Trump presenta un plan de paz de 15 puntos a Irán para tratar de ponerle fin a la guerra
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La Casa Blanca también moviliza a 3.000 paracaidistas hacia el estrecho de Ormuz
25 mar 2026 . Actualizado a las 00:09 h.La posibilidad de la paz abre un nuevo capítulo en la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán. Donald Trump aireó la posibilidad de que se pudiera alcanzar un acuerdo para liberar el estrecho de Ormuz del estrangulamiento persa e incluso propuso un plan de alto el fuego de 15 puntos. Una opción de paz que países como Egipto, Turquía y, especialmente, Pakistán quieren catapultar para lograr estabilizar la región. Washington tiene en sus agenda la cumbre del G7 de este viernes y Marco Rubio se desplazará a París para tratar la guerra con la UE. Pero si bien la Casa Blanca ofrece paz, juega al despiste enviando a 3.000 soldados de un cuerpo de élite al estrecho de Ormuz por si la opción diplomática falla. Además, Israel y Arabia Saudí tienen un pie en el acelerador, y piden más presión militar sobre Irán, donde no cesan los bombardeos.
Trump quiere las cosas más atadas, y por eso desplegará a unos 3.000 efectivos de la Brigada 82.ª Aerotransportada de infantería, aunque aún no se ha tomado una decisión que implique pisar territorio iraní. No obstante, el Pentágono lleva días pidiendo al inquilino de la Casa Blanca que lance operaciones que podrían comprender desde la toma de la estratégica isla iraní de Jarg, en el estrecho de Ormuz, o bien iniciar un asalto a las centrales nucleares de Natanz e Isfahán para confiscar el uranio enriquecido.
El presidente estadounidense, no obstante, no quiso entrar en la materia militar y se dedicó a presumir de logros. Dijo que Teherán ha renunciado a las armas nucleares y que ha hecho «un regalo muy grande» a EE.UU., sin desvelar a qué se refería. Sí que apuntó al estrecho de Ormuz, y enunció que «nosotros controlamos todo lo que queremos», recalcó en un discurso triunfalista, sin ser más específico. Al discurso se añade que la Casa Blanca ha enviado un plan de 15 puntos a Teherán vía Islamabad cuyo contenido se desconoce, a excepción de que se tratan la reserva de misiles, las rutas comerciales marítimas y el enriquecimiento de Uranio, tal y como reveló The New York Times citando a funcionarios de EE.UU..
El sucesor de Lariyani
En estos cinco días de tregua para reabrir el paso marítimo, Washington busca al mediador ideal para cerrar un acuerdo de paz. Islamabad parece ser la opción favorita de Trump. El mismo publicó la oferta presentada por el país asiático. «Pakistán acoge con beneplácito y apoya plenamente los esfuerzos en curso para impulsar el diálogo con el fin de poner fin a la guerra en Oriente Medio, en aras de la paz y la estabilidad en la región y más allá», dijo su primer ministro, Shehbaz Sharif.
Ahora, los diálogos de paz dependerán de Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, y JD Vance, vicepresidente estadounidense. Una cumbre que desea la mayoría de la comunidad internacional. Especialmente Rusia y China, aliados de Teherán. Lin Jian, portavoz de Exteriores de Pekín, aseguró que el alto el fuego y el diálogo son «la única salida» al conflicto. Con todo, Teherán sigue lanzando mensajes de fuerza para dejar claro que la guerra puede continuar y que la república islámica no caerá. Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo, expuso que «si [EE.UU. e Israel] cometen un error respecto a la infraestructura crítica de Irán, los paralizaremos y los hundiremos en el golfo Pérsico».
En medio del intercambio de bombardeos, Irán anunció el sucesor del asesinado Alí Lariyani al frente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional: Mohammad Bagher Zolghadr, un veterano de la Guardia Revolucionaria de línea dura. Su elección es una muestra que el sistema se militariza para gestionar estos tiempos de guerra. Tel Aviv dio continuidad a los ataques contra Irán y golpeó un gasoducto de una planta energética de Jorramshahr y una estación gasística de Isfahán, mientras que la Guardia Revolucionaria volvió a mandar misiles hacia la planta nuclear de Dimona, en el desierto del Néguev. La guerra de Trump no es la de Benjamin Netanyahu, y este ya se conforma con ver un Irán sumido en el caos que no suponga una amenaza para Israel si no cae el régimen, una tarea que se le resiste al primer ministro israelí. Y a este plan también se adhiere también la tercera parte en discordia: Arabia Saudí. Según reveló el New York Times, el príncipe Mohamed bin Salman presiona a Washington para aprovechar una «oportunidad histórica» y rematar al régimen persa.