Debate en torno a la edad recomendada: «A los niños y adolescentes les marca más lo que ven en casa que ''Stranger Things" o ''La isla de las tentaciones''»

Ana Abelenda Vázquez
Ana Abelenda REDACCIÓN / LA VOZ

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MABEL R.G.

Del noventero «Shin-Chan» al actual «First Dates» nos lleva el debate familiar de la temporada sobre tendencias y protección de los menores ante contenidos audiovisuales. ¿Cómo afecta a un niño ver un contenido antes de «la edad recomendada»? Los expertos nos ayudan a enfocar la cuestión

07 abr 2026 . Actualizado a las 16:20 h.

El amor, el terror, la traición, la amistad, la vergüenza y otros ingredientes comunes de la película que viene a ser la vida están en series, vídeos, programas y filmes que niños y adolescentes consumen, a menudo, antes de la edad recomendada. ¡El Demogorgon ha entrado en las aulas de primaria! Es esta una forma de decir que los niños de 9, 10 y 11 años ven, con permiso de sus padres o sin él, una serie que está recomendada para mayores de 14 o 16. Stranger Things es una debilidad, no solo por la temática de los huevos Kinder, entre los hermanos pequeños de los chicos y chicas de 14 y 15, que están más en otras «precocidades» audiovisuales como First Dates (mayores de 18) y La isla de las tentaciones (+ 16). El mínimo de edad para ver un contenido audiovisual se establece, de modo similar a lo que ocurre con los libros, evaluando el contenido con criterios como la presencia de violencia, si hay escenas sexuales explícitas, lenguaje soez o situaciones de terror que requieren una madurez cognitiva y emocional acorde.

Los dos rombos son historia, hoy la Ley General de Comunicación Audiovisual apunta a la autorregulación y corregulación como herramienta clave para proteger a los menores ante contenidos inapropiados que se relacionan con trastornos del sueño y en el desarrollo.

«Incluimos clasificaciones e información de advertencia en todo el contenido para ayudar a los padres a tomar decisiones informadas sobre qué ver. En España lo hacemos atendiendo a las clasificaciones del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) y a las directrices de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), lo que se traduce en que el contenido de Netflix en España aplica el sistema de clasificación español de contenidos audiovisuales», afirman fuentes de Netflix sobre el proceso que siguen para marcar las edades mínimas en los contenidos en la plataforma. El pin es una de las medidas que utilizan para que los padres restrinjan el acceso de sus hijos a determinados contenidos.

Prohibir no es educar. ¿Pero a veces es necesario? «Hay que proteger a los niños y adolescentes, pero no deberíamos mantenerlos en una caverna», considera Laura Fernández, del Gabinete Pedagógico Solpor, que indica que conviene respetar siempre las edades recomendadas, «que lo son por algo». «Ahora, si con 12 años ven algo para mayores de 14, no me parece que haya una diferencia sustancial. El punto es más cómo ven los niños ese contenido. En qué horario lo ven, si lo ven solos o no, o si consumen un capítulo o cinco seguidos sin que nadie esté con ellos. Es menos dañino que haya una figura de referencia a su lado a quien pueden preguntar: ‘‘¿Y esto puede pasar de verdad?», explica la pedagoga.

«Creo que la solución por parte de los padres y las madres no es tanto prohibirles que vean un contenido como sentarse con ese niño o esa niña y explicarle por qué consideramos que es pronto para verlo. Y darle alguna alternativa»

La presencia del adulto marca la diferencia a la hora de actuar con niños y no tener que lamentar. «Prohibir lleva en muchos casos a hacer eso que prohíbe. Creo que la solución por parte de los padres y las madres no es tanto prohibirles que vean un contenido como sentarse con ese niño o esa niña y explicarle por qué consideramos que es pronto para verlo. «Tú tienes una edad que no es la de esa serie o película, y en ellas pueden salir cosas dañinas, que den lugar a miedos o pesadillas. Es interesante también darles otros contenidos como alternativa», abunda la pedagoga.

