Tras un mes de conflicto, el proceso de paz permanece en secreto y en parálisis, y se prevé una escalada bélica entre Washington y Teherán
29 mar 2026 . Actualizado a las 21:37 h.Ha pasado un mes desde que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara en una grabación a oscuras el inicio de la guerra contra Irán de la mano de Israel. Una agresión que ha sacudido todo Oriente Medio, la economía global y la legalidad internacional. La crisis energética derivada de la misma ha puesto a la comunidad internacional en alarma y pidiendo un proceso de paz que resuelva la guerra. Sin embargo, el proceso diplomático anunciado por la Casa Blanca se hace bajo estricto secreto. En público, Washington, Teherán y Tel Aviv se preparan para una guerra ampliada con más soldados, más despliegue tecnológico y un horizonte que podría englobar operaciones terrestres.
Proceso de paz
A escondidas y sin certeza. El plan de paz de 15 puntos propuesto por el presidente Donald Trump se encuentra, teóricamente, en manos de Teherán. Pero el intercambio de pareceres respecto al documento parece haberse estancado. La Casa Blanca y los ayatolás llevan el asunto con máxima discreción, y parece ser que no es una prioridad para ninguno de los dos países llegar a un acuerdo. Algo que pasa también por el deseo de Israel de eliminar el modelo revolucionario de la república persa. Pero en la región interesa la paz, y hay una clara apuesta por encabezar esos esfuerzos. Los teléfonos de los líderes de Pakistán echan humo. En las últimas 48 horas, han establecido contactos con China —que dijo a Islamabad que era la mejor opción para mediar entre Irán y EE.UU.—, Kuwait, Egipto y Turquía y otro puñado de países del Golfo, para tejer una cumbre en Islamabad tras la ampliación del plazo de Trump para no atacar las instalaciones energéticas persas.
Desarrollo de la guerra
Más soldados en Ormuz. Los bombardeos en instalaciones energéticas, cuarteles, depósitos de armas y lanzaderas de misiles, junto a la decapitación de líderes del régimen persa, pasan a un segundo plano para Washington, que ha confiado ese cometido a la aviación israelí. El cierre del estrecho de Ormuz se ha convertido en el centro gravitatorio sobre el que gira la guerra de Trump que, bajo la presión del jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ha ordenado el despliegue de más tropas y armas en la zona para preparar, según funcionarios de la Casa Blanca, operaciones terrestres como el asalto de la isla de Jark. Sin embargo, Teherán ya se ha preparado para este escenario, y quiere plantearle a Washington una especie de Gallipoli en Irán: un baño de sangre que deje la reputación de EE.UU. por los suelos. Para ello, ha convocado a las fuerzas especiales de la Guardia Revolucionaria y a «un millón de hombres» para plantar cara en un posible desembarco. Además, los hutíes de Yemen ya avisaron de que «al más mínimo desarrollo en el conflicto que requiera una respuesta militar, intervendremos sin demora».
Número de bajas.
Muertos ocultos. La guerra deja al menos 1.140 muertos en el Líbano y prácticamente 1.500 en Irán según la oenegé HRANA. Esta última cifra no ha sido apuntada por las autoridades del régimen, que la ocultan. Por otro lado, al menos 28 civiles habrían muerto en Israel por los bombardeos iraníes, además de los 25 en los países del Golfo por la misma razón. Estados Unidos también cuenta en sus esquelas al menos 13 soldados, algunos desplegados en el Golfo.
Líbano
Resistencia inesperada. Con el inicio de la guerra, Hezbolá volvió a ponerse en pie de guerra en el sur del Líbano. Israel lanzó una ofensiva terrestre para ocupar dicho territorio aprovechando la presunta debilidad del grupo tras la guerra del 2024. No obstante, el Ejército hebreo ha encontrado una resistencia inesperada y está atascado en sus combates. No obstante, la aviación israelí sigue siendo muy superior y ha volado la práctica totalidad de los puentes que conectan la zona meridional del país de los cedros con el resto para impedir refuerzos y ha volado aldeas enteras para que los desplazados no regresen a sus hogares. Tel Aviv declaró abiertamente una ocupación del territorio que dejaría sin retorno a casi medio millón de libaneses.
Irak y Siria
Calderas en ebullición. Si bien Irán ha atacado a la práctica totalidad de la región, el conflicto afecta de forma asimétrica a los países árabes. Hay dos casos particulares: Irak y Siria. En Damasco, aún recuperándose de una guerra civil de más de una década, huelen las ganas de revancha de Teherán. La capital persa declaró ayer como «objetivos militares legítimos» varios hoteles y el palacio presidencial, argumentando que hay personal militar estadounidense y británico. El país que ahora gobierna Ahmed al Sharaa tiene en casa la amenaza de las milicias alauíes que se forman en la costa (Latakia y Tartús) y que orquestan miembros de Hezbolá y del antiguo régimen huidos al Líbano. En Irak, la situación es tensa. Los ataques sobre bases kurdas por parte de Irán se entrelazan con bombardeos a bases de las Unidades de Movilización Popular afines a Teherán y ponen a todas las partes al borde de entrar en la guerra.

Palestina
Aprovechar el caos. Con el mundo pendiente de un presunto proceso de paz, la crisis desatada por el cierre del estrecho de Ormuz y la posible escalada que prepara la Casa Blanca, Israel se frota las manos con los territorios palestinos. El atropello de un joven israelí de 18 años a manos de un palestino fue respondido con convocatorias en grupos de WhatsApp de colonos ultraortodoxos para «vengar» al joven. Jalud, Qaryut, al Funduqmiya y Silat al Dhah son algunas de las aldeas donde se han producido incendios de vehículos y propiedades, asesinado a ganado y a más de 20 palestinos y donde el Ejército interviene con redadas cada noche. La última, llevada a cabo en el campo de refugiados de Qalandia, en Jerusalén, se saldó con la muerte de un hombre de 46 años. Estas maniobras se enmarcan además bajo el paraguas del Parlamento israelí, que ya aprobó una moción para reclamar la soberanía de este territorio. Además, el alto el fuego en Gaza es también papel mojado, y más de 678 palestinos han muerto en bombardeos desde la firma de la paz que Trump organizó en una pomposa reunión en la localidad egipcia de Sharm el Sheij junto a los principales líderes regionales y europeos.
Países del Golfo
Lucha por el agua potable. Los países del Golfo han visto golpeada no solo su infraestructura petrolera y gasística, sino también sus plantas desalinizadoras, de las que son altamente dependientes. Arabia Saudí es el país que menos depende de ellas en la zona, y el 70 % de su agua proviene de estas. Pero Irán también ha golpeado en la reputación de países como Catar o Emiratos Árabes. La imagen de seguridad y aperturismo presentada en eventos deportivos y tecnológicos se ha evaporado, y hasta los influencers ricos han abandonado estos países.
Coste militar
Entre 1.400 y 2.900 millones de dólares. La guerra le está costando dinero al consumidor, y las portadas de los diarios norteamericanos se llenan de noticias sobre subidas del combustible, fertilizantes y la cesta de la compra. Al bolsillo de la Casa Blanca también le afecta. Un estudio del American Enterprise Institute publicado por The Wall Street Journal y realizado por una funcionaria del Pentágono aseguró que la guerra le ha costado ya a la Administración republicana entre 1.400 y 2.900 millones de dólares.