Dolores Vázquez, homenajeada veinticinco años después del caso Wanninkhof: «Hace mucho tiempo que he perdonado»
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La betanceira recogió este lunes la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad y recordó que todavía no ha sido indemnizada: «Es el Gobierno quien tiene que decidir»
27 abr 2026 . Actualizado a las 20:50 h.Dolores Vázquez recuerda, veinticinco años después, un detalle del día en el que se dictó sentencia en su contra. Una funcionaria entró en su celda, donde estaba encerrada de manera preventiva, para llevarla al aseo antes de que empezara la sesión del juicio: «Aunque no me podía tocar, ella me cogió de las manos, me miró y me dijo: 'Dolores, no tengas muchas esperanzas, porque usted ya ha sido condenada incluso antes de entrar aquí. Va a volver'». La betanceira recibió con emoción este lunes, en el marco del Día de la Visibilidad Lésbica, la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad. Piensa que el homenaje —algo que ha deseado «desde el minuto uno»— hace «justicia» tras un «calvario»: «No lo recibo para mí, si no para mi familia y para muchas amigas que estuvieron ahí. Es para todo el apoyo que he tenido entonces y a lo largo de este tiempo».
En su discurso, Vázquez, que pasó 519 días en prisión acusada injustamente por el crimen de la joven Rocío Wanninkhof, agradeció el reconocimiento, aunque aseguró que todavía no ha sido indemnizada: «Es verdad que no me han compensado en nada económicamente, ni con los 120.000 euros que habían dicho que me habían pagado», aseguró. Piensa que «es el Gobierno el que tiene que decidir», aunque ella cree que «con buena fe todo es posible».
La betanceira agradeció tener un espacio en el que poder expresar palabras y afirmaciones que antes no podía pronunciar. «Todo me ha dolido en el alma, porque se han dicho tantas mentiras... Yo quería a Rocío como a mi hija, pero todo eso ya pasó. Ahora es momento de Dolores Vázquez. Estoy orgullosa de mí misma, porque me hicieron pasar por un pozo muy profundo del que no lograba salir. Cuando lo hice era insoportable, ni me aguantaba a mí misma. No podía dormir en la cama, me tenían que mecer. Fue muy duro, pero, poco a poco, lo he logrado sola. Hoy puedo decir que soy yo, la persona que era entonces y antes de lo de Rocío», reflexionó emocionada y ante los aplausos de los asistentes.
Dolores lamentó que se emitiera un veredicto sin escucharla. También el acoso de la prensa: se sentía «como un mono de feria» ante la presión. Durante años no pudo salir de casa ni tener un trabajo, ya que le generaba «miedo» y ansiedad». Hoy en día asegura que están superados. «Quizá soy una persona un poco mas reservada y cauta al hablar, pero ya puedo ponerme delante del microfóno y mirar a cámara. Aunque hay cosas que no se olvidan y que serán así de por vida, me siento mucho más libre», agradeció la víctima.
Vázquez aseguró que, tras su salida de prisión, se encontraba «muy enfadada» con el mundo, pero que ahora «no guardar ningún rencor». Vivir así la estaba transformando en alguien que no era: «Hace muchos años que he perdonado porque comprendí que el estar enfadada con el mundo, con la prensa y con todos no era yo. Me estaba volviendo una persona que yo no era. No me encontraba a mí misma, estaba en un pozo y no salía, pero poquito a poco estoy superando eso».
En septiembre del año 2000, Dolores Vázquez fue detenida como principal sospechosa del asesinato de la joven Rocío Wanninkhof, hija de su expareja, Alicia Hornos. El caso desató un frenesí mediático en España que conmocionó al público y presionó a la policía para que encontrara respuestas rápidamente. Fue absuelta de los cargos tras la aparición de pruebas que condenaron a Tony Alexander King, después de que el ciudadano británico fuera detenido por abusar sexualmente y asesinar a la joven de 17 años Sonia Carabantes el 14 de agosto de 2003 en Coín (Málaga).
Ana Redondo, ministra de Igualdad, recordó que el honor con el que se distinguió este lunes a Dolores Vázquez es una muestra de «justicia, de verdad y de reparación». «Hemos escuchado las mentiras y lo perverso de la situación que tuviste que vivir, fundamentada sobre el bulo. Cuando esto se apodera de las instituciones, de la policía y de los medios, hay personas con nombre y apellidos, como tú, que sufren esa mentira. Fuiste el sujeto de una gran injusticia y hoy queremos reconocer la verdad, tu verdad». Redondo tachó «el linchamiento social e institucional» de «vergüenza compartida»: «Te afectó a ti, pero también a toda la democracia española. Eso nos permite hoy mirar con perspectiva y decir que hemos mejorado», concluyó. Igualmente, la ministra ha alertado del «elemento dañino» que es el «prejuicio» como origen del odio y la discriminación. «Cuando discriminamos, no aceptamos la diversidad, no aceptamos la complejidad, que es lo más humano que hay».
Por su parte, la alcaldesa de Betanzos, María Barral se mostró satisfecha de ver «como se sinte hoxe Dolores Vázquez con este acto» y aseguró que «hoxe é un día de fonda carga emocional, non só para Dolores senón para toda a sociedade que cre na xustiza e na reparación das inxustizas». Barral destacó que «Dolores representa a fortaleza fronte á adversidade, a dignidade mesmo nas circunstancias máis duras e a capacidade de seguir sen perder os valores».