista. El caos de Rodalies va para largo, según reconoció el número dos del Ministerio de Transportes, José Antonio Santano, tras detectar 200 puntos críticos en la red ferroviaria catalana, de los que solo se han solventado hasta la fecha poco más de una veintena.
Réplica de Puigdemont
Más allá de las responsabilidades en Renfe y el ADIF, los partidos catalanes culpan del desaguisado ferroviario a la consejera de Territorio y portavoz del Gobierno autonómico, Sílvia Paneque, a la que no perdonan los errores en la planificación del servicio, que depende de la Generalitat, y la laxitud a la hora de exigir soluciones al ministerio de Óscar Puente. Por ello, Junts reclamó la comparecencia urgente de Illa en el Parlamento ante la «situación de colapso que vive el país a tantos niveles y por el malestar que durante semanas se ha generado a los ciudadanos». En un mensaje en X, Carles Puigdemont le acusó de «hacer ver que empieza de cero, como si todo lo que ha pasado le fuera ajeno». «El caos de Rodalies no aparece porque sí; ni el malestar de médicos y profesores; ni la preocupación del sector porcino; ni la falta de vivienda», añadió.
Al desastre ferroviario se suman las protestas de diversos colectivos profesionales, desde agricultores y maquinistas a docentes y médicos, en demanda de mejoras laborales. Otro reto que deberá encarar es el bloqueo presupuestario. Solo los comunes se han sentado a negociar las cuentas públicas de la Generalitat para este año, mientras Esquerra se niega a hacerlo mientras no tenga garantías del traspaso íntegro de la recaudación del IRPF, pactado con el PSC para investir a Salvador Illa.
Esquerra amenaza al PSC con negarle de nuevo los presupuestos
Esquerra reorientó su estrategia para lograr que la Generalitat recaude el 100 % del impuesto sobre la renta, unos 30.000 millones de euros al año, tal como pactó con el PSC hace año y medio. El líder de la izquierda independentista, Oriol Junqueras, anunció la retirada de la proposición de ley del IRPF que exigía el traspaso íntegro a Cataluña, registrada en el Congreso en noviembre y pospuesta por los republicanos en noviembre con el fin de facilitar la negociación del modelo de financiación autonómica. Junqueras ve «más factible» conseguir el traspaso del IRPF pactándolo con el PSOE a través de enmiendas a la nueva financiación, cuando esta llegue al Congreso. «Buscamos todas las vías para conseguirlo y la más útil y la que podría facilitar la aprobación por parte de la mayoría del Congreso es un paquete de enmiendas acordadas con el PSOE para poderlas tramitar dentro de los cambios que habrá que hacer para el modelo de financiación», explicó ayer en rueda de prensa en la sede del partido en Barcelona. El líder de ERC obvió que la nueva financiación, que prevé 4.700 millones de euros más para las arcas de la Generalitat, tiene pocos visos de prosperar en la Cámara Baja, ya que no cuenta con el respaldo de Junts ni de otros socios de investidura, como Compromís.
Exigencias de Junqueras
Junqueras exhortó al PSOE a «desencallar posibles caminos» para que Cataluña recaude el IRPF, y amenazó a los socialistas del PSC con dejar a Illa sin presupuestos autonómicos por segundo año consecutivo. «Intentamos que la parte catalana convenza a la española, queremos que haya el compromiso de acompañamiento en estas enmiendas de todo el PSOE; si no lo tenemos garantizado, entenderemos que el PSOE no tiene interés en que Illa tenga presupuestos», advirtió. A esta exigencia se suma otra, el llamado consorcio de inversiones, un instrumento pactado también con el PSC para que la Generalitat pueda ejecutar inversiones que el Estado no ha llevado a cabo en la región, pese a estar presupuestadas. Sobre el retorno de Illa a la actividad, el republicano cuestionó la labor del Ejecutivo catalán en las últimas crisis: «No lo ha hecho bien y no resuelve los problemas de la ciudadanía», concluyó.