Estados Unidos manda a 50.000 soldados a Oriente Medio para una posible invasión en Irán

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Una mujer iraní asomada a la ruinas de la casa de su hermano después de que esta fuera bombardeada por Estados Unidos.
Una mujer iraní asomada a la ruinas de la casa de su hermano después de que esta fuera bombardeada por Estados Unidos. Majid Asgaripour | REUTERS

Los sistemas defensivos de la OTAN en Turquía interceptan el cuarto misil lanzado por Teherán

31 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán ha quedado atrapada en su particular día de la marmota. En Washington juegan la baza de la diplomacia a la vez que la de la guerra, y en Teherán continúan las amenazas de responder a unas posibles operaciones terrestres enemigas sobre su territorio mientras se sientan a la mesa a negociar. Ninguna de las partes parece capaz de dar el paso para desbloquear la situación. Pero Trump ya aglutina a 50.000 soldados en sus bases en Oriente Medio y en el mar, y amenaza con una invasión terrestre que podría ser catastrófica, pues expertos militares apuntan a que el mínimo operativo debería ser al menos 200.000 efectivos.

Estos datos, publicados por The New York Times, se conocen días después de que el Pentágono anunciara posibles operaciones especiales en suelo iraní. El presidente Donald Trump insistió: «Si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto, lo cual es probable, y si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente, concluiremos nuestra querida ‘estancia' en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jarg». Las amenazas tienen un tono más elevado, ya que el mandatario decidió ampliar los objetivos de su amenaza a las plantas desalinizadoras del país persa. Una declaración seria considerando que, hace meses, la capital de la república islámica planeaba la posibilidad de evacuar la ciudad por la incapacidad del régimen para abastecer de agua a la población. Pero a su vez, podría desatar un efecto de rechazo hacia EE.UU. por parte de los civiles que dejaría en saco roto los planes para derrocar a los dirigentes iraníes.

El secretario de Estado, Marco Rubio, apuntó, no obstante, que Trump sigue prefiriendo la «diplomacia» y que «hay algunas fracturas internas» en el liderazgo iraní. «Y, al final, creo que hay personas en Irán que ahora, dadas todas las circunstancias, están dispuestas a encaminar a su país en una dirección diferente», agregó.

Ampliar la ofensiva

En Teherán, sin embargo, siguen negando que exista un proceso diplomático activo para lograr una paz negociada con Washington, y se limitan a admitir los «contactos» con Pakistán, que media entre ambos países.

La guerra afecta a la práctica totalidad de la región excepto a Siria. Sin embargo, Irán está interesado en que todos los países de Oriente Medio se sumen al conflicto por intereses dispares. Las milicias afines al régimen en Irak bombardearon con drones posiciones militares en Kuwait, y las autoridades del país del Golfo convocaron al encargado de negocios de Bagdad, Zaid Abas, para advertirle de las consecuencias de los actos de las milicias.

Igualmente, Teherán tiene interés en arrastrar también a Turquía a la guerra. Porque de hacerlo, lucharía en el mismo bando que Israel, y mermaría su imagen de oposición a Tel Aviv, que ha tratado de potenciar desde los ataques del 7 de octubre del 2023 de Hamás. Ankara, con las disposiciones defensivas de la OTAN, tuvo que repeler el cuarto misil que la república islámica ha disparado contra los turcos desde el estallido de la guerra de Washington. «Todos los acontecimientos de la región están siendo estrechamente vigilados dando prioridad a nuestra seguridad nacional», comunicó el ministerio de Defensa turco en un comunicado.

El Parlamento de Teherán tramita la petición de un peaje para Ormuz

Diputados iraníes han registrado en el Parlamento un proyecto de ley para cobrar un peaje por el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, paso por el que circula el 20 % del petróleo mundial y bajo control de la república islámica desde el comienzo de la guerra. El proyecto consta de cuatro partes: la seguridad marítima, el cobro de tasas por contaminación ambiental, el cobro por servicios de practicaje y la creación de un fondo para el desarrollo regional, según explicó Alireza Salimi, miembro de la Mesa Directiva del Parlamento. La república islámica mantiene el estrecho de Ormuz bloqueado «para sus enemigos» desde el comienzo de la guerra que lanzaron Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.