María Jesús Montero: la Faraona, una negociadora pétrea con piel de rinoceronte

María Salgado
María Salgado REDACCIÓN / LA VOZ

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La candidata socialista, María Jesús Montero, en el cierre de campaña en Sevilla.
La candidata socialista, María Jesús Montero, en el cierre de campaña en Sevilla. Marcelo del Pozo | REUTERS

La candidata del PSOE llegó a autodefinirse como «la mujer con más poder de la democracia»

17 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ni pide permiso para hablar, ni perdón por decir lo que piensa. Aseguran sus colaboradores que es trabajadora, resolutiva, vehemente y auténtica, aunque, en los últimos tiempos, menos permeable a las críticas. Lo que nadie duda es que María Jesús Montero (Sevilla, 1966) no tiene pelos en la lengua, esa que mantiene fiel a su acento andaluz del barrio de Triana —que iza como bandera identitaria e ideológica— y con la que llegó a autodefinirse como «la mujer con más poder de la democracia». Vicepresidenta primera del Gobierno durante tres años, ministra de Hacienda durante ocho, portavoz del Ejecutivo en plena pandemia y mano derecha de Pedro Sánchez, la candidata socialista a la Junta de Andalucía renunció el pasado 27 de marzo a todos su cargos —pero no a su acta de diputada en el Congreso— para regresar a su tierra natal y medirse al popular Juanma Moreno en los comicios autonómicos de este domingo. Una batalla que todos los sondeos dan por perdida, al augurar que ni siquiera revalidará los 30 escaños logrados por Juan Espadas hace cuatro años. Si las encuestas aciertan, la incógnita es qué hará Montero tras esta nueva derrota electoral, la cuarta del PSOE en seis meses tras las de Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Marisú o la Faraona, como la llaman sus allegados, es una negociadora dura —«tiene piel de rinoceronte»— y está bregada en política regional. Fue consejera de Hacienda durante un lustro con Susana Díaz, y de Sanidad durante nueve años con Manuel Chaves y José Antonio Griñán, ambos condenados por el caso ERE, pero luego exonerados por el Tribunal Constitucional.

Sus padres —Conchita y Manuel— eran maestros, tiene dos hijas y convive con su marido, aunque ya no son pareja. Cercana a las Juventudes Comunistas y afiliada al PSOE desde los 16 años, se licenció en Medicina y trabajó en gestión sanitaria. Ministra desde el 2018, solo logró sacar adelante tres Presupuestos. Este domingo, se sabrá si su sacrificio ha sido en balde.