Trump ve posible un acuerdo de paz este lunes tras llamar «malditos locos» a los dirigentes de Irán
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«Si no se cierra un pacto, estoy considerando volarlo todo el martes y tomar el control del petróleo», amenaza. Teherán rechaza el ultimátum del presidente estadounidense, al que califica de «indefenso y nervioso»
05 abr 2026 . Actualizado a las 19:34 h.El conflicto en Oriente Medio entra en un momento clave. «El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el jodido estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá». El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este domingo sus amenazas de desatar el casos si la república islamista no desbloquea el estratégico estrecho de Ormuz. Y lo hizo con palabras malsonantes a través de su red social, Truth Social, el mandatario republicano instó de forma agresiva a la república islámica a reabrir el paso marítimo y advirtió de que el próximo martes —cuando vence el plazo otorgado por Washington— será recordado como el «Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente». Trump aseguró que, de no cumplirse sus exigencias antes de las 20 horas del 6 de abril, hora de Washington (las dos de la madrugada del lunes,hora española), las infraestructuras clave iraníes terminarán destruidas, subrayando que «no habrá nada igual» a la ofensiva que tiene preparada. Minutos después, Trump aseguró a la cadena Fox News que cree que podría llegar a un acuerdo con Irán este lunes. «Creo que hay muchas posibilidades de que mañana se llegue a un acuerdo. Ahora mismo están negociando», dijo Trump a Trey Yingst, corresponsal extranjero jefe de Fox News. En caso de no llegar a un acuerdo, dijo estar «pensando en volarlo todo por los aires y apoderarse del petróleo».
Su doble mensaje ha activado la cuenta atrás: este lunes es el día para sellar un pacto y el martes, para lanzar una ofensiva que devuelva a Irán a la «Edad de Piedra». Medios como Al Yazira recogieron la respuesta, casi inmediata, de Teherán, que rechaza este nuevo ultimátum, que se produce en un contexto de escalada de ataques por ambos bandos. El cierre de Ormuz, una vía por la que transita una quinta parte del petróleo mundial, ha sido una de las consecuencias más graves de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Expertos advierten de que un ataque directo a las centrales eléctricas de Irán dispararía aún más los precios de la energía y el combustible, agravando la crisis en las cadenas de suministro globales, que ya se encuentran bajo una presión insostenible. Pese a la gravedad de la situación, en su reciente mensaje a la nación el pasado miércoles, Trump no ofreció detalles sobre una estrategia diplomática o militar concreta para poner fin a la guerra y se limitó a reiterar que el tiempo se agota.
Mientras las advertencias de Washington son cada vez más duras, las operaciones militares sobre el terreno no se detienen. El Ejército de Israel confirmó este domingo la muerte en Teherán de Mohammad Reza Ashrafi Kahi, jefe comercial del cuartel general del Petróleo de la Guardia Revolucionaria iraní. Según el comunicado oficial, el ataque —ejecutado el pasado viernes— buscaba neutralizar a quien administraba operaciones de miles de millones de dólares que permitían al régimen iraní eludir las sanciones internacionales y financiar su capacidad militar. Esta baja se suma a la de Jamshid Eshaqi, excomandante del mismo organismo, abatido el jueves pasado en una ofensiva israelí que busca asfixiar los recursos energéticos que sostienen a la Guardia Revolucionaria.
En medio de esta escalada de violencia se produjo el rescate exitoso de un coronel de la Fuerza Aérea cuyo caza F-15 fue derribado por Irán el pasado viernes. Tras casi dos días de búsqueda intensiva en territorio enemigo, Donald Trump confirmó que el piloto, al que calificó como un militar «muy respetado», pudo ser recuperado por las tropas norteamericanas. No obstante, el presidente informó de que el coronel se encuentra «gravemente herido», aunque en un primer momento restó importancia a los daños que había sufrido.
