La guerra reaviva las peticiones de una destitución de Trump

Emiliano Vizcaíno Arroyo
Emiliano Vizcaíno CIUDAD DE MÉXICO / E. LA VOZ

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El presidente estadounidense Donald Trump y la primera dama Melania Trump posan junto a un conejito de Pascua disfrazado mientras se dirigen a la multitud desde el balcón durante la tradicional búsqueda de huevos de Pascua en el jardín sur de la Casa Blanca.
El presidente estadounidense Donald Trump y la primera dama Melania Trump posan junto a un conejito de Pascua disfrazado mientras se dirigen a la multitud desde el balcón durante la tradicional búsqueda de huevos de Pascua en el jardín sur de la Casa Blanca. BRENDAN SMIALOWSKI / POOL | EFE

Varios detractores del presidente de Estados Unidos piden la activación de la vigesimoquinta enmienda

07 abr 2026 . Actualizado a las 22:15 h.

Las radicales decisiones de Trump en el último mes han generado interrogantes sobre su capacidad para ocupar la silla más importante de Estados Unidos y determinar el esquema geopolítico mundial.

Más allá de una impugnación del Congreso —que ya se intentó durante el primer mandato del republicano—, existe un apartado en la Constitución estadounidense enfocado en la destitución de un presidente si este se considera no apto para liderar la nación y si el vicepresidente lo invoca con el respaldo de la mayoría del Gabinete. Se trata de la vigesimoquinta enmienda, que fue promulgada en 1967 en el contexto del asesinato del entonces presidente John F. Kennedy. Establece que, en caso de muerte de un mandatario o cuando un presidente es considerado «incapaz de ejercer los poderes y funciones de su cargo» —ya sea por deterioro cognitivo o mengua de facultades para la toma de decisiones—, el poder sería asumido por el vicepresidente, siempre que exista el consenso del gabinete.

Esta es una cláusula sin precedentes, pero que en el último mes ha rondado el imaginario de los detractores de Trump y de sus antiguos aliados, con algunos legisladores llegando a poner en tela de juicio su salud mental.

El presidente realizó una temperamental publicación en Truth Social el sábado, adornada por obscenidades, en la que Trump abandonó por completo cualquier atisbo de diplomacia, y amenazó a Irán con destruir sus centrales eléctricas y vías de comunicación.

Las reacciones ese mismo día de Pascua no tardaron en aparecer: el líder de la bancada demócrata en el Senado, Chuck Schumer, declaró que «el presidente de Estados Unidos desvaría como un lunático desquiciado en las redes sociales».

«Un individuo peligroso»

A este rechazo se le sumó el experimentado senador independiente Bernie Sanders, quien lo calificó como «un individuo mentalmente desequilibrado».

Algunos legisladores llamaron directamente a su destitución, como Chris Murphy, senador demócrata por Connecticut. «Si estuviera en el Gabinete de Trump, pasaría la Pascua llamando a abogados constitucionalistas sobre la vigesimoquinta enmienda. Ya ha matado a miles. Va a matar a miles más», afirmó en X. Voces del sector conservador también aludieron al estado mental del mandatario, entre ellas la de su exaliada Marjorie Taylor Greene, antes legisladora republicana por Georgia, quien dijo que «había que detener esta locura» y que las acciones de Donald Trump son ejemplo de «pura maldad», pues no representan el Estados Unidos que prometió.