La Casa Blanca insiste en que su apertura es la llave para no continuar con la guerra, pero sobre el terreno, nada ha cambiado en las aguas del Golfo
10 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los bombardeos de Israel sobre el Líbano provocaron hace dos días que la Guardia Revolucionaria iraní decretase un nuevo cierre del estrecho de Ormuz. La apertura de la ruta de tránsito del 20 % del crudo mundial fue condición sine qua non para que Washington aceptara una tregua. La Casa Blanca insiste en que su apertura es la llave para no continuar con la guerra, pero sobre el terreno, nada ha cambiado en las aguas del Golfo.
El número de buques que transitaron por Ormuz el miércoles fueron 4. Hace cinco días, eran 9, según S&P Global Market Intelligence. Más de 500 navíos permanecen estancados entre las costas de los Emiratos Árabes Unidos y el golfo de Omán, a la espera de que Teherán dé luz verde a la circulación. Saltarse la vigilancia es sinónimo de irse a pique. El régimen ha minado las aguas centrales del estrecho y toda embarcación que trata de esquivar las aduanas lo hace por rutas al alcance de los drones y misiles persas, según la naviera Kpler. No les queda otra que pedir a los ayatolás el paso cercano a sus costas y pagando el peaje que hace unos días aprobó el Parlamento iraní, de dos millones de dólares. El portal de investigación TRM, afín a las fuerzas de seguridad de EE.UU., alertó que los cobros se realizan en yuanes o criptomonedas a fin de esquivar las sanciones occidentales que aún asfixian al país.
La ruta establecida para el tránsito es entre las islas de Qeshm y Larak, y la Guardia Revolucionaria solo autoriza el paso una vez se inspecciona el cargamento y el capitán de la nave da la contraseña que les facilitan las autoridades marítimas previamente. Este movimiento lo realizan pocos barcos. Generalmente, los de grandes compañías que se pueden permitir pagar dicho peaje con tal de seguir facturando. Aunque no siempre es fácil, puesto que las sanciones contra los persas también sirven de disuasión a grandes empresas para hacer negocios con el régimen.
Rutas peligrosas, aguas minadas, peajes y riesgo de hundimiento. El tránsito por Ormuz tiene demasiados condicionantes, pero a estos hay que añadir también el coste del seguro contra riesgos de guerra para barcos y carga que transitaban por el estrecho, cuyos precios se han disparado desde que estalló la guerra. Sin este seguro, no se puede circular por el estrecho.
Obstáculos diplomáticos
Diversos países han pedido desbloquear esta situación. La India, Pakistán, siete países de la UE, la Comisión Europea o Canadá son algunas de las voces políticas que demandaron ayer al país fundamentalista chií que garantizara «la libertad de navegación» por Ormuz. Algo que los persas no se plantean hasta que se incluya al Líbano en el alto el fuego alcanzado con Estados Unidos. Pero el bloqueo diplomático también es considerable.
En las reclamaciones de Teherán para negociar la paz, el régimen exige a Washington la soberanía única del estrecho, algo que desde la Casa Blanca no quieren aceptar debido a las reclamaciones de los países del Golfo —aliados de EE.UU.— para participar también del control de esas aguas. Ni Donald Trump ni sus interlocutores iraníes han consensuado de momento el futuro del paso marítimo, pero este continúa siendo el centro de la guerra.