La Franja de Gaza sigue en la agonía seis meses después del alto el fuego

Ahmad Awad / Yael Ben Horin DEIR AL BALAH / EFE

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Una familia de palestinos llora a sus muertos en Gaza.
Una familia de palestinos llora a sus muertos en Gaza. Dawoud Abu Alkas | REUTERS

La población palestina continúa atrapada en una guerra que, para ellos, nunca ha terminado

11 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Seis meses después del inicio del alto el fuego en la Franja de Gaza, la población palestina continúa atrapada en una guerra que, para ellos, nunca ha terminado. La tregua, que entró en vigor el 10 de octubre del 2025 tras más de dos años de ofensiva israelí, ha reducido la intensidad de los bombardeos, pero ha cambiado poco la vida cotidiana de la mayoría de los habitantes de la Franja, que siguen desplazados, sin acceso a servicios básicos y bajo constante amenaza de violencia.

«Este alto el fuego es un chiste, la guerra continúa, siguen los ataques por aquí, los asesinatos por allá», relata Jamis Ozman, desplazado al Refugio de los Mártires de Al Aqsa, en el centro de la Franja. «Vamos de mal en peor, y no sabemos a dónde ir; es el mismo sufrimiento, el mismo cansancio y la misma humillación», añade. Los datos oficiales reflejan la magnitud de la crisis: desde el 10 de octubre se han registrado al menos 736 muertos y 2.035 heridos en ataques israelíes, incluidos al menos 180 niños, según el último recuento del Ministerio de Sanidad vinculado al Gobierno de Hamás.

Al menos 200 murieron cerca de la línea amarilla, frontera imaginaria a la que se retiraron las tropas israelíes al inicio de la tregua y desde donde aún operan grupos armados locales con la connivencia de Israel, que continúa controlando más del 54 % de la Franja, según denuncia un informe liderado por oenegés como Oxfam y Save the Children. En total, más de 72.000 gazatíes han perdido la vida desde el inicio de la campaña israelí en octubre del 2023.

La vida diaria en el enclave sigue marcada por la escasez y los altos precios. «Los precios de los alimentos suben y bajan. Ahora el paquete de harina cuesta 140 o 150 [séqueles, unos 40 euros] y el kilo de tomates vale 17 o 18 [unos 5 euros]; eso es muy caro», explica Ozman. «Se pueden ver colas frente a los comedores solidarios y las panaderías; escasean los medicamentos y todas las necesidades básicas», coincide una gazatí desplazada al sur de la Franja. El paso de Rafah, que conecta Gaza con Egipto, permanece limitado. Desde su reapertura parcial en febrero, solo una media de 30 personas al día ha podido salir, incluyendo acompañantes, y la evacuación de pacientes graves se encuentra paralizada tras el ataque a un convoy médico que causó la muerte de un conductor de la OMS.