El independentismo intenta capitalizar el malestar por el caos en los cercanías catalanes
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Dos manifestaciones recorren Barcelona para exigir un servicio ferroviario eficiente
08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Miles de personas tomaron ayer las calles de Barcelona para mostrar su indignación, pedir responsabilidades y exigir un servicio eficiente, después del caos ferroviario desatado tras el accidente mortal de Gelida el pasado 20 de enero. La protesta se expresó en dos manifestaciones diferentes, una a mediodía y la otra por la tarde. La primera, comandada por el movimiento independentista, que trata de aprovechar el malestar generado por el colapso ferroviario en beneficio propio, con la ANC de Lluís Llach, Òmniun Cultural y el Consell de la República, fundado por Carles Puigdemont en Waterloo, unidos bajo el lema «Prou! Única via: independència» (¡Basta! Única vía: independencia). La segunda, convocada por las plataformas de usuarios del tren, sindicatos y organizaciones empresariales, agrupadas en torno a una pancarta con una sola consigna: «Sin trenes no hay futuro». La secesionista fue la más numerosa, con unos 8.000 manifestantes, según la Guardia Urbana, y 30.000, según la organización. La segunda apenas reunió a unas 3.000 personas.
A mediodía, las banderas esteladas volvieron a hacer acto de presencia en el centro de Barcelona. De hecho, pudieron verse y escucharse más mensajes de contenido político que pancartas denunciando el deficiente estado de la red. «Fuera Renfe, fuera España» fue la consigna más coreada por los asistentes, que llegaron a quemar una bandera española. «Estamos muy satisfechos de esta protesta, que quiere ser una señal definitiva de que ya está bien de las humillaciones que el Estado impone continuamente a nuestras estructuras; sufrimos un trato colonial», aseguró Llach. Para el cantautor catalán, la independencia es la «única solución» al problema de Rodalies. Por su parte, el secretario general de Junts, Jordi Turull, pidió a la Generalitat de Salvador Illa que «elija entre Renfe o servir a los ciudadanos», y defendió la propuesta de su partido de rescindir el contrato con la operadora estatal para que el servicio lo preste Ferrocarriles de la Generalitat. El número dos de Puigdemont insistió en pedir las cabezas del ministro de Transportes, Óscar Puente, y de la consejera catalana de Territorio, Sílvia Paneque, como responsables del desastre ferroviario. También las pidió el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, aunque con la boca más pequeña: «Defendemos que debe haber dimisiones y que debe haber soluciones», dijo.
Restablecida la R4
Mientras tanto, Renfe recuperó ayer el servicio de trenes de la línea R4 entre Hospitalet, Barcelona y Martorell, interrumpido desde la noche del jueves a causa de un desprendimiento en un terraplén en obras. Según la compañía, en ese tramo los convoyes vuelven a circular con la misma frecuencia que había antes del derrumbe.