El medio Al Yazira recoge que Irán afirma que los ataques estadounidenses e israelíes han causado la muerte de cinco personas y dejado 170 heridos en la zona petroquímica de Mahshahr, y que más de 30 universidades han sido blanco de ataques desde el comienzo de la guerra. También aluden a sus acometidas contra los aliados de EE.UU., como un ataque con drones iraníes en un tanque de almacenamiento en la principal instalación de combustible de Bahréin, que causó un gran incendio, mientras que las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos afirman que los ataques iraníes causaron múltiples fuegos en una planta petroquímica.
Irán también aseguró este domingo haber lanzado una serie de ataques contra infraestructuras energéticas en Israel e instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Kuwait, en respuesta a recientes bombardeos contra infraestructuras iraníes. «La mañana de hoy se llevó a cabo la primera fase de la respuesta mediante ataques contra objetivos sionistas en los territorios ocupados y contra intereses económicos de Estados Unidos en la región», anunció la Guardia Revolucionaria iraní en un comunicado recogido por la agencia Tasnim.
Según el documento, los ataques incluyeron una refinería en Haifa que suministra combustible a cazas israelíes, así como instalaciones de gas de compañías estadounidenses en Habshan y una petroquímica en Al Ruwais, ambos en Emiratos Árabes Unidos; otra petroquímica en Sitra (Baréin); y un complejo petroquímico en Shuaiba, en Kuwait.
El cuerpo militar de élite iraní enmarcó estas acciones en represalias por ataques israelí-estadounidenses de los últimos días contra infraestructuras iraníes, entre ellas instalaciones petroquímicas de Mahshahr y el puente B1 de Karaj, a 50 kilómetros al oeste de Teherán, el cual aún estaba en construcción e iba a ser el puente más largo de Oriente Medio. La Guardia Revolucionaria advirtió, además, de que, en caso de repetirse ataques contra objetivos no militares en Irán, la siguiente fase de la respuesta será «mucho más contundente y amplia».
Líbano, asediado
Mientras, en Líbano los intensos bombardeos israelíes contra los suburbios del sur de Beirut causaron este domingo al menos cuatro muertos y 39 heridos, además de «una destrucción generalizada», mientras que el Ejército libanés anunció la muerte de uno de sus militares en un ataque israelí contra el sur del Líbano. Según la agencia oficial libanesa de noticias, NNA, uno de los ataques en el sur de Beirut tuvo como blanco «un edificio residencial de tres plantas del barrio densamente poblado de Al Miqdad, (...) causando una destrucción generalizada».
El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública del Líbano especificó en un comunicado que el bombardeo en Al Miqdad, en la zona de Jnah, «provocó la muerte de cuatro personas y heridas a 39, según un recuentro inicial». La NNA detalló que el edificio atacado está ubicado cerca del Hospital Universitario Rafik Hariri, así como del centro médico Al Zahraa, a donde fueron trasladados varios de los heridos.
La aviación militar israelí realizó desde la mañana del domingo al menos ocho oleadas de ataques contra los suburbios del sur de la capital libanesa, desde donde se elevan varias columnas de denso humo por los bombardeos, los más duros en Beirut desde el inicio de los ataques el 2 de marzo. El Ejército israelí había emitido una orden de evacuación dirigida a los residentes del sur beirutí, en especial del barrio Ghbeiri, donde también se registraron posteriormente bombardeos israelíes, afirmando que uno de sus edificios es utilizado por el grupo libanés chií proiraní Hezbolá.
Además, al menos siete personas, entre ellas una niña de cuatro años, murieron en otro ataque israelí este domingo contra una localidad del sur del Líbano, en un momento en el que continúan los bombardeos israelí en la parte meridional del país árabe y en Beirut. Según el Centro de Operaciones de Emergencia, del Ministerio de Salud Publica del Líbano, las siete personas perdieron la vida en un bombardeo israelí la madrugada del domingo en la ciudad de Kfar Hatta, en Sidón.