Correos, fotos con menores e información económica privilegiada: así se fraguó la caída del expríncipe Andrés de Inglaterra

G. Vázquez / C. Novo REDACCIÓN / LA VOZ

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El expríncipe Andrés, en el 2023, tras la coronación del rey Carlos y la reina Camila
El expríncipe Andrés, en el 2023, tras la coronación del rey Carlos y la reina Camila Toby Melville | REUTERS

El hijo favorito de la reina quedaba anoche en libertad y pendiente de si las autoridades presentan cargos contra él por un delito considerado muy grave en el Reino Unido. Durante su detención de ayer fue interrogado, además de tomarle huellas y fotografías, como a «cualquier delincuente común»

20 feb 2026 . Actualizado a las 13:25 h.

El jueves 19 de febrero del 2026 quedará en la historia como una de las muescas más dolorosas en la historia de la familia real británica. Cuando están a punto de cumplirse cuatro meses de que el expríncipe Andrés fuese despojado de todos sus títulos, ayer llegaba la detención.

En torno a las 7.30 horas la Policía de Thames Valley daba el aviso al Ministerio del Interior. Iban a arrestar al hermano del rey. Solo media hora después, una caravana de coches policiales llegaban a Sandrigham, la actual y provisional residencia del hijo favorito de Isabel II, donde vive después de que la Corona le echase la mansión de Royal Lodge, la que fue su casa durante décadas.

Arrancaban así doce horas de bomba informativa y de escándalo para una población, la británica, que pierde poco a poco la confianza en su monarquía. El hermano de Carlos de Inglaterra abandonaba la comisaría a bordo de un Range Rover y dejando una imagen que pasará ya a la historia.

Doce horas después de su arrestro, el expríncipe Andrés sale de la comisaría en el asiento de atrás de un coche
Doce horas después de su arrestro, el expríncipe Andrés sale de la comisaría en el asiento de atrás de un coche Phil Noble | REUTERS

Andrés Mountbatten-Windsor, antiguo duque de York, está siendo investigado por su mala conducta en el ejercicio de un cargo público debido a sus turbios vínculos con el fallecido agresor sexual Jeffrey Epstein. Era un secreto a voces que algo podría suceder tras conocerse que tuvieron una relación personal durante años, que existen imágenes del hijo de la reina con Virgina Giuffre, y, sobre todo, después de que hace unas semanas se empezase a conocer qué guardan los cinco millones de documentos conocidos como los archivos de Epstein.

Este viernes, según informa la BBC, varios vehículos policiales entraron en Royal Lodge, la que fue su vivienda, donde continúan los registros. Un extremo que no ha querido confirmar la policía. 

Agentes de policía, este viernes en Royal Lodge, la que fue durante décadas casa del expríncipe Andrés
Agentes de policía, este viernes en Royal Lodge, la que fue durante décadas casa del expríncipe Andrés Jaimi Joy | REUTERS

¿Cómo se produjo la detención?

No se había detenido a un miembro de la familia real británica desde que, en 1647, el entonces rey Carlos I fuera encarcelado por rebelarse contra el Parlamento. Un caravana de vehículos entraban en Wood Farm, que es la casa situada en la finca de Sandringham -conocida por ser la propiedad donde los Windsor pasan las fiestas navideñas- en la que reside el hermano del rey desde hace unas semanas. Según Daily Mail, fueron ocho los agentes vestidos de paisano los que entraron en la casa de campo, cuyo interior fue registrado. The Mirror informó que una de las agentes llevaba un ordenador portátil bajo el brazo. 

Pasaban pocos minutos de las 10.00 horas cuando la policía de Thames Valley emitió el primer comunicado sobre el tema, sin hacer referencia al exduque de York. Simplemente apuntaban a que un hombre de unos 60 años -Andrés cumplió 66 este mismo jueves- había sido arrestado y que se encontraba bajo custodia. El motivo: «Sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público».

La detención había comenzado a planificarse un día antes en un absoluto secretismo que incluyó al juez encargado de dictar las órdenes de arresto y registro. Al parecer, ni el Palacio de Buckingham ni el propio Carlos III fueron advertidos. Tampoco tenían la información los policías que procedieron al arresto cuando arrancaron su camino hacia la finca desde un punto situado a 130 kilómetros

¿Qué sucedió durante el día?

Al expríncipe se le tomaron sus huellas dactilares, las fotografías de la ficha policial y muestras de ADN, como a «cualquier delincuente común», informa este viernes The Sun. La policía trasladó a Andrés, que no fue esposado, a la comisaria de la localidad de Aylsham, donde se le efectuaron exámenes físicos y psicológicos para determinar si podía permanecer detenido e interrogado. «Dudo que la policía le haya servido té en una taza de porcelana fina, y la comida recalentada en microondas en los centros de detención es prácticamente incomible. Es una caída en desgracia extraordinaria», dijo al periódico británico el detective retirado Mick Neville.

