Diez gráficos que explican la guerra en Oriente Medio y sus consecuencias a nivel mundial

Laura Placer / Andrés Rey / Belén Araújo REDACCIÓN / LA VOZ

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Imagen satélite de una refinería de Arabia Saudí después de un ataque con drones en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán
Imagen satélite de una refinería de Arabia Saudí después de un ataque con drones en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán VANTOR | REUTERS

16 días después del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán, el conflicto se extiende al Líbano, amenaza la economía mundial y las miradas se centran en el estrecho de Ormuz

16 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya han pasado dos semanas del comienzo de la guerra en Oriente Medio. Desde el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán, que ha terminado con la muerte del que era en aquel momento líder supremo Alí Jamenéi y numerosos bombardeos en diferentes zonas estratégicas de Teherán, las fuerzas israelíes han ampliado sus ataques expansionistas hacia el Líbano. Transcurridos este domingo los 16 días, la ofensiva se ha extendido más allá de las fronteras del país persa y amenaza la estabilidad de Oriente Medio y a las economías occidentales. En estos momentos, el punto clave de la guerra se sitúa en el estrecho de Ormuz, convirtiendo así el petróleo en la principal arma de guerra de Irán, que es incapaz de contrarrestar la poderosa maquinaria bélica de Estados Unidos e Israel. 

El jueves, en nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenéi, se dirigió por primera vez a la nación con un mensaje escrito que leyeron en los medios oficiales. El religioso, de 56 años e hijo del anterior guía persa, apostó por mantener cerrado el estrecho de Ormuz. La falta de imágenes y no poder escuchar su voz sirvieron para alentar las dudas sobre su estado de salud. 

La geopolítica y el mapa de poder

Los bombardeos no han cesado. Ya no son solos puntos estratéticos, también edificios residenciales, universidades y escuelas. Las infraestructuras del regimen iráni son el centro de la olas de ataques de Estados Unidos e Israel. Desde Palestina a Teherán, Oriente Medio está en llamas. Y pese a todo, el régimen persa, con un nuevo Líder Supremo, sigue en pie.

Los enjambres de drones enviados por Irán —que fabrica entre 5.000 y 6.000 unidades al mes de estas aeronaves kamikazes no tripuladas— golpean cada día infraestructuras claves en los países vecinos del Golfo. El régimen de Teherán mantenía hasta la fecha una tensa relación con la mayoría, todos de confesión musulmana pero de rama suní, a diferencia de la chií que profesa más del 90 % de la sociedad iraní. 

Catar es el país que ha servido de enlace entre Teherán y Washington durante los últimos años, pero ese puente parece haber caído. Más compleja es la postura de Baréin, cuya sociedad es mayoritariamente chií —como la iraní—, pero cuya familia gobernante es suní. Esta disparidad histórica ha llevado a la monarquía a consolidar a Estados Unidos como aliado estratégico.

El fallecimiento de Alí Jamenéi en el transcuro de los primeros ataques israelíes en Irán provocó la elección de un nuevo Líder Supremo en Irán. El elegido fue su hijo, Mojtaba Jamenéi (Mashhad, 1969). Es un convencido de la revolución islámica y representa la línea continuista en forma de árbol jerárquico que Trump y Netanyahu quieren borrar del país.

Los medios de la guerra: de la fragata española al despliegue de Estados Unidos

España tendrá su representación en la guerra de Oriente Medio. La fragata Cristóbal Colón (F-105) será el escudo que proteja desde el pasado miércoles al grupo naval desplegado en Chipre, en el que se integran siete buques, cinco tipos de aeronaves y un destructor de seis países.

Aunque Trump dijese que la guerra en Irán está «casi terminada», la realidad dista mucho de las declaraciones del magnate. Sin un final próximo a la vista, con la expansión de los ataques más allá de las fronteras del país persa, Estados Unidos desplegó todo su arsenal militar en Oriente Medio.

Nueva zona de conflicto: el estrecho de Ormuz y la isla de Jark

El petróleo se ha convertido en la principal arma de guerra de Irán. El nuevo líder supremo ha blindado el estrecho de Ormuz, provocando la mayor interrupción del suministro de crudo de la historia, que está con un tránsito prácticamente inexistente desde el inicio del conflicto. Su objetivo es utilizar el petróleo y dar un golpe directo a la economía global.

Un territorio clave es la Isla de Jark. Está a solo 25 kilómetros de las costas iraníes y habitado por 10.000 personas. Por esta pequeña tierra pasa el 90 % de su exportación de crudo, según un informe de la corporación estadounidense S&P Global, especializada en energía y materias primas. Precisamente, este territorio fue atacado por Estados Unidos durante la madrugada del pasado viernes. Donald Trump aseguró que fue «uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Medio y ha destruido por completo todos sus objetivos militares». El presidente estadounidense lo anunció por su red social Truth Social, a través de la cual indicó que no atacaron su infraestructura petrolera «por decencia».

Las implicaciones económicas de la guerra en Oriente Medio

Este conflicto está afectando a la economía mundial. No se centra únicamente en el petróleo. Va más allá. El bloqueo del 30 % de las materias primas para fertilizantes amenaza los márgenes agrarios. Los fabricantes ajustan precios ahora para poder sufragar mercancías más caras en el futuro. Es el coste de reposición.

Si la guerra de Irán está lejos de detener su escalada, tampoco lo hacen los precios en las gasolineras españolas. La tendencia alcista dista mucho de contenerse, con una especial presión en el diésel, que incrementó su precio un 25 % desde que comenzó la guerra de Irán. Por ejemplo, en las estaciones de servicio gallegas, el litro de gasolina 95 se vendió el pasado miércoles a un precio medio de 1,688 euros.