El gran gurú tecnológico del primer cuarto del siglo XXI es tan polémico como brillante: con Tesla impulsó el coche eléctrico y puso patas arriba el mundo de la automoción, y con SpaceX consiguió llevar astronautas a la estación espacial y aspira a ser el primero que ponga a un ser humano en Marte
02 mar 2026 . Actualizado a las 13:28 h.Las herramientas de piedra, la alfarería, la fundición de cobre, la rueda... La tecnología es tan antigua como la historia de la humanidad y los nombres de sus líderes son bien conocidos desde que hay registros: Gutenberg, James Watt, Edison, Graham Bell, Einstein, Von Braun, Tim Berners-Lee... A finales del siglo XX, en plena revolución de la informática, había dos referentes: uno había inventado el ordenador personal (Steve Jobs) y el otro había lanzado el sistema operativo que llegarían a utilizar más del 90 % de las computadoras (Bill Gates). Internet y la web 2.0 —su conversión en una red colaborativa, donde los usuarios pasan de ser lectores pasivos a productores de contenido— ampliaron el abanico. Pero hay uno que puede considerarse como el gran gurú tecnológico del primer cuarto del siglo XXI que acabamos de dejar atrás, y también prototipo de una forma de liderar cada vez más común: ve las oportunidades antes que nadie, crea empresas y las vende, reinvierte beneficios, diversifica, plantea metas utópicas y algunas las hace realidad. Y tiene una peligrosa propensión a inmiscuirse en los poderes del Estado y a controlar los medios de comunicación.
¿Quién no conoce a Elon Musk (Pretoria, Sudáfrica, 1971)? Omnipresente en la actualidad informativa de los últimos 25 años, sobre él se dicen muchas cosas y bastantes son fake news (el colmo del dueño de una fábrica de bulos como X). Por ejemplo, que recibió un millón de dólares de su padre y así pudo empezar su fortuna. La realidad es que Errol Musk solo le aportó 28.000 dólares para que en 1995 crease Zip2, una empresa de alojamiento web que cuatro años después vendió a Compaq por 307 millones. Y a otra cosa, mariposa: 1999, X.com, una startup financiera, 12 millones de inversión; fusionada con Confinity, dio lugar a PayPal, vendida en el 2002 a eBay por 1.500 millones.
Ese mismo año funda su tercera compañía, SpaceX. Viaja a Rusia para comprar cohetes baratos y vuelve con las manos vacías, así que decide fabricarlos él mismo: en el 2006 alumbra el Falcon 1 y la cápsula Dragon; dos años después firma con la NASA un contrato de 1.600 millones por doce misiones para abastecer de carga a la Estación Espacial Internacional (ISS). Es el fin de la era de los fascinantes —y carísimos— transbordadores espaciales. Una década después, la Crew Dragon es la primera nave privada que lleva astronautas a la ISS. Por el camino, en el 2015, el Falcon 9 es el primer cohete orbital reutilizable que regresa y aterriza verticalmente.
Paralelamente, en el 2004 Musk había invertido 6,4 millones en Tesla, nacida un año antes con la intención de fabricar un coche eléctrico deportivo. Es el 98 % de la financiación, así que lo consideran fundador. Su despegue llega en el 2012 con el Model S: diseño futurista, una tablet gigante para manejar sus funciones, hasta 613 caballos, 0 a 100 km/h en 2,3 segundos, más de 500 kilómetros de autonomía y cero emisiones. Puede conducir solo. Y no se olvida de lo más importante: su propia red de cargadores. El mundo de la automoción, patas arriba; los gobiernos, dando un giro de 180 grados hacia la economía verde.
¿Cómo es posible todo esto? ¿Es Elon Musk un genio? Desde luego, no es un indocumentado. Creció nadando entre billetes: su padre, promotor inmobiliario, tenía una mina de esmeraldas en Zambia; su madre era nutricionista y modelo. Niño tímido, víctima de bullying en el colegio y nerd que se gastaba la paga en cómics y juegos de rol. Pero también aprendió a programar y a los 12 años le vendió un videojuego a una revista de ordenadores. Graduado en Economía y Física en una de las universidades de la Ivy League (Pensilvania), se matriculó en Standford para hacer un doctorado y lo dejó a los dos días para emprender.
Su luna de miel con Donald Trump duró un poco más, pero salió escaldado. Es un bocazas, capaz de fumar un porro en televisión, desinformar sobre la pandemia de covid, hacer un saludo nazi, empuñar la motosierra de Milei, apoyar a la ultraderecha alemana y llamar «fascista» a Pedro Sánchez.
Casado tres veces (dos de ellas con la misma mujer), es padre de catorce hijos, incluidos gemelos y trillizos, que ha tenido con su primera esposa, Justin Wilson; la cantante Grimes; Shivon Zilis, ejecutiva de una de sus empresas, y la influencer Ashley St. Clair. A algunos les ha puesto nombres extravagantes, como X Æ A-XII (lo llaman X), Exa Dark Sideræl (apodada Y) o Techno Mechanicus. Musk es admirado y odiado, aunque no a partes iguales (más bien lo segundo), pero él no va a parar: tiene su propia constelación de satélites de internet (Starlink), una empresa que pretende fusionar el cerebro humano con la inteligencia artificial (Neuralink), ha lanzado un polémico chatbot de IA generativa (Grok) que está siendo investigado por producir imágenes de pederastia, planea construir túneles bajo el suelo de Los Ángeles para acabar con los atascos y puede ser el primero que ponga al hombre en otro planeta, Marte.
LA FICHA
Elon Musk. Pretoria (Sudáfrica), 1971.
¿Por qué es un líder?
Es el fundador de Tesla y SpaceX, dueño de X y la persona más rica del mundo: 845.000 millones.
¿Cuál es su hito?
Impulsar el coche eléctrico y revolucionar los viajes espaciales con cohetes y naves reutilizables.
¿Qué aportará al siglo XXI?
Quiere ser el primero en llevar al ser humano a Marte.
PARA SABER MÁS
- Charla TED con Elon Musk (2022). Habla sobre Tesla, Twitter/X, la economía sostenible y cómo funciona su propio cerebro.
- El futuro según Musk. Otra charla TED en la que aborda algunos de sus proyectos, como excavar túneles bajo Los Ángeles para solucionar el tráfico; la cápsula supersónica Hyperloop y SpaceX, y vaticina cómo podría ser el mundo a corto-medio plazo.
- Recuperación del cohete Super Heavy. En octubre del 2024 SpaceX lanzó la nave reutilizable Starship impulsada por un cohete de 71 metros que fue capaz de regresar a la Tierra, donde fue «atrapado» por dos brazos que sobresalían de la torre de lanzamiento.
- X Æ A-Xii: cómo pronunciar y qué significa el nombre del hijo de Elon Musk y Grimes.
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