Una madre de acogida inicia una huelga de hambre para escolarizar a su hijo de 15 años: «Es un caso de desamparo brutal»

Manuel Varela Fariña
M. Varela REDACCIÓN / LA VOZ

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Carmen Villar abraza al niño, de 15 años.
Carmen Villar abraza al niño, de 15 años.

La Xunta asegura que el niño ya está escolarizado y propone enviarlo al Centro de Educación Especial O Pedroso por ajustarse a las características del menor

13 abr 2026 . Actualizado a las 13:33 h.

«Estoy en una situación límite, para el arrastre. Ha sido un año horrendo... Horrendo», cuenta Carmen Villar horas antes de iniciar una huelga de hambre con la que reclamar que escolaricen a uno de sus hijos de acogida, de 15 años, con un 49 % de discapacidad reconocida y grado de dependencia severo. Se plantará a partir de las nueve de la mañana de este lunes frente a la delegación de la Consellería de Educación de A Coruña, y no se moverá hasta tener una solución. Incluso dormirá en el coche si es necesario.

El adolescente lleva sin escolarizar catorce meses. Fue expulsado del centro Agarimo por motivos de seguridad, tanto suyos como del resto de alumnos, en febrero del año pasado, y en agosto ingresó en un centro de menores donde «sufrió lo indecible» por el trato que le dieron allí sus compañeros. En diciembre volvió a casa, pero siguió sin recibir educación reglada, hasta que la Xunta propuso el mes pasado que regresase al centro del que había sido expulsado. «Ellos [Agarimo] dicen que no puede ser y el inspector les dice que activen el protocolo de emergencia», lamenta Carmen, quien pide una solución para el joven. «Es un niño muy cariñoso, pero necesita vigilancia constante», advierte la madre ante «un caso de desamparo brutal» que dice sentir desde la Administración autonómica.

«Son ya 12 años con nosotros. Me voy a hacer cargo de él toda la vida», insiste la mujer, que cree que Educación se desentenderá del joven cuando cumpla los 16 años, cuando ya no es obligatoria su escolarización, y lo mismo Política Social a partir de los 18, al quedar destutelado como mayor de edad. «No sería el primer caso de niños que terminan en la calle o vuelven a familias de origen de las que fueron retirados por no ser convenientes. No tiene sentido. Él no tendrá ese problema porque nos tiene a nosotros, pero yo quiero lo normal, que pueda tener formación, empleo protegido o un piso tutelado», comenta Carmen.

Centro propuesto

«O caso deste menor está sendo debidamente atendido por parte dos técnicos da Xunta, con toda a sensibilidade que require, buscando en todo o momento o mellor para o seu benestar, coidado e atención», responden fuentes de la Consellería de Educación. La Xunta asegura que el adolescente está ya escolarizado en Agarimo, pero propone su ingreso en el Centro de Educación Especial O Pedroso, de Santiago, al ser el centro público de referencia especializado para las características del joven.

Educación expone que los dos centros solicitados por la familia, el centro concertado Aspronaga y el Centro de Educación Especial María Mariño, de titularidad pública, «non se axusta as necesidades extremas deste menor».