El ministro de Exteriores , Wang Yi, advierte que «el mundo no puede volver a la ley de la selva»
08 mar 2026 . Actualizado a las 20:12 h.La guerra en Irán «nunca debió haber ocurrido y no beneficia a nadie», por lo que es imperativo un alto el fuego para «evitar que el conflicto se desborde». Así fijó este domingo el ministro de Exteriores de China, Wang Yi, la postura del gigante asiático en la cuarta sesión del Parlamento. Enfatizó la postura de Pekín a favor de la paz y de resolver los conflictos a través de la diplomacia, además de situar a su país «en el lado correcto de la historia», como salvaguarda del multilateralismo y el respeto a la ONU..
Para el jefe de la diplomacia, la fuerza no es la solución y los conflictos armados en Oriente Medio «solo incrementan el odio» y provocan nuevas crisis, por lo que instó a «todas las partes a volver a la mesa de negociaciones lo antes posible». Durante su discurso, destacó la necesidad de respetar la soberanía de los Estados, como la «piedra angular del orden internacional», advirtiendo que «el mundo no puede volver a la ley de la selva»
A pesar de las críticas, sin nombrarlo, a EE.UU., Wang Yi se mostró confiado de que sería «un gran año» para las relaciones entre Washington y Pekín y que ambos países deben «crear un entorno adecuado» para controlar sus disputas. Estas declaraciones parecen despejar las dudas creadas sobre si peligraba el viaje de Trump a China previsto para finales de marzo debido a la crisis de Irán.
La rueda de prensa de Yi es uno de los principales eventos de la Asamblea Nacional Popular, ya que es la única sesión parlamentaria en todo el año. A lo largo de unas dos horas, el máximo representante de la diplomacia china respondió a preguntas, pactadas desde hace semanas, de medios nacionales y algunos extranjeros. La comparecencia sirve para conocer la posición china en asuntos geopolíticos.
Respondiendo a una pregunta de la agencia Efe, Wang aseguró que las relaciones entre China y la Unión Europea habían recuperado fuerza y se basan en intereses compartidos. El canciller esquivó las fricciones provocadas por los aranceles europeos a los coches eléctricos o las restricciones chinas a la exportación de tierras raras. En cambio, quiso recalcar que las generaciones jóvenes de europeos tienen una imagen más positiva de China, viéndola como socio global y no como competidora.
Sobre Taiwán, fue taxativo y aseguró que la isla «nunca fue, nunca es y nunca será un país» y que la reunificación es «imparable». No dudó en confirmar que la alianza con Rusia es sólida como una roca. También reafirmó el papel de China como líder del Sur Global destacando la aportación de estos países a la economía global y reivindicando que son un «motor clave de la multipolaridad».