Los reparos a Rufián y la falta de líderes complican el futuro de las izquierdas

María Salgado
María Salgado REDACCIÓN / LA VOZ

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El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, el miércoles en la sala Galileo Galilei.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, el miércoles en la sala Galileo Galilei. Eduardo Parra

El republicano deja en el tejado de Podemos la pelota de una candidatura amplia

20 feb 2026 . Actualizado a las 21:54 h.

Gabriel Rufián se ha puesto el manto de la Celestina para intentar arreglar el divorcio más caro de la izquierda: Sumar y Podemos. Y hay dos señales de esperanza: que Yolanda Díaz, generosa, se ha echado a un lado y que la formación morada todavía no ha descartado unirse a una futura coalición de fuerzas progresistas que frenen el auge de la ultraderecha. «Yo les quiero en todo esto», insistió el republicano en el acto que protagonizó el miércoles, cuando no ahorró elogios para convencer al partido surgido al calor del movimiento de indignados 15M: «Pablo Iglesias es el mejor de nuestra generación; Irene Montero es una fuerza de la naturaleza; Ione Belarra es maravillosa». El catalán les reclamó «orden, eficacia, método, y sobre todo, un acto de generosidad inédito» para que las izquierdas presenten una única candidatura por circunscripción y logren así más escaños en las próximas elecciones generales.

«Han sido, son y serán una organización imprescindible» para el país, reiteró Rufián a los morados, a quienes pidió más pragmatismo y evitar discutir sobre quién es la izquierda más pura. «Yo reivindico el malmenorismo frente al fascismo», exclamó. El guante lo recogió la eurodiputada y exministra de Igualdad, Irene Montero, quien fue incapaz de contestar no cuando le preguntaron si Podemos se unirá a esa coalición que propone el republicano. «Hay izquierda en España con ganas de votar a la izquierda. Hay capacidad de entenderse. La posibilidad de entenderse siempre existe. Ojalá podamos tener una candidatura amplia. Las alianzas van a caer por su propio peso», se limitó a decir en RTVE. «Hay que ser generosos, dejar los egos a un lado y que todo el mundo mire el problema que viene, que es muy gordo, es una ola internacional», dijo Andoni Corrales, exdiputado autonómico de Podemos en Aragón, donde su partido se quedó sin representación tras los comicios del pasado 8 de febrero y Vox dobló escaños.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo no asistió, pero tampoco perdió detalle del debate entre Rufián y el dirigente de Más Madrid, Emilio Delgado, y dio su bendición a la iniciativa. «Me ha gustado lo que he visto y oído hoy: ganas de ganar, energía e ilusión. Duplicar nuestra fuerza y ofrecer esperanza. La gente común, las mujeres, los trabajadores somos más poderosos que el dinero de los ricos y el odio de la extrema derecha. Adelante», escribió en la red social Bluesky.

También el coordinador federal de Izquierda Unida, Enrique Maíllo, coincidió en que deben asumir «una responsabilidad a la altura del momento histórico» y vio «lógico» que Yolanda Díaz no acuda al acto de este sábado en el que se refundará la coalición de Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y los comunes. «Queremos que vengan más organizaciones con nosotros [...]. Lo difícil va a ser explicar que alguien vaya aislado», advirtió, sin nombrar a Podemos.

 

Mientras Compromís, Més per Mallorca y Nueva Canarias-Bloque Canarista se abrieron al frente planteado por Rufián, fuerzas independentistas como el BNG, Bildu y ERC lo rechazaron de plano. Incluso la exalcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, descartó la propuesta de primar la lista con más opciones mediante la renuncia del resto, y avisó de que el 23J en la provincia de Barcelona los comunes obtuvieron más votos que los republicanos: «No se nos ocurre decirle a Esquerra que tiene que desaparecer y no presentarse. Todo el mundo es necesario».