Kike Clavería, arquitecto experto en feng shui: «Si no vives en plena naturaleza, intenta cumplir la regla de 3-30-300»

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El experto advierte de que el verdadero feng shui no habla de la colocación de objetos o muebles, sino de cómo distribuir una casa correctamente. Invita a hacer pequeños cambios dentro de los hogares, aunque los resultados se perciben a los cien días

13 abr 2026 . Actualizado a las 20:15 h.

Crear una casa va mucho más allá de elegir muebles o seguir tendencias. En su nuevo libro, El poder de crear tu hogar, Kike Clavería (Madrid, 1978) combina inspiración, herramientas prácticas y reflexión personal para transformar la manera en que vivimos nuestros espacios. A través de ideas sobre orden, estética, hábitos y bienestar personal, el arquitecto especialista en feng shui plantea que el hogar no es solo un lugar físico, sino un entorno que influye directamente en cómo nos sentimos. «Si la cama mira hacia la puerta de la habitación, vamos a descansar peor», señala. 

—Dices que nuestras casas nos influyen para todo. Explícate.

—Totalmente, nuestra casa es el lugar donde más tiempo pasamos. Hay estudios que reflejan que pasamos casi el 90 % de nuestra vida en espacios construidos, y de ese 90 %, el 70 % dentro de nuestra casa. Fíjate la influencia que tiene. Al final todo nuestro entorno nos influye, durante la pandemia lo vimos. Nos dimos cuenta de la importancia que tienen nuestros hogares, vimos la necesidad de crear un ambiente bueno para nosotros dentro de nuestra propia casa.

 —Concretamente, señalas que la pandemia nos dejó dos lecciones.

—Sí, pero lo fundamental es que nos dejó esta sensación o esta importancia de nuestro hogar como origen de los resultados que tenemos en nuestra vida. Nos encerramos en un espacio donde al final transcurría toda nuestra vida: comíamos, trabajábamos, los niños hacían los deberes, era un lugar de trabajo, un gimnasio... Vimos cómo necesitábamos acoplar o mover ciertas cosas. Muchas personas fueron conscientes de que necesitaban hacer cambios en su casa a raíz de eso. Lo primero que nos trajo fue esto, el ser conscientes del espacio. Y de cara a nuestras emociones también nos afectó, porque vimos el interior de nuestra casa como un lugar seguro. Que esas cuatro paredes eran un escudo frente a lo que estaba pasando fuera.

 —¿Pero de qué manera tu casa te puede hacer feliz o infeliz?

—Nos influye en cuanto a la energía, porque el feng shui habla de que los espacios son energía, aunque esto también lo dice la física cuántica, que la materia es energía, y nosotros somos energía, por eso existe un lenguaje invisible entre el espacio y nosotros. Pero también nos influye en nuestras emociones, en nuestros pensamientos. Cuando tenemos una parte de la casa que está muy desordenada o que no está limpia o ventilada, eso llega a nuestro inconsciente, le genera una emoción y esa emoción es lo que al final genera un pensamiento. Y a su vez esto nos lleva a una acción, y esta a unos resultados. Por eso influye tanto en nuestra vida, porque influye en nuestras emociones, que son las que nos mueven a actuar.

—¿Que tu casa te haga feliz cuesta dinero?

—No necesitas una casa lujosa para ser feliz. Al final, necesitas un espacio que sea coherente con tu manera de ser y de vivir. No necesitas grandes lujos para tener una casa acogedora, que te haga sentir bien.... El feng shui te ayuda a equilibrar energéticamente y emocionalmente tus espacios para que te sientas feliz, protegido...

 —¿Cuáles serían los pilares básicos del feng shui a la hora de montar una casa?

—Se basa en el equilibrio energético, pero hay tres reglas fundamentales, sin ellas no puede existir un buen feng shui: el desapego, el orden y la limpieza. El deshacernos de las cosas, porque somos muy propensos a acumular o tener demasiado, creemos que es bueno, y el desapego es liberarte de todo aquello que no te está sirviendo, que ya no te gusta, incluso de esos objetos que son compromisos, que te han regalado, y que no te hacen sentir bien. Todo eso ocupa un espacio en tu casa y no es bueno para ti. El orden no es estricto y pulcro, como si fuera un museo, sino que te permita vivir en armonía, saber dónde tienes cada cosa. Y la limpieza es algo fundamental, no solo para nuestro inconsciente, sino para nosotros y nuestra salud. Tener un espacio limpio y ventilado es fundamental.

 —Para aquellos que son un poco escépticos, ¿qué primer cambio sencillo les recomendarías para que vean resultados?

—Sería aplicar estas reglas de oro, pero para mí antes, y es también el objetivo del libro, está ser conscientes, que además es uno de los errores que más veo, de la importancia que tiene el cuidar de tu hogar. Al final, si lo haces, indirectamente estás cuidando de ti.

 —¿Cómo se puede diferencia el feng shui auténtico de tendencias más comerciales o más superficiales?

—Por redes siempre se habla del feng shui un poco a la ligera. Porque el feng shui verdadero no habla de colocación de objetos o de mover muebles. Viene desde hace miles de años de la observación de la naturaleza y de cómo sus formas, el entorno, influían en el ser humano. El falso habla de colocar objetos, y el verdadero de cómo distribuir una casa correctamente, de las formas que hay dentro de la casa, porque al final es lo que genera la energía. También de las personas, porque es fundamental tener en el centro del diseño de las casas a las personas que van a vivir en ellas. Habla de colores, de materiales, de la orientación de la casa, de la luz que le llega, de la ventilación, es decir, de cosas mucho más importantes que una simple colocación de un objeto para que te genere una buena energía.

 —Los cambios se ven pasados cien días.

