Pakistán declara la «guerra» a Afganistán

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Talibanes pertrechan un vehículo militar para prepararse contra los ataques de Pakistán en la provincia de Torjam, en la frontera.
Talibanes pertrechan un vehículo militar para prepararse contra los ataques de Pakistán en la provincia de Torjam, en la frontera. Stringer | REUTERS

Los talibanes piden diálogo para evitar una escalada, pero afirman estar dispuestos a luchar

28 feb 2026 . Actualizado a las 12:20 h.

Pakistán y Afganistán están en «guerra abierta». Una semana de choques fronterizos entre brazos armados de ambos países preveían un enfrentamiento aún mayor. El ministro de Exteriores pakistaní, anunció que la «paciencia» de Islamabad «se ha desbordado» tras intentar sin éxito que el país vecino contuviera al grupo terrorista Tehreek e Talibán Pakistán (TTP) y sus incursiones en su territorio.

Desde que firmaran en el 2025 un fallido acuerdo de paz en Doha, los talibanes y Pakistán no han sido capaces de mantener las promesas de cooperación. El TTP, aliado ideológico y étnico de los talibanes afganos, han actuado durante meses impunemente sobre la provincia pakistaní de Jaiber Pajtunjuá. Las peticiones de Islamabad a Kabul para prevenir ataques no fueron atendidas, y se sucedieron bombardeos a lo largo de la Línea Durand —la frontera de época colonial británica entre ambos países— con los campamentos del grupo armado como objetivo. Hace dos noches, la represalia del TTP llegó a Pakistán. Unos 55 muertos y armamento incautado. Y entonces todo estalló.

De madrugada, Islamabad ejecutó varios bombardeos al considerar que los talibanes espolearon o fueron cómplices de las acciones del TTP. «Continúan los contraataques pakistaníes contra objetivos en Afganistán. Se ha confirmado la muerte de 133 talibanes afganos y más de 200 heridos. Se estiman muchas más bajas en ataques contra objetivos militares en Kabul, Paktia y Kandahar», aseguró el ministro de Información pakistaní, Ataulá Tarar, tras la ofensiva. Según varios medios, dichos ataques tenían como objetivo depósitos de armas y munición.

El portavoz del régimen talibán, Zabihullah Mujahid, se lanzó a desmentir las cifras ofrecidas por el país punjabí y especificó que las rencillas de Islamabad con el TTP son una cuestión de su seguridad interna que ha «externalizado» para buscar problemas con los talibanes. «Siempre hemos insistido en una solución pacífica y todavía queremos que el problema se resuelva mediante conversaciones», concretó, aunque también alegó que si Pakistán presenta más ofensivas, «nuestra mano puede llegar a su cuello».

Aunque las palabras de Mujahid necesitan un matiz, ya que los talibanes a los que pertenece como el TTP han sido tradicionales aliados contra la presencia de la OTAN en el país pastún, colaborando hasta la retirada de EE.UU. en el 2021 y utilizando sus armas con los mismos fines ideológicos. De hecho, el TTP ha comunicado en repetidas ocasiones su fidelidad al emirato afgano.

Llamadas a la paz

El conflicto entre ambos países asiáticos llega en un momento delicado. Un posible ataque estadounidense sobre Irán, con frontera entre ambos países, podría hacer de la zona un polvorín. Algo inconveniente para algunos países de la zona. Especialmente para China y la India, que rivalizan con Pakistán en una terna tensa por el control de Cachemira. Cualquier injerencia en el conflicto podría poner a las dos superpotencias en pie de guerra.

Por ello, los esfuerzos diplomáticos se dispararon desde el inicio de las hostilidades. El ministerio de Exteriores ruso invitó a las partes a «que abandonen esta peligrosa confrontación y vuelvan a la mesa de negociaciones», mientras que el chino pidió que «ejerzan la calma y la contención» Lo mismo que Irán, cuyo titular de Exteriores, Abás Araqchí, dijo que la república está «dispuesta a dar cualquier asistencia a la hora de facilitar un diálogo y reforzar el entendimiento y la cooperación entre ambos países». Aunque tiene asuntos que atender con EE.UU. para impedir una guerra propia.