Israel lanza una misión terrestre sobre el Líbano para arrasar el sur del país árabe
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Los intensos ataques ya han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas, cuyas residencias se dinamitan para impedir que la población regrese
17 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Las dos semanas de guerra de Trump y Netanyahu contra Irán han metido de lleno al Líbano en el choque. Una catástrofe humanitaria con miles de desplazados se desarrolla en paralelo a unas «operaciones militares terrestres limitadas y selectivas» anunciadas por las Fuerzas de Defensa de Israel en el sur para combatir a un Hezbolá debilitado, que trata de vengar el asesinato del líder supremo de Teherán, Alí Jamenéi. Es la enésima prueba de supervivencia que afronta el país árabe.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, apuntó que, a los bombardeos que se producen en el país desde hace dos semanas, se sumarán incursiones terrestres «para eliminar amenazas y proteger a los residentes de Galilea y del norte del país». Esto significa que todo el territorio al sur del río Litani podría convertirse en una zona arrasada —como Gaza, según oficiales— y proclive a la anexión por parte de Israel bajo la excusa de su propia seguridad, como ha reiterado durante décadas. En el terreno, las tropas de Tel Aviv dinamitan edificios residenciales para que sus habitantes originales no puedan retornar.
Además, Katz avisó al líder de Hezbolá, Naim Qassem, de que «si extraña tanto a Nasralá [exlíder del Partido de Dios y asesinado por Israel] y Jamenéi, pronto podrá encontrarse con ellos en las profundidades del infierno». El propio Donald Trump aseveró que «Hezbolá es un gran problema» y que «está siendo eliminado rápidamente».
El diario Axios citó fuentes israelíes que remarcaban hace dos días que «no hay vuelta atrás tras una operación de tal magnitud». Se trata de la primera gran incursión terrestre en el país de los cedros desde el 2006, pero esta vez Washington «presiona para limitar los daños al Estado libanés e impulsa conversaciones directas entre Tel Aviv y Beirut sobre un acuerdo de posguerra», citó un funcionario de la Casa Blanca al digital. El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró al diario local L’Orient-Le Jour que esperan «lograr avances decisivos» en esa futurible paz que está lejos de llegar, pero que dejaría fuera de juego a Hezbolá: «El Estado es el único que protege a todos», añadió para cerrar que su deseo es «restablecer la autoridad del Estado en todo el territorio libanés».
Asegurar la misión
Al menos 850 personas, entre ellas 107 niños, han muerto en ataques israelíes; las desplazadas superan ya el millón en un movimiento que ha provocado que muchas familias se marchen a la intemperie de las calles de Beirut y otras localidades. La Organización Internacional para las Migraciones pidió movilizar 19 millones de dólares (unos 18 millones de euros) para atajar esta crisis que Tel Aviv no prevé que se frene hasta aplastar a la milicia proiraní. Los enfrentamientos armados cogen en medio a la misión de la ONU para el Líbano, conocida como Finul, en la que está destinado un contingente español de 670 miembros. La ministra de Defensa, Margarita Robles, quiso defenderla ayer. «Exigimos y pedimos que cese el intercambio de agresiones y que la Finul pueda llevar a cabo su trabajo, pero no en la situación preocupante en la que estamos ahora». Para Robles, es imperativo que el secretario general del organismo, António Guterres, intervenga ante Israel para garantizar la seguridad del contingente internacional hasta el final de la misión, que acaba este año. «Es esencial», indicó. Los bombardeos han paralizado las tareas de vigilancia que se realizaban a lo largo de la línea Azul a diario. El jefe del contingente, Antonio Bernal, comunicó a Robles que los militares tienen que llevar a cabo labores de idesminado, pero que los soldados siguen con ánimos. Unos que faltan a la mayoría de los libaneses.
Ocho de cada diez españoles ven posible una guerra nuclear
Redacción / agencias
Ocho de cada diez españoles ve posible que en un futuro se desencadene una guerra con armas nucleares, pero la mitad no cree que suponga el fin de la humanidad, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizada justo antes del comienzo de la operación Furia Épica. En concreto, un 78,9 % de los encuestados cree posible una guerra nuclear, frente a un 19,4 % que lo descarta. Y si tuviera lugar, un 41,7 % opina que sería el fin de la humanidad.
La guerra mundial es uno de los principales temores de los españoles, con un ocho en una escala de cero a diez, por encima incluso de una guerra civil (7,49 %) o de una crisis de la democracia (7,21 %).