El audaz rescate del piloto del F-15: del engaño de la CIA a la intervención de los Navy Seals
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Trump, que ha aplazado por tercera vez el últimatum a Irán, habla de un «posible» acuerdo de paz amenazar e insultar a los dirigentes iraníes, refiriéndose a ellos como «malditos locos»
06 abr 2026 . Actualizado a las 11:00 h.Estados Unidos y Donald Trump respiran tranquilos tras el rescate del segundo tripulante del caza F-15E Strike Eagle derribado el viernes sobre Irán. La arriesgada operación en territorio hostil, que incluyó a la CIA y a cientos de militares —entre ellos un comando los Navy Seals y los reconocidos paracaidistas de rescate (Pararescue Jumpers)—, nada tiene que envidar al guion de Tras la línea enemiga, en la que el almirante Leslie Reigart (Gene Hackman) lanzaba una misión para recuperar al piloto Chris Burnett (Owen Wilson) perseguido por las tropas serbias en Bosnia. «¡Lo conseguimos!», proclamó Trump al anunciar en su red social que el oficial de sistemas de armas del F-15, un reconocido coronel de la Fuerza Aérea, está «sano y salvo», aunque resulto resultó «gravemente herido» —está en un hospital de Kuwait—, al igual que todo el equipo de rescate.
Tras el final feliz de una de las operaciones de rescate más audaces en la historia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el presidente pretende sacar rédito del éxito y este lunes celebrará una rueda de prensa rodeado de militares en el despacho oval. La captura por parte de los iraníes del militar habría puesto en serios aprietos a su presidencia y su estrategia en Irán (el derribo de dos helicópteros Black Hawk en Mogadiscio en 1993, provocó la salida de las tropas de Somalia).
El rescate se produjo tras una carrera contrarreloj entre estadounidenses e iraníes, que se prolongó durante unas 36 horas, para localizar y rescatar al segundo tripulante del F-15 en las montañas de la región de Kuh e Siah, en la provincia de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad. El piloto del caza, el primero en ser derribado por fuego enemigo, fue rescatado rápidamente, pero el oficial de armas tuvo que poner en práctica el manual de supervivencia tras las líneas enemigas. Tras eyectarse del F-15, el oficial eludió a las fuerzas iraníes escondiéndose en una grieta de una cumbre tras ascender unos 2.134 metros, equipado con solo una pistola, una radio encriptada y una baliza de rastreo (cuyo uso restringió ante el peligro de que también el enemigo pudiera detectar su señal).
Durante las horas en el que se desconocía su paradero, la CIA inició una campaña de engaño para confundir a las fuerzas persas y convencerlas de que el oficial había sido rescatado y traslado fuera de Irán en un convoy, según declaró un alto funcionario a The New York Times. No se descarta que tuviera ayuda de algún lugareño de una región poco fiel a Teherán. Cuando finalmente localizó al aviador, los agentes de inteligencia transmitieron la información al Pentágono y comenzó la operación de búsqueda y rescate en combate (CSAR), en la que se empleó además de cientos de efectivos, decenas de aviones de guerra, helicópteros y drones.
Contratiempo
Después de que aviones estadounidenses lanzarán un ataque para alejar de la zona a los soldados iraníes, el Equipo 6 de los Navy Seal llegaron hasta el oficial, lo pusieron a salvo y acamparon en espera de la evacuación. El único contratiempo de la noche del sábado fue que los dos MC-130J que iban a utilizarse para evacuar a todo el personal militar quedaron atascados en la arena de una improvisada pista de aterrizaje. Decidieron entonces enviar tres aviones nuevos y destruir los dos averiados para evitar que cayeran en manos iraníes.
Después de que Trump dijera que habían rescatado con vida al militar, Irán desató la habitual batalla propagandística de toda guerra. Además afirmar que había frustrado el intento de rescate, la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Republicana, informó del derribo de varios aparatos estadounidenses, entre ellos dos drones MQ-9 y Hermes que proporcionaban apoyo aéreo. El Pentágono no ha confirmado este aspecto ni verificado imágenes posteriores divulgadas por la agencia iraní, que además de los restos del MC-130J exhibieron los restos calcinados de un presunto Black Hawk. Lo que si reconoció Teherán fue la muerte de cinco iraníes en un fuego cruzado con tropas estadounidenses.
En declaraciones a The New York Times, un alto cargo militar describió la misión de rescate como una de las más difíciles y complejas en la historia de las operaciones especiales de EE.UU., dadas las dificultades del terreno montañoso, las heridas del militar y la rápida llegada de las fuerzas iraníes al lugar. El sábado, Trump optó por no jugar al golf en Mar-a-Lago y permaneció en la Casa Blanca. Sabía lo que estaba en juego.
«Abrid el jodido estrecho, locos cabrones, o viviréis en el infierno. ¡Ya lo veréis! Alabado sea Alá»
Envalentonado por el exitoso rescate, Donald Trump lanzó su amenaza más contundente, y plagada de insultos, contra los dirigentes iraníes en la víspera de que venza este lunes su ultimátum para que desbloqueen la navegación por el estrecho de Ormuz. «Abrid el jodido estrecho, locos cabrones, o vais a vivir en el infierno», escribió en su red. La respuesta de Irán no se hizo esperar y amenazó con intensificar los ataques contra infraestructuras críticas en Israel y el Golfo.
Pero pocas horas Trump pasó de las amenazas a anunciar que «hay una buena posibilidad» de llegar este lunes a un acuerdo y abrir un período de tregua, en una intervención en la cadena Fox News. Horas después, en un escueto mensaje en Truth Social atrasó un día el ultimátum: «¡Martes, a las 20.00 hora del este» de EE.UU.» (las 2.00 del miércoles en España)!».
«Tus movimientos imprudentes están arrastrando a EE.UU. a un infierno viviente»
La república islámica advierte a Trump de que sus actos «imprudentes» están arrastrando a Estados Unidos a un «infierno viviente» y harán «arder» a todo Oriente Medio, en alusión a la amenaza del republicano de atacar plantas eléctricas y puentes en el país a partir del martes si no se abre el estrecho de Ormuz.
«Tus movimientos imprudentes están arrastrando a Estados Unidos a un infierno viviente para cada familia, y toda nuestra región va a arder porque insistes en seguir las órdenes de [el primer ministro israelí] Benjamin Netanyahu», afirmó en X el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf.
Trump aplaza por tercera vez el ultimátum
Trump ha concretado este domingo que el plazo dado a Irán para que llegue a un acuerdo y reabra el estrecho de Ormuz finaliza a las 20.00 horas del martes en horario de la costa Este estadounidense, las 3.30 horas del miércoles en Irán y las 2.00 horas en la España peninsular. Es la cuarta fecha dada por el mandatario estadounidense desde el 21 de enero. «Martes, 20.00 horas. ¡Hora Este!», ha publicado Trump en un escueto mensaje en su cuenta en la red social Truth Social después de los exabruptos lanzados durante la jornada y las amenazas de bombardeos contra centrales eléctricas y puentes cuando se agote el plazo. Este es el cuarto plazo concreto planteado por Trump desde que el 21 de marzo anunció un plazo de 48 horas tras el que Estados Unidos «atacará y arrasará» las centrales eléctricas iraníes si no se reabría Ormuz. Al día siguiente Irán anunció que el estrecho estaba abierto salvo para los «enemigos».