LO RARO ATRAE AL NIÑO

Ni el niño piensa como adulto ni el adulto siente como el niño. Lo que atrae a niños y a adultos es, muchas veces, diferente. «Como adultos a nosotros nos puede llamar la atención que a los niños les atraigan cosas raras, atípicas, como que un muñeco tenga un solo ojo, cosas así. Al niño lo extraño le gusta, le gusta siempre que vaya en un contexto en que él maneja el espacio y el tiempo, es decir, donde él se puede decir ‘‘eso no me va a pasar a mí, es un dibujo animado’’», expone José Manuel Suárez Sandomingo, doctor en Pedagogía.

El problema no es lo extraño en sí, sino en qué medida los contenidos que ve un niño anticipan realidades impropias de su edad, según matiza el presidente de la Asociación de Pedagogos Gallegos. «Voy a hablarte de un pasado remoto, de una dialéctica que me plantearon los dibujos de Shin-Chan. El tema es: ¿cómo un niño de 5 años puede estar como él maltratando psicológicamente a la madre y al padre con cosas de chavales de 15 años?», invita a pensar el presidente de los pedagogos de Galicia. El niño de 5 años tiene, explica Suárez Sandomingo, un concepto muy básico del sexo, no el de Shin-Chan.

«Shin-Chan no es admisible porque esas situaciones en el niño pequeño no se dan, pero el criterio de los programadores es diferente. Las televisiones han rehuido siempre esa problemática, pero no se puede descargar toda la responsabilidad en madres y padres»

El «caso Shin-Chan» pone en juego a tres actores, según el experto. Y es esta una cuestión trasladable a formatos con Stranger Things, Gossip Girl y First Dates: padres, niños y pedagogos. «Como pedagogo yo diría que Shin-Chan no es admisible porque esas situaciones en el niño pequeño no se dan, pero el criterio de los programadores es diferente. Las televisiones han rehuido siempre esa problemática. Los programadores meten cualquier cosa a cualquier hora, mezclando lo que es normal con lo que no», argumenta. Y esta ley de la selva que deja a criterio de los menores o al control exclusivo de los padres lo que los menores ven no es aceptable, concluye el experto. «No se puede descargar toda la responsabilidad en madres y padres», remata.

CRECER CON ‘‘FIRST DATES’’

El debate está en las redes y en los corrillos a la salida del cole. No suele haber medias tintas. Muchas veces los empujamos, más en lo virtual que en lo vital del día a día, a ser adultos antes de la hora. «Pero otras veces los infantilizamos, usando un lenguaje banal. Todo se puede explicar, de acuerdo con las maneras según la edad del niño. Como de adultos, cuando somos niños también queremos entender por qué no podemos hacer determinadas cosas. La explicación y el acompañamiento son lo importante», subraya Laura Fernández.

La isla de las tentaciones y First Dates llegan, en general, a los chavales cuando tienen 13 o 14. ¿Les marca en su forma de relacionarse o de frivolizar, por ejemplo, la fidelidad de las parejas? «No me parece recomendable que a esa edad accedan a ese tipo de contenidos porque no están en esta etapa vital, en entender todo lo que engloban las relaciones en el sentido amoroso —explica la pedagoga de Solpor, en línea con el análisis del «caso Shin-Chan» de Suárez Sandomingo—. De 16 años en adelante no me parece una locura que vean La isla de las tentaciones. El problema no es que vean ese tipo de programas. El problema es que se están educando en ese tipo de contenidos (que lo reciban como «esto es lo que tengo que hacer, así tengo que actuar»). Está bien que sean conscientes de que eso es una realidad, el reflejo de una parte de la sociedad, en que hay infidelidades, misoginia... pero han de entender que eso no es lo normal. Y otro punto que me parece interesante comentar es el del pensamiento crítico, el del modelo que ven en casa».

¿Les marca más lo que ven en casa que en La isla de las tentaciones? «Sí. El área que les va a repercutir más es la de la familia, la de casa. Aunque la parte social de los amigos va a ser muy influyente en la adolescencia, lo que ven en casa es decisivo. ¿Qué más da que vean La isla de las tentaciones si luego lo que ven en casa en el modelo de relaciones es igual que eso o incluso peor?», deja la experta encima de la mesa para la reflexión.