—Eso es. Porque cuando tú haces un cambio en cualquier espacio, lo que estás cambiando es su energía, y hay un principio que es la ley del equilibrio, la homeostasis, por el que intenta equilibrarse, y la energía necesita un tiempo para alcanzar ese equilibrio. No es inmediato. Por eso hay cien días, que es lo que se considera dentro del feng shui un tiempo suficiente para que se haya equilibrado totalmente. Cuando tú haces cambios inconscientemente ya empiezas a sentir, percibes algo de distinta manera, pero necesitas este tiempo para que esta energía se haya estabilizado completamente.

 —Vamos a las estancias concretas de la casa. En la habitación, desde la cama tienes que ver la puerta, pero nunca estar con los pies mirando hacia ella.

—Es lo que llamamos posición de poder dentro del feng shui. Porque cuando tú estás tumbada en la cama y ves la puerta, esto tiene que ver con la energía, pero también con la sensación de seguridad inconsciente. Como también hablo, en el dormitorio o en cualquier espacio, de tener la espalda protegida, por eso es necesario un cabecero, porque da sensación de seguridad.

 —Los colores mejor neutros...

—En un dormitorio siempre es mejor tener colores neutros que vivos, que llamen mucho la atención. Porque al final afectan a nuestras emociones y tienen su propia energía. Cuanto más vivos sean, más energía tienen. Y en un dormitorio lo que pretendemos es que sea un espacio de calma, de tranquilidad, que podamos descansar bien. Un color vivo, por ejemplo, nos genera inconscientemente y energéticamente una activación. Por eso es mejor no tener dispositivos dentro del dormitorio.

 —Tampoco espejos.

—Nada de espejos, nada de televisiones, que es muy habitual, yo me he encontrado en muchas ocasiones incluso la cinta de correr... Todo eso genera en el dormitorio una actividad totalmente incompatible con su función, que es descansar.

 —Ojalá todos tuviéramos habitaciones grandes y multiposición, pero habrá gente que tenga un espacio limitado, donde la cama tenga que estar de frente a la puerta sí o sí. ¿Qué hacemos?

—Es cierto que tenemos los espacios que tenemos, yo hablo de qué es lo mejor, pero dentro de nuestras posibilidades, hay que hacer lo máximo para mejorar ese espacio. A veces, como dices, la única posición que tengo para mi cama es frente a la puerta. Esta posición es muy desfavorable, pero si no queda otra, lo que tengo que hacer es intentar mantener la puerta cerrada mientras estoy durmiendo.

 —¿En qué se traducen las posiciones desfavorables?

—Que descansas peor, que te levantas como si no hubieras descansado. Incluso también de mal humor. También hablo de los cortes energéticos...

 —Sí, de que no debe haber una puerta delante de una ventana.

—Porque la energía que entra por la puerta se escapa por la ventana. Y lo ideal en el feng shui es que esta energía que existe en los espacios se pueda distribuir. Si sale, el espacio se queda sin energía.

—Y de nuevo, ¿si no lo podemos evitar?

—Hay pequeños trucos o gestos cotidianos que puedes ir haciendo. Por ejemplo, hay muchas personas que no tienen un cabecero en su cama. Y no necesitas gastarte miles de euros, sino una simple madera que haga de cabecero es mucho mejor para nuestro descanso. Otro ejemplo, un espejo que no podemos quitar, en el que nos reflejamos cuando estamos durmiendo, y eso nos genera que descansemos peor, que nos despertemos muchas veces... Le puedes poner un vinilo autoadhesivo, los hay muy bonitos. Mucha gente no lo quita, solo lo tapa cuando se van a dormir. Hay gestos muy sencillos para mejorar tu espacio dentro de tus posibilidades. Lo primero es tomar conciencia de cómo tengo yo mi espacio y qué puedo hacer.

 —¿Qué podríamos aplicar en el salón?

—Las tres reglas de oro son básicas para cualquier espacio. Pero el salón es un ambiente familiar, que tiene energía de familia o de relacionarse. Lo ideal es que si hay varios sofás estén mirando unos a otros, para generar esa conversación. O en ele. Hay muchas personas que lo tienen todo en una misma línea, ahí no existe esa posibilidad.

 —¿Deberían estar pegados a la pared?

—Lo ideal, al igual que la cama, es que en los espacios donde vamos a pasar tiempo tengamos detrás una pared. Si tienes una ventana, si hay cortinas no pasaría nada. La clave es que nuestra espalda esté protegida, que es lo que nos va a dar seguridad. En el salón también ayuda tener alguna planta, tener naturaleza dentro de nuestros espacios nos beneficia. Lo ideal es que los colores de todos los espacios sean lo más neutros posible. Si queremos darle color, yo recomiendo que sea en cosas u objetos que podamos cambiar fácilmente. Es más fácil cambiar los cojines que la tapicería o la pared completa.

 —¿Y la cocina?

—Tiene mucho que ver energéticamente con la salud de la familia. Hablo de la posición de los tres elementos importantes: vitrocerámica (o zona de cocinado), el frigorífico y el fregadero. A veces no las podemos cambiar. Lo ideal es que si tenemos muy cerca la cocina (elemento fuego) del fregadero (elemento agua), que son elementos como en pelea, pongamos una planta (madera) entremedias, porque genera un mayor equilibrio.

 —Si no puedes vivir en plena naturaleza, que sería lo deseable, recomiendas por lo menos cumplir la regla del 3-30-300.

—Sí, ver tres árboles desde una ventana de tu casa; vivir en una zona que tenga un 30 % de masa arbórea; y 300 se refiere a vivir a menos de 300 metros de un gran parque o una zona verde de calidad. Hay estudios que revelan que las personas que viven en zonas que cumplen esta regla tienen una mejor salud mental.