Gabriel Garroum, experto en Oriente Medio: «Irán puede arrastrar a EE.UU. a una confrontación larga, costosa y sucia»
ACTUALIDAD
El investigador en Relaciones Internacionales afirma que «si el modelo de Trump era Venezuela, ha sido una lectura pésima»
13 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Investigador en Relaciones Internacionales en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, profesor, miembro del consejo académico del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, doctor en Estudios de la Guerra en el King College de Londres, especializado en violencia política en Oriente Medio y su impacto en la región, Gabriel Garroum analiza el actual escenario de la guerra.
—Donald Trump ha dicho que la guerra está prácticamente ganada, pero los bombardeos se están intensificando en los últimos días. ¿Cómo lo valora?
—Esta declaración y todas las que ha hecho son una prueba muy evidente de una falta de estrategia o, como mínimo de visión, de para qué exactamente se ha llevado a cabo esta intervención. Desde el primer momento, ha dado la sensación de que una de las partes, Israel, tenía una idea clara de cuál era su objetivo maximalista y finalista y otra, EE.UU., no lo tenía del todo claro y seguramente lo ha ido perfilando, reduciéndolo en algunos casos, a medida que han ido pasando los días. Lo que empezó como una campaña contra posiciones y mandos del régimen iraní, incluido Jamenéi, ahora es una guerra que está afectando a la economía mundial, a instalaciones petroleras, al estrecho de Ormuz y a centros de datos en el Golfo. Por tanto, esta dimensión más globalizada y violenta que estamos viendo también afecta al propio cálculo de Washington.
—¿Cuál es el objetivo de Israel?
—No es solo el colapso del régimen, sino que Irán sea totalmente incapaz de llevar a cabo su política regional, deshabilitar a cualquier actor que vaya en contra de sus intereses en la región.
—El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que EE.UU. se vio arrastrado a atacar Irán por Israel, que había decidido hacerlo.
—Esa declaración fue muy reveladora y muy dura. Desde el punto de vista académico siempre ha habido el debate sobre quién lideraba la política exterior estadounidense en Oriente Medio, Tel Aviv o Washington. Cuando escuché esas declaraciones pensé que mis compañeros que argumentaban que era Israel no iban mal encaminados. Pero Marco Rubio dijo eso y otros integrantes del Gobierno han dicho otras cosas. La Administración Trump ha dado diferentes argumentos para justificar el ataque. La razón de ser de esta intervención no solo no ha quedado clara en ningún momento, sino que no ha habido ninguna guía estratégica clara por parte de Washington.
—¿Trump cometió un error de cálculo al creer que matando a Jamenéi y a otros altos mandos el régimen colapsaría?
—Es muy sorprendente, porque creer que una estrategia de decapitación iba a provocar un levantamiento popular en contra del régimen es no conocer la historia de Irán o no haber hecho un buen análisis de la situación. Y si lo que se buscaba era que una campaña de bombardeos provocara el colapso del país es desconocer cómo funciona el régimen y cómo se ha preparado para un escenario como este durante años, y cuáles son sus mecanismos de descentralización a nivel operacional y de liderazgo. Es un error de cálculo que puede ser producto de la improvisación o de la autoconfianza. Si el modelo de Trump era Venezuela ha sido una lectura pésima, no ha funcionado.
—La elección como líder supremo de Mojtaba Jamenéi lanza un mensaje de que van a resistir y de que Trump no ha logrado su objetivo matando a su padre.
—Es un Jamenéi por otro, más joven y más duro. Ya han dicho que no es un líder aceptable y es un objetivo. Es un líder supremo que en principio redobla la apuesta, ya no es volver a la casilla uno, sino a la menos uno. Si lo que querían EE.UU. e Israel era un títere en Teherán, no lo han logrado, tienen que volver a descabezar al régimen. Y todo ello, vulnerando el derecho internacional y con el riesgo de provocar un ciclo de violencia perpetuo.
—¿Trump se metió en una guerra de la que no sabe cómo salir?
—Es muy probable que Washington, debido a la regionalización y la casi globalización de la guerra y de sus costes quiera ahora algún tipo de acuerdo de mínimos o llegar a una situación suficientemente favorable como para vender a su opinión pública y a una audiencia global que sale victorioso, que el Irán posguerra no es tan agresivo, no tiene capacidades para cuestionar la posición de Israel en la región y es menos amenazante, y con eso decir que ha conseguido una victoria. No sería descabellado que el resultado final sea tan pírrico como esto, pero tengo mis dudas de que Irán lo considere suficiente, y quiera arrastrar a Estados Unidos a una confrontación larga, costosa y sucia si hace falta.
—La duda es hasta cuándo podrá resistir Irán, si le quedan suficientes misiles y drones en la recámara y si va a soportar bombardeos cada vez más intensos y devastadores.
—Eso es clave. La estrategia iraní tiene sus fallos y sus peligros. En cuanto a su arsenal, los drones y misiles se van gastando, pero seguramente algunos de sus misiles más potentes todavía no han salido a la palestra. Tiene riesgos también a nivel interno, porque debe consolidar el nuevo mando, no sabemos si puede haber alguna ofensiva por parte de milicias kurdas. Además, su estrategia de involucrar a los países del Golfo para que convenzan a Washington de que esta guerra no tiene ningún sentido y es muy perjudicial para ellos también posiciona a Irán como un enemigo. Su estrategia tiene un riesgo de desgaste, Irán cree que lo puede hacer, sobre todo porque su lectura es existencial, sobrevivimos como régimen o no. No hay término medio.
—Esta guerra vuelve a poner de manifiesto la desunión de la UE con posiciones divergentes expresadas por Von der Leyen, que ha rectificado, y Antonio Costa.
—La UE no tiene claro a qué quiere jugar y, sobre todo, cómo enfrentarse a este mundo actual. Hay dos posiciones. Una aboga por maximizar lo que la UE sabe hacer, ser un poder basado en normas que aboga por el multilateralismo, la cooperación, el diálogo, el crecimiento económico y la regulación. Y otra visión que dice que el mundo ha cambiado, no podemos seguir siendo nosotros mismos y debemos jugar a lo que otros están jugando, que es el mundo de la autonomía estratégica, respeto mínimo al derecho internacional y más énfasis en seguridad y defensa. Este debate lo vimos en Gaza, Venezuela y Groenlandia. Si la UE debe seguir apoyando un orden internacional basado en normas y no dejarse arrastrar ni por Washington ni por Pekín ni por Moscú o entra en esa especie de psicosis de intentar apaciguar y no molestar a Trump. Creo que esa estrategia de seguidismo y falta de visión estratégica y de confianza en el proyecto perjudica a la UE porque genera división interna, desacredita su propia razón de ser y no te garantiza nada. No sería el primer caso de que a aquellos que bajan la cabeza y se comportan muy bien con Trump los golpean más fuerte.