¿Qué dijo Carlos III?

Eran las 12.00 horas cuando Carlos III se pronunció por primera y, según aseguró, única vez. Era el último movimiento para desmarcarse de su hermano al que en octubre retiraba definitivamente de cualquier vínculo con la actividad, derechos y privilegios de la Corona. El monarca afirmó en un texto que «la ley debe seguir su curso», aunque sin mencionar la palabra detención. «He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrés Mountbatten-Windsor y las sospechas sobre mala conducta en el ejercicio de un cargo público», dijo. «Lo que viene ahora es un proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto es investigado de manera adecuada y por las autoridades competentes», aseguraba al tiempo que ponía a la casa real a disposición de las autoridades. 

La monarquía se siente tan desvinculada de Andrés que los reyes continuaron con sus actividades oficiales como si nada sucediese. Sin embargo, no son pocos los que pronostican que la imagen de la institución se resentirá. En enero, 64 % de los británicos respaldaban la continuidad de la monarquía, 11 puntos menos que en el 2013, publicó la firma Yougov. 

La salida y la foto

Doce horas después de su arresto llegaba la imagen. El expríncipe Andrés abandonaba a las 21.00 horas las dependencias policiales en un vehículo privado. En la única imagen de su salida se le ve semitumbado en el asiento trasero con el rostro sobrecogido. Aunque quedó en libertad sin fianza, todo apunta a que sigue bajo investigación y que la Fiscalía le comunicará si se han formalizado cargos en su contra. Que haya sido liberado en unas horas es habitual en los delitos de guante blanco. No se descarta, eso sí, que puede ser detenido de nuevo, o llamando a declarar en más ocasiones. Los expertos británicos insisten en que el proceso puede ser muy largo. 

Primeras de los principales periódicos británicos este viernes
Primeras de los principales periódicos británicos este viernes ADAM VAUGHAN | EFE

¿Qué es la «mala conducta de un cargo público»?

A Andrés no se le detuvo este jueves por su relación con Epstein en base a sus condenas por pederastia y delitos sexuales, algunos relacionados con menores de edad. Esa «mala conducta de cargo público» tiene que ver con los documentos hechos públicos por las autoridades estadounidenses, llamados los archivos de Epstein, que incluyen correos electrónicos del exduque y su entorno durante su etapa como enviado especial del Reino Unido para Comercio Internacional e Inversiones, un cargo que ejerció entre 2001 y 2011 y que implicaba el acceso a información diplomática y económica sensible. La investigación se centra en si el entonces príncipe compartió información confidencial con el magnate estadounidente, y que esa conducta podría encajar en la figura de mala conducta en el ejercicio de un cargo público.

Los analistas británicos apuntan este viernes a que se trata de un delito complejo porque se debe establecer si Andrés ejercía como funcionario público. Si en esa presunta transmisión de información hubo mala intención y si se produjo «un abuso de la confianza pública». También se analiza si en el proceder del exduque habría una justificación razonable. 

¿A qué condena podría enfrentarse?

Tras ser despojado de todos sus títulos reales, incluso el de príncipe, Andrés Mountbatten-Windsor se enfrenta como un ciudadano cualquiera a la justicia, ya no goza de ningún tipo de inmunidad. Varios medios señalan que si presuntamente el exduque de York compartió información sensible con Epstein del Gobierno británico podría enfrentarse a cadena perpetua. No llegando a ser esa la condena, sí se podría tratar de «años de prisión».

¿De dónde sale la relación con Epstein?

La detención de Andrés Mountbatten-Windsor es el culmen de uno de los capítulos más turbulentos para la corona británica. El arresto llegaba después de años de noticias y cientos de revelaciones. Del caso se habló por primera vez en el 2015 y que, con la filtración de los millones de documentos del pederasta, ha vuelto en los últimos meses al centro del escándalo

El de Andrés no es un acontecimiento aislado, si no que se entiende dentro de una trama global de abusos liderada por Jeffrey Epstein. Al pederasta, que se suicidó en la cárcel en el 2019, se le acusa de explotar sexualmente durante años —aproximadamente, desde la década de los noventa hasta el momento de su arresto, en el 2019— a decenas de menores en sus residencias de Nueva York, de Florida o en la conocida popularmente como «la isla de Epstein», en la Islas Vírgenes.

