Irán rechaza la paz de EE.UU. y amenaza con extender la guerra al golfo de Adén
ACTUALIDAD
Israel ordena aumentar los ataques a Teherán para impedir una conclusión diplomática
26 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La guerra contra Irán continuará. Después de que Washington hiciera llegar a Teherán un plan de paz de 15 puntos —en los que recogía condiciones para la reapertura del estrecho de Ormuz, las capacidades nucleares y la fabricación de misiles de largo alcance—, las autoridades del régimen persa aseguraron que no tienen intención de caer en el «engaño» de Donald Trump, y que no firmarán ninguna paz que no recoja todas las condiciones propuestas por la república islámica. Una actitud que no gusta nada a Tel Aviv, que endurecerá sus ataques en suelo persa, mientras los mediadores corren para tejer la paz.
Un funcionario persa dijo a Press TV que «Irán pondrá fin a la guerra cuando decida hacerlo y cuando se cumplan sus propias condiciones», detallando que consisten en el fin de las agresiones, el reconocimiento del estrecho de Ormuz bajo soberanía iraní, reparaciones por la guerra, y un añadido que no gusta en la región ni en el Despacho Oval: detener la ofensiva de Israel en el Líbano y los ataques sobre las milicias proiraníes en Irak. Es decir, dejar a los títeres en paz. El digital Axios, no obstante, recoge que la cúpula del régimen ha declinado negociar por el momento porque «Trump tiene una mano abierta para llegar a un acuerdo y la otra es un puño listo para darte un puñetazo en la cara». La fuente persa que cita menciona que Teherán sospecha que es una «distracción», ya que mientras se propone la paz, Trump ha ordenado desplegar a 3.000 paracaidistas cerca de aguas del estrecho de Ormuz.
De hecho, algunos miembros del círculo cercano de Trump ya están dispuestos a poner sobre la mesa otro escenario bélico de dos a tres semanas, probablemente con operaciones militares terrestres. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, es uno de ellos, y ha manifestado al equipo de Trump que «negociamos con bombas».
Con todo, los contactos diplomáticos no han cesado, y Trump aún deja la puerta abierta para que su segundo de a bordo, JD Vance, se reúna con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en Pakistán para iniciar las relaciones diplomáticas. Algo que no gusta al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que ordenó redoblar los ataques contra las instalaciones militares de Irán. Lo hizo tras hacerse con una copia del plan y temeroso de que una salida negociada a la guerra entierre los objetivos que se marcó para la guerra: derrocar al régimen, acabar con su programa nuclear y con las milicias que suponen una amenaza para la seguridad del país que gobierna.
Ampliar la ofensiva
Pero Teherán no se queda de brazos cruzados. La Guardia Revolucionaria anunció más de 70 impactos «con éxito» sobre posiciones militares de Haifa y Al Jadriya (norte) y, de nuevo, sobre Dimona, donde Israel tiene las instalaciones de sus plataformas nucleares. Además, la agencia oficial Tasnim anunció que Irán se plantea llevar la guerra al paso de Bab el Mandeb, el paso del golfo de Adén, y que ya es de por sí presa de la piratería somalí y hutí. En el Líbano, donde la cifra de muertos ya supera los 1.094, el jefe de Hezbolá, Naim Qassem, declaró que «ya no es un secreto que existe un peligroso proyecto israelí-estadounidense, el Gran Israel, que se basa en la ocupación y expansión desde el Éufrates hasta el Nilo, incluyendo el Líbano», y que «ha quedado patente que tenemos dos opciones: o rendirnos y renunciar a nuestra tierra, dignidad, soberanía y al futuro, o la inevitable confrontación y resistencia contra la ocupación para impedir que alcance sus objetivos».