El 30 de enero del 2026, el Departamento de Juicio de Estados Unidos hizo públicos más de un millón de archivos, con información documentada e imágenes, que demuestran que el millonario creó una red de captación en la que usaba a las propias víctimas para captar a las nuevas. Los archivos, además, relacionan con la trama a decenas de personalidades. Dirigentes políticos, magnates, miembros de la realeza, actores, cantantes o músicos entre los que se encuentran, por ejemplo, Bill Clinton, Donald Trump, Bill Gates, Elon Musk, Mette-Marit de Noruega, Stephen Hawking, Naomi Campbell y, por supuesto, Andrés Mountbatten-Windsor.

Andrés y Epstein se conocieron a principios de los 2000 en el entorno de poder y famosos de Estados Unidos. El millonario ya había salido ileso de varios escándalos hasta que, en el 2005, la policía de Palm Beach abrió una investigación contra él a raíz de la denuncia de la familia de una niña de 14 años por abusos sexuales en su mansión.

En el 2006 fue detenido por un delito delito de prostitución, algo que, dos años más tarde, en el 2008, admitió. Ingresó en prisión con una condena de 18 meses, aunque pasó gran parte de ellos en libertad condicional. Fue en el 2009 cuando la activista Virginia Giufre, fundadora de Victims Refuse Silence, presentó una demanda contra Epstein y su pareja, Ghislaine Maxwell, por inducirla a una red de trata sexual siendo menor.

Virgina Giuffre siempre estará además ligada a Andrés desde que en el 2015 acusase al príncipe de abusar de ella en al menos tres ocasiones cuando era menor. Giuffre, que se quitó la vida el pasado mes de abril a los 41 años, dejó unas memorias póstumas, Nobody's Girl, con todo tipo de detalles. 

El destino de Epstein fue parecido. Tras su detención final en el 2019, hizo un intento de pedir la libertad condicional, pero apareció muerto en su celda en agosto de ese mismo año. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio. Tenía 66 años.

¿Qué hay en los archivos?

Aunque Buckingham rechazó en el 2019 cualquier acusación contra Andrés. Las piezas del perfecto puzzle han ido cayendo. Tras el suicidio del magnate, el hermano del rey fue apartado de sus labores de representación como miembro de la Corona. Tres años más tarde, su madre, la difunta Isabel II, le retiró también los títulos militares y honoríficos. En octubre del 2025 se vio obligado a renunciar al resto de sus títulos y, días después, tras la publicación del libro de Giuffre, Carlos III tomó la decisión de retirarle los honores restantes. 

Ahora está por ver qué y cuánto se sabe de la relación de Andrés con Epstein en lo que tiene que ver con lazos económicos, pero también en la trama de tráfico sexual. 

Los archivos desclasificados y publicados por medios como el The Telegraph, y recogidos por Colpisa, incluyen mensajes que mostrarían el envío de informes sobre visitas oficiales a Hong Kong, Vietnam y Singapur, además de un dossier confidencial relacionado con oportunidades de inversión en la reconstrucción de la provincia afgana de Helmand. En uno de esos intercambios, fechado en noviembre de 2010, un correo confidencial habría sido reenviado minutos después de su recepción por un asesor especial del entonces príncipe. Otro, enviado en Nochebuena de ese mismo año, habría incorporado información reservada sobre proyectos económicos en Afganistán.

La importancia de esos correos no reside solo en que describen posibles filtraciones, sino en que introducen un problema de coherencia con declaraciones previas del expríncipe. En el 2019, en una entrevista con la cadena pública BBC, que fue una catástrofe comunicativa, aseveró que había puesto fin a su relación con el pederasta a comienzos de diciembre de 2010. Sin embargo, la documentación citada por la prensa apunta a envíos posteriores, entre ellos el de un informe sobre Helmand del 24 de diciembre, lo que reforzaría la tesis de que el vínculo operó con continuidad.

Además, el entonces duque de York solicitó en febrero de 2010 a su secretaria privada adjunta, Amanda Thirsk, un informe interno del Tesoro sobre la crisis financiera islandesa, en un contexto de tensión diplomática por los depósitos perdidos tras el colapso bancario de 2008, y después remitió ese documento a Jonathan Rowland, banquero y amigo personal, entonces consejero delegado de Banque Havilland, con el mensaje: «Te lo reenvío para que me des tu opinión y una posible solución». En ese mismo terreno, otros correos sugirieron conversaciones sobre proyectos empresariales en China en las que Epstein aparecía como interlocutor.

¿Qué se dice en Estados Unidos?

En las últimas semanas se han acrecentado las presiones para que Andrés comparezca en el Congreso de Estados Unidos y hable de su relación con Epstein, algo a lo que ya se negó en rotundo el año pasado. En los últimos documentos desclasificados del caso el nombre del que fue el hijo predilecto de Isabel II aparece más de 1.800 veces.